Advierten por presencia de tóxicos en productos de cerámica





Desde la cooperativa de cerámicas Olmos reclaman que el Estado controle la presencia de plomo y cadmio en productos de vajilla importada. Ambos elementos, empleados para reducir costos de producción, son tóxicos para el ser humano y se constató su presencia por encima de los estándares del Mercosur en mercadería vendida en grandes superficies.

Según un relevamiento realizado por la empresa autogestionada, algunos productos importados que se venden en la plaza local cuentan con proporciones de plomo y cadmio “muy por encima” de lo habilitado por la normativa regional.

Olmos adquirió piezas de vajilla (tazas, paltos, etc) de distintos bazares de Montevideo y seleccionó seis para ser estudiados en un laboratorio privado. De estas seis muestras, dos presentaron valores “escandalosos” de plomo y cadmio y otras dos “un poco por encima”.

“Para cadmio, el Mercosur admite 0,3 mg/kilo, mientras que esta muestra contenía 89 mg/kilo. En el caso del plomo, otra muestra contenía 132 mg/kilo cuando el límite es de 4mg/kilo”, explicó a Telenoche el coordinador del área comercial de Olmos, Luis Grecco.

FUNCIÓN. Estos dos elementos son tóxicos para el ser humano y por esto rigen límites para su presencia en vajillas de cerámica o porcelana; para minimizar la transmisión hacia los alimentos.

El plomo es empleado para abaratar el costo de fabricación de losa y otros productos de cerámica, puesto a que su mezcla con la porcelana o cerámica ayuda a disminuir considerablemente el tiempo de “cocción”. Esto deriva en un menor uso de combustible para terminar las piezas.

Por otro lado, el cadmio es empleado para dar “más brillo” a la pintura empleada para dar color a las piezas. Se emplea pintura de escasa calidad y después el cadmio.

“Es por esto que algunos de estos productos que se venden en grandes superficies cuestan la mitad que los que fabricamos nosotros”, indicó Grecco.

RECLAMO. La falta de controles a los productos importados provoca no sólo que no se respeten los estándares regionales, sino que a raíz de esto la industria nacional pierda competitividad.

En el caso de Olmos, que no aplica ninguno de los elementos para la fabricación, sus costos de producción son poco competitivos frente a la losa importada.

A su vez, le implica tener que costear certificados de calidad y control por su propia cuenta para poder acceder a mercados como el argentino, que los exige.

En estos momentos tienen “trancado” el ingreso de 40.000 piezas al país vecino por problemas burocráticos a raíz de este asunto.

Fuente: Telenoche

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