Empresario y cuidacoche simularon un secuestro

Un conocido empresario gastronómico de Las Piedras precisaba dinero para concurrir a un evento en Punta del Este. Su mejor amigo necesitaba unos pesos para ayudar a la madre con el pago del alquiler de su casa.

Entonces decidieron robar a la abuela del empresario gastronómico simulando un violento secuestro. Ambos fueron a un hipermercado de Montevideo. Allí el empresario propuso a un cuidacoches que simulara un delito a cambio de $ 3.000.

A la medianoche del 17 de diciembre de 2017, los tres hombres llegaron al domicilio de los abuelos del empresario gastronómico. “Abuela, abuela, abrí la puerta”, gritó el empresario. Al abrir, la anciana encontró a su nieto con las manos atadas a la espalda con bolsas de supermercado y al cuidacoche encapuchado y un cuchillo en el cuello del empresario.

La reacción de la abuela fue distinta a la imaginada: llamó a los gritos a su esposo para que activara la alarma —había sido desactivada por su nieto—. Ahí empezó el caos.

El empresario se cayó al piso. El cuidacoche lo pateó para dar un mayor realismo a su papel, mientras gritaba: “La plata, la plata”. El empresario gastronómico se sentó en un sillón mientras insistía a la abuela que le diera la plata a su “secuestrador”.

Pero el cuidacoche, atemorizado por la presencia del abuelo —era “un canario grandote”— o viendo peligrar el plan, optó por tomar una escopeta que vio colgada en la pared de un dormitorio de la casa.

Al percatarse que el cuidacoche se iba, el empresario le dijo: “¿Ya te vas?”.

El cuidacoche no contestó. Salió corriendo de la casa. En la fuga se cruzó con el amigo del empresario gastronómico. Éste le preguntó qué había pasado en la casa. En forma lacónica, el cuidacoche le dijo: “Si querés saberlo, andá a ver”.

El amigo llegó a la casa de los abuelos, a quienes conocía. Mintió afirmando que dos desconocidos lo habían demorado encañonándolo con armas.

El empresario llamó a una emergencia médica que asistiera a su abuela, la que denunció el hecho a la Policía.

A los efectivos policiales, el empresario dijo que circulaba con su amigo en su auto cuando fueron interceptados por desconocidos en una moto. Agregó que mientras que a su amigo lo intimidaron con un revólver, a él lo ataron y amenazaron con un cuchillo obligándolo a llamar a su abuela.

El cuidacoche fue detenido por la Policía de Canelones y confesó el ilícito. Ello obligó al empresario y a su amigo a admitir su participación.

A la cárcel.
La jueza de Las Piedras, Sylvia Rodríguez Batista hizo lugar al pedido de la fiscal Silvana Bello y sentenció al empresario gastronómico y a su amigo a cumplir una pena de seis años de penitenciaría como coautores de los delitos de simulación y rapiña agravada (arma y pluriparticipación) y dispuso seis años y seis meses al cuidacoche como autor del atraco.

El Tribunal de Apelaciones Penal de 1° Turno discrepó con la sentencia en primera instancia y condenó al empresario gastronómico y a su amigo a tres años de prisión por un delito de estafa agravada.

Al cuidacoche se le imputó el mismo delito más hurto especialmente agravado por la penetración domiciliaria. Deberá purgar una pena de cuatro años.

El fallo del Tribunal de Apelaciones, redactado por el ministro y presidente de la Asociación de Magistrados del Uruguay, Alberto Reyes Oehninger, advierte que la violencia moral que sufrieron los abuelos del empresario fue el efecto de una puesta en escena y no existió una relación causal de ella con la sustracción oportunista de la escopeta que consumó el cuidacoche en forma solitaria.

La sentencia expresa que no hay pruebas que se pactara el ingreso del cuidacoche a la casa y la intimación para obtener el dinero de la abuela fue mediante engaño acerca de un peligro inexistente.

Advierte que pese a que el plan no logró el fin perseguido, la estafa agravada se consumó, porque produjo la inducción en error.

El cambio de calificación realizado por el Tribunal dispuso la excarcelación del empresario y su amigo. No para el cuidacoches. Éste tenía antecedentes penales y, además, fue condenado por dos delitos (estafa agravada y hurto).

Fuente: El País




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