El uruguayo que pasó dos días sin dormir y se le ocurrió una película que la produjo Fox

Después de haber filmado una de las películas uruguayas de mayor éxito comercial en la última década (La casa muda) y de haber lanzado algunas opiniones polémicas sobre los sistemas de premiación nacionales, Gustavo Hernández vuelve con su tercera realización: No dormirás.

Filmada entre Argentina y España, con elenco de esos países y producción de la Fox, la película refleja su evolución a la hora de tratar el terror y el suspenso. Se estrena en cines este jueves.

“Esta película tiene pinceladas de terror pero es más bien un thriller psicológico”, dice. Protagonizada por la argentina Eva De Dominici y la española Belén Rueda, el filme narra la historia de un grupo de teatro experimental que, en 1984, se instaló en un viejo hospital psiquiátrico para trabajar con el insomnio, abrir nuevas puertas a la percepción y así ensayar una obra maldita. Los únicos tres uruguayos en esta realización son Hernández, el productor Ignacio García Cucucovich (con quien produjeron y desarrollaron proyectos de otros realizadores locales) y el guionista Juma Fodde. La cuarta presencia uruguaya es más espiritual y es la de Eduardo Mateo. La banda de sonido incluye cuatro canciones suyas en momentos clave de la película.

Se trata de una historia compleja, tensa desde el primer minuto, que explora el mundo de los actores, sus egos y sus técnicas sin dejar de lado los sustos. Desde lo visual es mucho más elaborada que sus dos películas anteriores y apunta a evitar los lugares comunes del terror, aunque cumple con las reglas del género e incluye unas cuantas vueltas de tuerca. La idea de base, además, surgió de una experiencia personal de Hernández.

¿Cómo fue la experiencia de privación de sueño que le disparó esta idea?

Fue una etapa en la que estuvimos filmando comerciales y pasé dos días sin dormir. Cuando terminé y volví a casa me puse a jugar al Guitar Hero con sonido bajo. Fue muy raro porque era como que las notas las veía antes de que aparecieran, o algo así, pero la cosa es que marqué el récord. Al otro día le conté a mi hijo y no sabía explicarle cómo lo había hecho. Le conté también a Cucucovich, el productor, y de ahí salió la idea de hacer algo sobre cómo la privación de sueño abre umbrales o hace aflorar algunos sentidos. Después llamamos a Juma Fodde para que desarrollara el guión y luego lo presentamos a los productores argentinos. A la semana de leerlo, le dieron luz verde y el resto del proceso fue muy rápido.

¿Tenía como meta hacer cine de terror cuando empezó?

Mi socio para La casa muda me propuso hacer una película de terror con U$S 8000 que tenía ahorrados para cambiar el auto. Al principio le dije que no, pero una semana después ya se me había ocurrido una idea y así empezamos a pensar cómo hacer la película con ese presupuesto. De esa limitación salió el plano secuencia y así la pudimos filmar en cuatro días. Si, quería hacer cine. Pero soy fanático de Coppola, Scorsese y su generación, así que me veía más haciendo thrillers. Como La casa muda fue un éxito, los productores siguieron pidiéndome cosas más por ese lado. Dios local fue más experimental. La próxima película que haga no sé si será de terror. Pero le vas agarrando el gusto al género y, aparte, el terror tiene un público que es muy abierto y a la vez es exigente. Y eso te permite jugar con lo onírico o con la realidad. Si vos hacés una comedia, estás más acotado. El terror tiene más vuelo. Y es ahí donde me gusta escarbar.

Después de esta experiencia en el extranjero, ¿cómo se siente con respecto al cine hecho en Uruguay?

Sigo diciendo lo mismo que cuando hice La casa muda. Lo que veo es que hay algunos intentos de cambio. Porque el cine uruguayo se terminó repitiendo como una fórmula a la que el público le dio la espalda. Lo que digo desde mi primera película es que el cine es variedad, y la producción nacional crece a través de la variedad, pero acá lo que pasó es que el principal premio del Icau (Instituto del Cine y Audiovisual del Uruguay), el de desarrollo, casi siempre ha terminado en un mismo estilo de películas. Y el público se cansó de comer el mismo menú. No es que haya que dejar de hacer esas películas, sino que hay que agregar diferentes géneros. Ahí el público volverá a tomar confianza en el cine uruguayo. Ese proceso está empezando y va a llevar mucho tiempo para que sigan apareciendo otras cosas. Por ejemplo, a mí no me gustaría que se hicieran solamente películas de terror, sino que todos los años tiene que haber una comedia, algo costumbrista, un drama, una de terror. Ahí, nosotros como cine uruguayo, vamos a volver a ganar la confianza del público uruguayo.

Mi mundial cambiaba un poco el esquema porque era familiar, con niños y traía un enfoque distinto de historia.

Y le fue bien en la taquilla, hizo como cincuenta mil entradas que para los parámetros de hoy es una locura. También antes estuvo Los modernos, que fue hecha a puro pulmón como cooperativa. Y hay muchas películas que se financiaron como cooperativas y que les termina yendo mejor que las premiadas con este fondo de producción del Icau. Espero que haya un cambio para tener más variedad y cantidad.

Pero a No dormirás se le dio un fondo del Icau.

Tenemos el fondo de coproducción, que nos da la bandera uruguaya. Eso me pone super contento.

Es una señal. El jurado podría haber dicho que como producen los estudios Fox era mejor darle el fondo a otras producciones.

Es verdad. Estamos agradecidos. Más allá de la ayuda económica, es lindo que la película tenga nuestra bandera. Después de todo, la parte creativa, el corazón, es uruguayo.

Fuente: El Observador




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