“Cerré los ojos y disparé; esto me destrozó la vida”





Pudo volver a casa tras dar muerte a un sujeto que entró a su vivienda mientras dormía. “Me siento horrible, a mí esto no me lo saca nadie. Me destrozó la vida. Nadie sabe lo que significa darse cuenta que quitó una vida. Esto está en mi cabeza. Vuelve cuando me dejan de hablar”, contó la mujer de 60 años que protagonizó el incidente.

El fiscal Juan Gómez pidió a la juez María Rosa Aguirre que liberara a la mujer ya que la Fiscalía aguarda nuevas evidencias. Gómez señaló a El País que busca “analizar la eventual aplicación de un eximente, una causal de justificación, que sería la legítima defensa”.

Toda la vida vivieron en Parque Batlle y Pocitos, pero el matrimonio tuvo que jubilarse de manera anticipada por enfermedad. Él perdió una pierna y ella fue operada del corazón. Junto a la pareja vive un hermano discapacitado de la mujer. Los ingresos se redujeron y para bajar gastos, hace tres años, se mudaron a La Unión. Allí la han pasado mal.

En la noche del domingo pasado la familia dormía. De pronto, ella sintió ruidos, observó una silueta dentro de su cocina y recordó el viejo revólver que su marido compró cuando tenía 18 años. Nunca había tocado un arma. “Cerré los ojos y tiré, no lo quería matar, quería que nos dejara en paz. No sé cuántas balas disparé”, contó la mujer a El País.

El hombre logró salir, saltó un muro y cayó del otro lado. No se levantó. La mujer contó que se quedó sosteniendo la puerta mientras le pedía a su hija que llamara a la Policía.

“Yo no sabía si había más gente, me quedé así, contra la puerta, hasta que vino la Policía”, contó la mujer a El País.

Los uniformados intentaron reanimar al sujeto pero ya estaba muerto. Hasta la tarde de ayer nadie se había presentado a reclamar el cuerpo del hombre baleado, según confirmó la juez Aguirre a El País.

La Policía tuvo que trabajar varias horas para identificarlo. Finalmente, se supo que el fallecido tenía tres antecedentes penales y que había estado preso varias veces. En el barrio se maneja que era un consumidor de drogas. En su cuerpo tenía tatuajes y cortes carcelarios, según dijeron a El País testigos que vieron el cuerpo.

El arma utilizada cumplía con las exigencias legales y estaba inscripta a nombre del marido de la autora de los disparos, según dijo la propia mujer. “La última vez que la probaron fue hace años, en un campamento, apuntaron al agua y las balas no salieron”, dijo.

Una vez que se decreta la libertad, el fiscal continúa investigando. En este caso, no hubo formalización por lo que no corren los plazos legales y el fiscal podrá tomar el tiempo que le parezca oportuno.

Además, ahora se abre un abanico de opciones jurídicas que puede terminar en un pedido de formalización, un juicio abreviado o en la clausura de las actuaciones si se entiende que la mujer obró en legítima defensa, según explicó una fuente judicial.

Fuente: El País

Loading...
inseguridaduruguay.com3 más

Comentar la noticia

Deja una respuesta

Su Email no será publicado.


*


2 × cinco =