Así comenzó el misterio de la niña de la maleta, la pequeña que apareció muerta en un pastizal de Texas





A un año del hallazgo de los restos de una niña de entre 3-5 años en el interior de una maleta negra, abandonada en un pastizal, en Texas, los detectives que investigan el caso aún no logran determinar su identidad, pese a que se han hecho todo tipo de análisis forenses y se han recibido y analizado un sinnúmero de pistas. Tampoco tienen indicios de quién la llevó hasta ese lugar.

Hasta ahora el avance más contundente relacionado con la identidad de la víctima se logró gracias a la ayuda de un grupo de artistas forenses del Centro Nacional de Niños Desaparecidos y Explotados. Estos expertos consiguieron generar una fotografía de cómo lucía la niña antes de su muerte, basados en una tomografía computarizada de su cráneo. La imagen fue revelada a los medios la semana pasada, con la esperanza de que alguien la reconozca.

El misterio de la niña de la maleta comenzó el 17 de septiembre de 2016, cuando un grupo de trabajadores que cortaba pasto reportó haber encontrado lo que creían eran restos humanos. El suceso ocurrió en un sector de la autopista I-45, cerca de Madisonville, un poblado ubicado en el norte de Houston, según una recopilación de los hechos proporcionada a Univision Noticias por el investigador Larry Shiver, de la oficina del sheriff del Condado Madison.

Los hombres relataron a los detectives que mientras hacían su trabajo, la máquina cortadora le pasó por encima a la maleta y la lanzó hacia un lado. Cuando uno de ellos la abrió para ver qué contenía, encontró una cobija, alguna ropa y una bolsa de basura. Declaró que del interior salía un olor muy fétido. Sin embargo, siguió indagando los contenidos y, al romper la bolsa, observó algunos huesos y pensó que eran humanos. Entonces contactó a las autoridades.

Los oficiales que respondieron al llamado acordonaron el área, tomaron fotografías de la escena y empezaron a recabar evidencias. Tras examinar los restos, se descubrió que eran los de un infante.

Todos los contenidos encontrados en la maleta fueron empacados en bolsas y ese mismo día se enviaron al Instituto de Ciencias Forenses del Sureste (SWIFS), en Dallas, para su evaluación.

Después de varias semanas, y luego de analizar las pocas muestras de ADN que servían, los expertos determinaron que la víctima había estado en ese pastizal de 3 a 5 meses, que su edad oscilaba entre los 3 y los 5 años, era del sexo femenino y probablemente era hispana o caucásica.

Entre los contenidos hallados dentro de la maleta había un tubo de alimentación que tenía un número y los investigadores creyeron que a través del mismo podrían localizar la clínica que había colocado este dispositivo médico. Pero se encontraron con el obstáculo de que no era un número de serie, sino de lote. Eso complicó la búsqueda, pero de todas formas se continuó investigando para tratar de determinar dónde y quién había hecho el procedimiento, con la esperanza de llegar a descubrir la identidad de la pequeña.

Los detectives fueron capaces de encontrar varias pistas y se ubicó la dirección de algunos niños que, según los registros, encajaban con la descripción de la víctima. Varias agencias del orden colaboraron acudiendo a las residencias de los menores del listado, pero en todos los casos se pudo determinar que no estaban desaparecidos, además estaban en buenas condiciones de salud.

La oficina del sheriff del condado Madison también recibió múltiples pistas de niños que tenían una descripción similar a la que se dio a conocer en sus redes. Todas las pistas fueron indagadas, pero no se logró un resultado positivo.

La ropa de la menor y la maleta fueron enviados a un laboratorio especializado del Departamento de Seguridad Nacional en Chicago para hacer un estudio de partículas de polen y así tratar de identificar en qué lugares había estado la niña antes de ser abandonada en el condado Madison.

Los resultados de esos estudios sugieren que la víctima era del suroeste de Estados Unidos o de una región aledaña en México. Hay muchas probabilidades de que hubiera sido de sureste de Arizona.

También se conoció que la pequeña pudo haber sufrido de una condición médica, conocida como micrognacia (mandibula muy pequeña), que afectaba su capacidad para comer por sí misma y por eso debía ser alimentada con el tubo. Es muy probable que también hubiera necesitado cuidado médico profesional a lo largo de su vida.

Las autoridades del condado Madison y el Centro Nacional de Niños Desaparecidos y Explotados esperan que con la primera imagen de la reconstrucción facial de la víctima y con los detalles del caso, alguien podrá ayudarles a identificar a la niña de la maleta.

Fuente: Univisión

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