De Montevideo a Rivera sin parar, a beneficio de los niños con cáncer




Hugo Gordillo ya sabe de proezas y va por una más. Irá de Montevideo a Rivera y será como correr 12 maratones consecutivas. Aquí su historia

A sus 59 años, el incansable Hugo Gordillo está en la recta final de la preparación para correr casi 550 kilómetros desde Montevideo a Rivera. Y lo hará sin parar, durante cuatro días. “¡Son 12 maratones consecutivas!”, resaltó el ultramaratonista que corre para ayudar a los niños con cáncer que se atienden en la Fundación Pérez Scremini.

“Yo antes corría por medallas y trofeos, y aunque me da vergüenza decirlo, tengo un cuarto lleno”, contó Gordillo a ECOS. Pero hace unos seis años falleció su sobrina, de 33 años, a causa del cáncer, y quedaron sus dos pequeños hijos llorando a su madre. El dolor del momento, que hasta ahora cuando lo recuerda le quiebra la voz, lo llevó a acercarse a la Fundación, al doctor Ney Castillo y a esos “pequeños campeones de la vida”, como él los llama.

“Para ayudar, yo corro para ayudar a los niños. Acá no hay plata, no hay nada”, afirma una y otra vez, y aclara que él no corre contra nadie, sino a favor.

Comenzó a correr “después de viejo”

Hasta 2006, Gordillo era un remisero sedentario, que pasaba largas jornadas sobre el auto y no tenía más contacto con el deporte que por televisión. Hasta que comenzó a trotar. Primero tres kilómetros, luego miraba las carreras 10 k “esas que van por la rambla, y pensaba: ¡pah, qué fortaleza!”. Nunca imaginó llegar ahí, pero un día probó, y llegó.

“Empecé a correr de viejo”, bromea. “Después de las primeras 10 k, seguí sumando, iba viendo que tenía condiciones, participé en una maratón, llegué cuarto y no paré más. De lo que me arrepiento es de no haber empezado a correr antes por esta causa”, agregó.

En los últimos años, Gordillo realizó varias travesías de este tipo. Entre otras, corrió hasta Paso de los Toros en 2012 (254 km en 36 horas); en 2013 hasta Fray Bentos (310 km en 48 horas); en marzo de 2014, hasta Treinta y Tres (285 km, en 55 horas) y en setiembre de ese año, hasta Paysandú (410 km en 60 horas).

También representó a Uruguay en la Spartathlon ultra race”, que está considerada como la carrera más dura del mundo, donde se recorren 246 kilómetros en 36 horas. Fue en 2011 y 2013, con pabellón patrio y reconocimiento parlamentario a la vuelta. Este año, en abril, corrió durante 24 horas en España, donde fue invitado a participar en una carrera organizada a beneficio de niños con cáncer.

El esfuerzo

“Hasta dos días corriendo lo llevás bien, vas feliz. Ya después, en el tercero y cuarto día la mente no está muy lúcida. Lo más bravo es la noche, que se hace muy larga y te sentís muy solo. El frío, la oscuridad, si hay lluvia, la hipotermia. Es mucho de cabeza”, explicó Gordillo.

A este corredor lo que lo mantiene en pie es su causa, los niños a los que quiere ayudar. “Porque se sufre, el cuerpo empieza a sentir dolores después de los dos días, pero se toleran porque te focalizás en ellos, en cómo sufren sus tratamientos, en lo dura que es su vida y pensás: ‘yo pasaré dos días sin poder caminar después de esto, pero estoy bien’ y seguís adelante”.

“La gente me pregunta si no tengo miedo de morirme, pero no, yo ni siquiera tomo una aspirina, ningún medicamento, no me enfermo”, contó. Para Gordillo, que cree en Dios, cada una de sus travesías es una suerte de peregrinación, la gente se le acerca a entregarle estampitas, rosarios, medallitas. “Muchos me quieren tocar –contó entre risas- y yo les digo ‘¡noo, que hace tres días que no me baño!’”.

Pero fuera de broma, agregó: “A todos les digo que no se preocupen, yo creo que Dios me puso en esta vida para hacer esto”.

El camino

Aún no tiene confirmado el día de largada, pero será este mes. Hugo Gordillo partirá desde el Pereira Rossell, irá por 18 de julio hasta Rondeau, luego por los accesos y ya en ruta seguirá por las siguientes ciudades y pueblos: Canelones, Florida, Puntas de Maciel, Carlos Reyles, Peralta, Curtina, Tacuarembó, Manuel Díaz y llegará a Livramento.

En esta ocasión piensa correr solo, y está organizando cómo hará para poder disponer de los implementos necesarios durante el camino: ropa, championes, agua y comida.

Solo se detiene a orinar, y para hidratarse y alimentarse baja la intensidad durante cuatro o cinco minutos, pero sin detenerse por completo. “Porque si parás, no arrancás más”, explicó. Los alimentos que lleva son dátiles, jamón crudo, pasas de uva, nueces o dulce de membrillo.

Para preparar esta carrera, entrena corriendo 50 kilómetros por día: 30 de mañana y 20 de noche. Ahora, en la recta final, baja la intensidad a 15 y 15, para hacer lo que se llama “mantenimiento de piernas” y no desgastarse.

Desde hace un año, Gordillo está sin trabajo, así que sus días están abocados a la preparación de la travesía. Pero cuando le sale alguna changa la agarra, porque “no es fácil, con 59 años ya nadie te contrata” y junto a su esposa, dijo, se van “revolviendo”.

Fuente: ECOS

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