El “Cuento del Tinder” La nueva estafa a mujeres que usan apps de citas





Una nueva modalidad delictiva que tiene como objetivo seducir y robar llegó a Argentina. Decenas de mensajes, falsas promesas y regalos millonarios que nunca llegan. Ya no se trata de un caso, es una modalidad que se expande.

Te vamos a contar el caso de una exdocente de 56 años que vive en la provincia de Buenos Aires. A ella le bastaron un par de mails para entender que jamás conocería a Innocent Cornelius porque sencillamente no existía. Por pedido expreso de la víctima no vamos a revelar su identidad, pero sí vamos a compartir su historia para que otras personas no caigan en la misma trampa, porque la estafa ya tiene antecedentes. En mayo de este año, en Mendoza, una mujer de 40 años denunció que había sido engañada y que un hombre casi le quita 2000 dólares.

El modus operandi en ambos casos fue el mismo. En esta infografía de TN.com.ar, te contamos paso a paso cómo opera la banda del “Cuento del Tinder”:

“El 17 de agosto me llegó el primer mensaje, una nota en inglés que, de manera muy respetuosa, que me había enviado un hombre que entró en mi perfil de Tinder. Dijo que le había gustado y que me quería conocer”, explicó la mujer.

Ella le respondió y ahí comenzó el engaño. Llegaron las fotos y también las primeras dudas. Pero claro, a veces, solo preferimos confiar. “Tinder te muestra personas en un radio de hasta 160 kilómetros. Él me decía que vivía en Michigan, Estados Unidos, y pensé que podía ser un extranjero que estaba en Buenos Aires”, contó.
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Estuvieron en contacto durante 20 días, desde el 20 de agosto hasta hace 3 días. Ella le creyó aunque las fotos parecían trucadas y… ¡Obvio! las imágenes eran sacadas de Internet y el festejante era ni más ni menos que el exministro de Hacienda del Reino Unido, George Osborne. Eso lo supo mucho después. La exdocente le siguió el juego para ver hasta dónde llegaba Innocent. Se pasaron los correos, hablaron por WhastApp y por mail decenas de veces.

El resultado es el esperado: amor a primer mensaje. Fulminante, de esos que solo existen en los cuentos de hadas. Innocent empezó por el paso uno: decirle que estaban “destinados a estar juntos”. La mujer, como todas las estafadas, al principio le creyó.

La pila de correos seguía aumentando hasta que de repente, una vez que estaba hecho el trabajo psicológico, le preguntó qué tipo de relación quería. Ella le pedía fotos del momento y le hacía preguntas que nunca contestaba, porque salían “del guión”. Él le juraba que buscaba una esposa, que no quería perder el tiempo. Por eso todo iba tan rápido. “Llega un momento que todo eso te hace mal porque es una estafa que te hacen, emocional, psicológica, pero con la monetaria no llegaron”, afirmó ella.

La víctima recibió 87 mails. En todos le hablaba del destino y de la dicha de haberla encontrado: “Tú me has dado alas y siento que soy el hombre más feliz sobre la Tierra” o “Me has demostrado la gloria de ser amado y redefinido el significado de un alma gemela”. No había una sola palabra sobre sexo. Todo era a nivel espiritual. Una vez que él creyó que esta mujer había caído en la trampa pasó a los hechos. Plata.

La promesa que anuncia la decepción

“El candidato” decía que estaba preparado para encontrarse. Viajaría a la Argentina para conocerla personalmente y después, casarse. Pero antes debía viajar a Nueva Zelanda por trabajo. El 2 de septiembre le escribió: “Te visitaré pronto cuando termine mi trabajo aquí”.

Él decía que estaba ansioso por demostrarle todo lo que le importaba. Por eso, como gentileza antes de llegar al país, le enviaría un paquete con regalos: dispositivos móviles, un anillo de diamantes, una rosa y “algo de dinero”. El mismo modus operandi que en el caso de Mendoza.

Cuando vuelve a contactarla, Innocent le advierte que hubo un problema en la Aduana de Malasia -en donde supuestamente se encontraba el paquete- y que tendrá que pagar una multa para recibirlo.

El monto que tenía que pagar para disfrutar de los regalos era bastante picante: ¡1980 DÓLARES! (nada de números redondos para parecer más creíbles). “Acabo de recibir una llamada de una empresa de mensajería en Malasia. Descubrieron el dinero escondido y hay una penalidad. Les expliqué mi razón para poner dinero allí y les pedí que lo liberaran, pero dijeron que tenemos que pagar $1,980 como una multa antes de que pueda ser liberado. Ya saben que no tengo acceso a cualquier transacción bancaria / de pago aquí, en alta mar”, relató.

La empresa a la que había que transferirle el pago es “Airo Speed Courier Service”, con oficina en Malasia. Para concretar la operación la mujer tenía que hacer una transferencia a nombre de “Fazriza Inzi Binti Johari”. Desde TN.com.ar intentamos chequear la existencia de la compañía pero no atienden el teléfono y la página que figura www.airospeed.org tiene direcciones de oficinas postales que no existen: una en Florida, Estados Unidos, que es de otra empresa de correo internacional, y otra, en una oficina de mensajería internacional en Kentucky. Además, la oficia en Malasia es un galpón en una zona industrial. Toda una mentira!!!!

A esta altura la mujer ya se había dado cuenta de que el amor siempre había sido una estafa. Le seguía el juego para saber hasta dónde este hombre del que nada sabía estaba dispuesto a llegar.

Después del último mail, la mujer se negó a enviar el dinero. Él insistió y, a medida que ella respondía, él iba bajando el precio: llegó a conformarse con 250 dólares. La decepción la llevó a bloquearlo y él siguió insistiendo para no perder a su “Miel” (Honey), como le decía. Antes ella mandó un último y lapidario mensaje: “Sos un gran estafador”.

Fuente: TN

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