Científicos uruguayos logran financiación inédita para estudiar médula espinal

Foto: EL BLOG DEL IIBCE

Profesionales del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) accedieron a un apoyo por su proyecto “Entendiendo la biología de las células madre endógenas para mejorar la auto-reparación de la médula espinal” y tendrán 170.000 euros por dos años para continuar con sus estudios en el tema.




“El sitio web de la fundación tiene un mapa y en cada país al que le dieron financiación hay una marca. Cuando nos enfrentamos a esa imagen la miramos con cierto desconsuelo porque no había nada en América Latina. Salimos a pelearla igual y ahora hay un puntito en Uruguay. Sentimos un orgullo enorme de ser los primeros”, dijo a No toquen nada el doctor Raúl Russo, neurobiólogo y director del grupo.

La investigación ganadora

El estudio depende del departamento de Neurofisiología celular y molecular del IIBCE, dirigido por Russo, y busca conocer más sobre el potencial de autorreparación de la médula espinal para.

“Aunque la médula espinal de los mamíferos carece de la capacidad de autorreparación que poseen otros tejidos como el hígado o la piel, algunas células con características de células madre neurales, salen de su letargo en respuesta a una lesión traumática”, explica un resumen del proyecto en la página de Wing For Life.

Estas células ayudan a detener el avance de la lesión pero su bloqueo también impide la reparación de la zona afectada. “Optimizar la reacción frente a una lesión, es una estrategia prometedora para alcanzar una reparación endógena, es decir, generada por el propio organismo, para recuperar las funciones perdidas”, continúa el documento.

La esperanza se basa en que la generación de la médula espinal ocurre en todos los seres humanos durante la etapa del desarrollo y los científicos intentan descubrir la manera de reactivar alguno de los programas genéticos vinculados a esa instancia.

Además, las células reaccionan al entorno químico que se genera luego de la lesión, lo que lleva a los científicos a explorar el funcionamiento de esas células y su descendencia después de una lesión, para “lograr una reacción más adaptativa a la lesión, que promueva la recuperación de las funciones perdidas”.

Una fundación peculiar

La institución que financia el proyecto ya apoyó a más de 170 a nivel internacional (la mayoría en Estados Unidos y Europa) y promueve un eslogan muy optimista: “La cuestión no es saber si se encontrará una cura para las lesiones de médula espinal, sino saber cuándo se encontrará”.

Wings For Life tienen una historia interesante en torno a su fundación. En 2003, un joven austriaco llamado Hannes Kinigadner tuvo un accidente grave que lo dejó cuadripléjico. Hannes es el hijo de Heinz Kinigadner, un motociclista dos veces campeón del mundo de motocross, que cuando todavía competía era auspiciado por Red Bull. Ese vínculo comercial del pasado derivó en una amistad entre el deportista y el fundador de la bebida energizante, que se mantiene hasta hoy.

Al momento del accidente, estos dos amigos se juntaron e invitaron a científicos de todo el mundo para que los ayudaran con el tratamiento de Hannes. En ese proceso se enteraron que, al contrario de lo que comúnmente se creía, existen razones para que la lesión de la médula espinal se pueda curar en un futuro no tan lejano.

A su vez, vieron que las investigaciones sobre el tema no tenían suficiente financiación y entonces crearon la fundación Wings For Life.

Fuente: Cien18chenta




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