El Mercado Popular de Subsistencia: una alternativa que ya nuclea a 500 familias uruguayas

La cita es el tercer sábado de cada mes en el local de Funsa. Cientos de productos, especialmente alimentos pero también artículos de cocina e higiene, se reparten entre los representantes de unos 50 grupos barriales o cooperativas de vivienda. A los participantes con más años, la dinámica hace acordar “a la vieja Subsistencia”.

En efecto, lo que sucede un sábado al mes en Funsa es la etapa de distribución de productos del Mercado Popular de Subsistencia (MPS), un sistema de compras colectivas que nació en 2015 y que ya nuclea a unas 500 familias en Montevideo y El Pinar.

Isabel Pérez, integrante de la Comisión de Propaganda de MSP, contó a Montevideo Portal que el sistema surgió hace dos años en el seno de la Brigada José Artigas, uno de los grupos de voluntarios que trabaja en el Plan Juntos. “Había algunas familias que tenían muchas dificultades para acceder a los productos y se arma una primera canasta con harina y aceite, fundamentalmente”.

La experiencia funcionó y convenció a sus impulsores sobre la posibilidad de “abrir” el mecanismo a otros grupos de vecinos. A dos años de su inicio, el MPS unos 50 grupos anotados y se estructura en base a comisiones de Ingresos, Compras, Propaganda y Finanzas, entre otras.

Lo primero fue definir el sistema de compras: cada familia recibe una lista de productos – actualmente hay unos 60 artículos – y elige los que quiere comprar sin mínimo ni máximo en cada pedido. Cada familia integra un grupo mayor de vecinos que elige dos representantes, encargados de participar de las reuniones y asistir a Funsa los días en que se hace la distribución de los pedidos.

El tiempo para hacer pedidos se cierra el martes siguiente al día 10 de cada mes. Cada grupo de vecinos recoge el dinero de cada familia, unifica todos sus pedidos y los traslada a la Comisión de Compras, que antes del sábado siguiente encargarse de comprar los productos de todos los pedidos.

La mercadería llega ese sábado al local de Funsa, donde los representantes de cada grupo separa los pedidos que a su vez distribuirá entre las familias que integran su grupo.

 

 

Pérez explicó que el sistema “tiene una doble intencionalidad”, ya que apunta a “disminuir los costos y evitar el costo extra de los supermercados” y al mismo tiempo logra “promover emprendimientos autogestionados por sus trabajadores”. En efecto, la lista de productos que se reparte a las familias destaca con un asterisco rojo los artículos que corresponden a “empresas recuperadas por sus trabajadores, cooperativas y autogestionadas”.

Al asegurar compras colectivas y eliminar intermediarios, el MPS consigue disminuir el precio de muchos productos. Según Pérez, muchos artículos llegan a estar “10 o 15 pesos más baratos que en comercios”. La diferencia, señala, “evidencia todo lo que se llevan los intermediarios”.

De hecho, los participantes del Mercado apuntan a que las familias que ingresan “no lleguen solo porque compran más barato” sino que se incorporen a un modo de consumo “crítico” y que “no promueve la acumulación”.

“A veces nos mandan mensajes por Facebook preguntando dónde pueden pasar a retirar el pedido pero no funciona de esa manera. Cada grupo tiene que participar”, remarcó Pérez. Para apuntalar ese criterio, una Comisión de Ingresos se reúne con cada familia que quiere ingresar al sistema para explicarle los “principios” detrás del Mercado Popular de Subsistencia.

Mantener esos principios es uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el mercado, debido a la complejidad que implica el crecimiento de la cantidad de participantes. De hecho, los delegados de cada grupo se reunían este sábado para comenzar a diseñar un plan de “regionalización” del Mercado, propiciando comisiones zonales que permitan expandir la experiencia.

Ese proceso también incluye “articular” acciones con algunas organizaciones sociales. De todas maneras, uno de los principios acordados desde el surgimiento del Mercado es, según Pérez, mantener “la independencia y la autonomía” con respecto a organizaciones como el PIT-CNT o el Plan Juntos.

Fuente: Montevideo Portal




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