Distribución de condones femeninos aumentó 6% respecto al masculino





La sociedad uruguaya sigue teniendo barreras culturales para pensar al condón femenino como una opción dentro de los métodos anticonceptivos de barrera: en el año pasado se distribuyeron 40 mil condones femeninos contra 4 millones de preservativos masculinos.

Sin embargo, este problema no es solo nacional sino que se repite a nivel mundial, lo que demuestra que la situación uruguaya es aún mejor que la internacional. “Hay una relación que se sostiene a nivel mundial: existe una distribución del 1% de los condones femeninos en relación a los masculinos. Esto hace que sea una distribución muy baja en todos los países que está disponible.

Pero el seguimiento que hemos realizado de todos estos años en Uruguay, nos permite reconocer que en aquellos centros de salud donde se aplica una política activa de promoción y de distribución de los condones femeninos, ha aumentado un 6%. Esto quiere decir que si el centro de salud lo toma como una política activa, las mujeres lo utilizarán más. Entonces, de alguna manera esto permite cortar con la lógica de algunos mitos construidos en relación al condón femenino de que las mujeres no lo usan, no lo quieren, o es muy grande”, declaró a LA REPÚBLICA la socióloga Lucía Pérez Chabaneau, quien además es consultora del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y responsable del proceso de implementación del condón femenino.

Según sus palabras, esta tendencia se repite a nivel mundial, lo que posiciona a Uruguay en una posición positiva. Sin embargo, advirtió que la promoción del uso del condón femenino requiere de un proceso de implementación de política. “Este tema requiere un abordaje específico porque las desigualdades de género nos atraviesan en todos los niveles y esferas de la vida. Además, como es un método de colocación de la mujer, también debe enfrentarse a toda una serie de dificultades en relación al conocimiento de cuerpo”.

Los números
Según el informe del Fondo de Población de Naciones Unidas, denominado “De la experiencia piloto a la política pública: promoción y distribución del condón femenino en Uruguay”, el 53% de las mujeres que participaron del Estudio de Satisfacción del Condón Femenino, efectivamente usó este método anticonceptivo. Quienes lo usaron, lo evaluaron de manera altamente positiva aunque era prácticamente desconocido por las participantes. Asimismo, el 84% afirmó que lo seguiría utilizando en el futuro. Por otro lado, el condón femenino fue una opción más escogida por las mujeres de 20 a 40 años y en las de 45 a 49 años. Por otra parte, las edades extremas: de 15 a 19 años y las mayores de 50 fueron los grupos etarios que lo probaron en menores proporciones.

En el informe se estipula que los varones también lo evaluaron de manera positiva, según indicaron las mujeres, lo que muestra que se debe involucrar directamente a los hombres en el proceso de aprendizaje de empleo de este método de triple protección. Por otro lado, en el escrito se afirma que el condón femenino parece tener mayores posibilidades de ser incorporado como método de protección habitual para aquellas mujeres que utilizan condón masculino.

Características del preservativo femenino
Según Chabaneau, este método permite producir un mayor margen de negociación para las mujeres. “Como está diseñado para la colocación interna de la mujer, también permite tener el control por lo que es un método que contribuye al empoderamiento. Además, es un paso más hacia la autonomía de las mujeres en los derechos sexuales y reproductivos y en el ejercicio de una sexualidad plena”. La especialista también explicó que el condón femenino tiene otras ventajas como es, por ejemplo, su colocación: se puede poner hasta ocho horas antes de la relación sexual.

Otro elemento positivo que mencionó la socióloga es que el material de este método no es de látex, por lo que no da alergia y se adapta mejor a la temperatura corporal. Además, manifestó que este preservativo no tiene que ser retirado inmediatamente después de la eyaculación a diferencia del condón masculino.

Asimismo, consideró que promover el uso de condones femeninos y masculinos está asociado a permitir el ejercicio de una sexualidad placentera. “Tenemos que tener en cuenta que estos dos métodos son los únicos que previenen de embarazos no planificados y de todas las ITS, incluyendo el VIH sida. Históricamente, han estado siempre vinculados bajo consignas asociadas a la prevención, pero la consigna de esta actividad va más allá de todo eso: es vincular el uso de los preservativos a un momento de placer”.

Los desafíos
“Uno de los principales desafíos tiene que ver con poder romper de alguna forma con el esquema tradicional, asociado únicamente al preservativo masculino, el cual está absolutamente naturalizado para todos. Cuando uno piensa en un método de barrera, inmediatamente lo relacionamos al preservativo masculino”, declaró Chabaneau. Según sus palabras, el objetivo es que los diferentes métodos anticonceptivos no compitan entre sí sino que amplíen la canasta de oferta, debido a que no todos son útiles o válidos para todas las personas en cualquier momento de la vida.

“Un primer desafío tiene que ver con empezar a reconocer que este es un método que está a disposición, que si bien no necesariamente tiene que ser útil para todas las mujeres, existe un número importante para las que se puede convertir en una alternativa válida”, agregó. La especialista explicó que es necesario que los equipos de salud tengan conocimiento sobre esta herramienta para que puedan hacer una asesoría adecuada sobre el tema. En la misma sintonía, en el informe mencionado anteriormente, se afirma que “es necesario profundizar en las instancias de formación dirigidas a los equipos técnicos como mojón imprescindible para iniciar un trabajo de sensibilización e incorporar el método a la oferta de los prestadores de salud. Si bien los condones se encuentran disponibles en todos los servicios de salud de ASSE, no siempre está clara su disponibilidad (para los equipos y para los usuarios), tampoco se encuentran en cantidades suficientes o, muchas veces, no son sugeridos por los profesionales de la salud”.

Por último, Chabaneau afirmó que el gran reto está en que el condón femenino no se encuentra en el mercado, solamente está disponible a nivel de los prestadores públicos de salud. “Está ofrecido a los privados pero no lo han requerido. Además, no es un preservativo que uno pueda encontrar en la farmacia o en la caja del supermercado”.

En los últimos años ha existido una explosión de avances legislativos y programáticos en el campo de la salud sexual y reproductiva. Dicha situación desembocó en la Ley 18.426, la cual garantizó equipos, prestaciones y servicios inclusivos y que tiene como un objetivo promover la utilización del condón femenino.

“En realidad, la Administración de los Servicios de Salud del Estado, con el apoyo del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), vienen desarrollando una política de promoción del condón femenino de manera sistemática y monitoreada desde 2014. Las actividades que se realizan son varias, desde los centros de salud, para promover el uso del preservativo femenino y también su distribución correcta en diferentes centros de todo el país. Por tanto, es una política que se está llevando adelante de manera sistemática y que pretende hacer un seguimiento sobre el uso de este preservativo. El mismo parece nuevo para nuestro país, pero tiene más de 20 años en el mercado”, declaró a LA REPÚBLICA la socióloga Lucía Pérez Chabaneau, quien además es consultora de UNFPA y responsable del proceso de implementación del condón femenino.

Tal como lo enuncia el informe del Fondo de Población de Naciones Unidas denominado “De la experiencia piloto a la política pública: promoción y distribución del condón femenino en Uruguay”, el objetivo fundamental de estos últimos 10 años ha sido garantizar “el acceso universal a los métodos anticonceptivos y de protección como prestación obligatoria para todo el Sistema Nacional Integrado de Salud como parte de los derechos sexuales y reproductivos, que viene implementando el Ministerio de Salud”.

Además, la promoción del condón femenino se enmarca en las acciones globales y regionales para apoyar la Programación Integral de los Condones, en nombre del Sistema de Naciones Unidas.

Cabe mencionar que este método de barrera se encuentra en Uruguay desde 2013 a partir de una donación de UNFPA de 300.000 unidades. Desde entonces, el MSP, ASSE y UNFPA han desarrollado diversas estrategias de promoción y distribución del insumo para garantizar el acceso de los usuarios que se atienden en los servicios públicos de salud. Desde 2014 Uruguay ha venido desarrollando actividades de difusión y distribución del insumo. Es importante mencionar que la demanda de este método ha ido en aumento. Se pasó de brindar 7600 unidades en 2015 a 51500 en el primer semestre de 2017.

En la misma sintonía, en el informe “Avances y desafíos en Política Pública de Salud Sexual y Reproductiva”, realizado en agosto de este año por el Ministerio de Salud, se afirma que durante estos últimos diez años se han realizado diferentes acciones para solucionar los diferentes problemas vinculados a la anticoncepción y a las enfermedades de transmisión sexual. Por ejemplo, en 2005 se creó el “Programa Salud de la Mujer y Género”. También se sancionó la Ley Nº 18.426 de Salud Sexual y Reproductiva en 2008, se aplicó una Canasta básica de anticonceptivos en 2011 y se impuso, en 2012, al DIU como prestación obligatoria. Mientras tanto, también se efectuaron, el año pasado, estrategias de prevención del embarazo adolescente no intencional. Asimismo, se implementó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2012.

Fuente: La República

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