CPP: fiscales declaran “alerta roja” y dicen que “quieren dormir”

Con el nuevo sistema, la judicialización de los delitos se elevó de 5% a 70%. En un turno llegaron a recibir 200 denuncias en un día.

La Policía llamó días atrás al fiscal penal Gustavo Zubía para comunicarle que tenía rodeado a un rapiñero en un barrio “semimarginal”. El magistrado se dispuso, vía informática, a solicitar una orden de allanamiento sobre la vivienda en la que estaba el delincuente.

Pero el sistema informático que interconecta todas las instancias judiciales no funcionaba, por lo que tuvo que desplazarse ocho cuadras para presentarlo personalmente y esperar en la cola.

Allí le dieron cuenta que al documento le faltaba un número. Lo fue a obtener y retornó a la fila. A la hora y media, lo llaman nuevamente de la Policía. “Doctor, deje sin efecto. Nos están apedreando los móviles, en cualquier momento empiezan los disparos y viene una desgracia”.

Desde el punto de vista jurídico, Zubía afirma que debería haber mantenido la orden de allanamiento. Pero, presumiendo que a esa altura el rapiñero ya se habría fugado, entendió que lo mejor era no insistir.

Este episodio fue relatado por Zubía el pasado jueves ante la Comisión de Asuntos Laborales del Senado, en donde la Asociación de Fiscales compareció para dar cuenta de la problemática que los afecta en el marco de la aplicación del nuevo Código del Proceso Penal (CPP).

Hasta el 31 de octubre solo el 5% de los delitos que ocurrían en el país llegaban a un juzgado. Una cifra que se ha elevado hasta el 70% desde el 1 de noviembre, cuando entró en vigencia el nuevo régimen.

Cada fiscal que debió tomar turno ese día tuvo que atender un promedio unas 200 llamadas de la Policía. Muchas de ellas, según Zubía, insignificantes e intrascendentes.

“Pero hay que levantar el teléfono y decir que lo que se plantea no es delito y explicar por qué”, relató. En las últimas semanas y luego de decirle a la Policía que no presente todo, se logró bajar la cifra a unas 100 llamadas diarias.

“Se ha dicho que este código da igualdad de armas a la defensa y al fiscal. ¡Falso!”, aseguró. “A las diez de la mañana, la defensa llega fresca como una lechuguita al juzgado, para litigar con un fiscal que viene sin dormir por 24 o 30 horas y que estuvo trabajando, por lo menos, las doce horas anteriores”, señaló.

La reunión fue pedida por los magistrados en virtud de la “especialísima situación” que atraviesan en cuanto a la instrumentación del nuevo código.

Según aseguraron ante los legisladores, la carga de trabajo se ha sextuplicado. “Estamos ante una situación de alarma roja encendida”, dijo Zubía. “No es que no queramos trabajar, sino que se han vulnerado nuestros derechos laborales”.

Zubía explicó que la situación más acuciante es la de los fiscales de flagrancia, que deben cumplir turnos diurnos y nocturnos.

En su caso personal, explicó, la semana pasada le tocó hacerlo desde las 20 horas del lunes hasta las ocho de la mañana del martes. Luego continuó, porque tuvo que llevar a juicio cinco casos que se habían trabajado y dilucidado durante la noche.

Como lo hizo hasta la medianoche del martes, eso supuso un día entero de trabajo continuado.

El resto de los fiscales, aseguró, están en una situación similar. Es que el hecho de tener que recepcionar la totalidad de los casos penales hace que se esté desbordando completamente el ámbito de trabajo.

“Es una situación dramática, que no hace solo a la situación laboral sino que también es un tema de seguridad pública y de vulneración de derechos”, sostuvo. “No podemos dormir y queremos hacerlo. Yo quiero dormir. Es un problema que tengo desde que nací”, ironizó.

La asociación elevó a su vez al Parlamento un planteo de “desesperación” de los 26 fiscales del interior frente a lo que representan las “nuevas cargas” del CPP.

Según Zubía fuera de Montevideo la situación es más angustiante, ya que siempre hubo menor provisión de personal. “Hay colegas que nos llaman para decirnos que hace dos semanas que están de turno ininterrumpido porque el otro fiscal tuvo alguna dificultad”, relató.

La asociación planteó además la situación que atraviesan las “fiscalías viejas”, que quedaron a cargo de los asuntos relacionados con el código anterior. Son cuatro sedes, que deben antender en conjunto unos 18 mil expedientes.

Se cayó el sistema
Para los fiscales, la problemática en la aplicación del nuevo CPP va más allá de lo estrictamente laboral.

“El sistema tiene grandes defectos en la implementación”, advirtió Ricardo Perciballe en relación a las fallas del programa informático. “Casi no funciona y, en vez de ser una herramienta, es una traba permanente”, dijo.

Principalmente en relación a que es muy díficil, por ejemplo, obtener una orden de detención o de allanamiento. “El otro día necesitaba una pericia psiquiátrica y me estaban dando hora para enero porque hay todo un problema de interconexión con el Poder Judicial que es complicadísimo”, advirtió.

“Más allá de que no podamos ni dormir, si no hay un cambio sustancial de la operativa es muy difícil trabajar” dijo Perciballe, que está a cargo de 1.200 casos por el nuevo sistema.

Todo esto en un régimen en el que los fiscales son pasibles de ser sancionados si no dan cumplimiento a todas las obligaciones que se les imponen, advirtió por su parte Raúl Iglesias.

Propuestas y contrapropuestas
En el sistema anterior, los fiscales tenían una semana de turno al mes y llegaban a cumplir, de forma efectiva, un total de 174 horas mensuales de trabajo.

La Fiscalía de Corte planteó retornar, en parte, al régimen anterior, proponiendo que haya cuatro fiscales por turno por semana, cada uno de ellos a cargo de una zona policial.

La propuesta que es deban asumir 24 horas de trabajo efectivo cada día de la semana que les toque turno, y jornadas de doce horas durante el resto del mes. Eso se traduciría en 348 horas mensuales.

La carga se reduciría a 306 horas si se aplicara el régimen de “silencio nocturno” del que disponían hasta hace pocos los jueces cuando estaban de guardia, con seis horas en la noche para dormir.

Lo que plantea la Asociación de Fiscales como “salida” al diferendo es que existan cuatro fiscales por turno por semana, poder dormir seis horas esa semana y, después, trabajar seis horas de mañana o de tarde.

Eso arrojaría un total de 216 horas mensuales.

Fuente: Ecos Uruguay




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