En Ceibal nada se tira; todo se recicla

Los desechos tecnológicos y su destino final son un problema real que enfrentan las empresas y los organismos que trabajan con este tipo de equipos. En una cultura que produce cada vez más dispositivos electrónicos, componentes como plásticos, metales y otros materiales pueden convertirse en una carga pesada y nociva a la que muchas veces es difícil de hallarle un nuevo propósito.

Frente a este escenario, el Plan Ceibal es una de las instituciones que trabaja en forma activa, buscando un destino para estos materiales, de forma que no se acumulen y se vuelvan perjudiciales para el ambiente; al mismo tiempo que puedan tener un nuevo propósito.

Ceibal busca también hacer partícipes a los propios estudiantes, contagiando la preocupación por el reciclaje de los materiales que los niños utilizan en sus centros educativos. Así se implementó el programa PrendeTEC, por el que viejas ceibalitas tienen una nueva vida en forma de mesa, bancos, sillas o macetas para escuelas y jardines de infantes.

Nada se tira
Iniciado en 2007 e inspirado en el proyecto internacional One Laptop per Child, Plan Ceibal entrega computadoras portátiles a estudiantes en edad escolar para promover principios como la democratización del conocimiento y la igualdad de oportunidades para todos los niños.

En 2013, la institución comenzó a trabajar activamente para reciclar los desechos tecnológicos conformados por ordenadores del plan en desuso. Desde los orígenes del proyecto, la idea era reutilizar los materiales y que nada tuviera un destino contaminante.

“Antes se hacía acopio, que era la forma de contener los materiales, pero hace cuatro años nos empezamos a preocupar en que cada cosa tuviera su proceso y todo lo que nosotros generamos empezó a ir a proveedores”, dijo en entrevista con Cromo Alejandro Martínez, encargado del área de Disposición Final de Ceibal.

Hasta el 2013 no se realizó este tipo de reciclaje ya que no había volumen suficiente. Antes de 2010, Ceibal solo había entregado computadoras y ninguna fue devuelta, por lo que no había suficiente material para comenzar el proceso. Cuando se recuperó un volumen considerable (aproximadamente 400 toneladas de material) la institución comenzó con el proyecto.

Plan Ceibal tiene un contrato con la empresa Werba, especializada en el reciclaje de metales no ferrosos, la que se ocupa de separar los componentes y de realizar el trabajo de picado y procesamiento.
“El 95% de los materiales pasa por Werba. Ellos reciben todos los materiales de los centros de reparación del interior y de nuestros polos logísticos y les dan un destino de acuerdo al convenio con Ceibal”, dijo Martínez.

En el caso de las baterías, estas son recicladas por empresas del exterior.

“De Ceibal nada se tira”, afirmó Martínez”. Y agregó: “Hoy tenemos el gusto de decir que el 100% de lo que nosotros llamamos materiales en desuso es reciclado, nada se tira en vertedero”.

Segunda vida
Pero, ¿qué se hace con estos materiales? ¿Cuál es el destino final de estas partes procesadas?
“El metal se funde y termina en una obra en una barra de hierro; con el cartón se vuelve a generar papel”, explicó el encargado de Disposición Final de Ceibal.

Por otra parte, el plástico de las computadoras se trabaja de distintas formas para generar nuevas soluciones. Los proveedores Rotoplast y RMD Uruguay someten al material a diferentes procesos. En el caso del primero, el plástico es fundido utilizando temperatura caliente para generar bloques de TPU (poliuretano termoplástico), mientras que la segunda empresa emplea un proceso en frío que permite elaborar piezas que luego sirve para cubrir pisos.

“Una vez que conseguimos generar estos materiales con el plástico, hay que ver qué hacemos con ellos”, explicó Martínez.

Los usos pueden ser muy variados. El material puede acabar siendo moldeado en forma de mesa, de bancos, sillas o macetas, entre un sinfín de opciones (ver fotografías). En el edificio de Plan Ceibal, se ven varios objetos que han sido creados con esta materia prima reciclada.

“Todas las áreas de Ceibal aportaron ideas de lo que se puede hacer con el material. Eso es lo bueno de Ceibal, que se desparramó la idea y cada uno en su área vio la utilidad y lo bueno de esto”, dijo a Cromo Juan Andrés Martínez, jefe de planificación, abastecimiento y disposición final.

Según datos proporcionados por Plan Ceibal, de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) que se generan en Uruguay, el reciclado de al menos un 30% del total pertenece a sus materiales.

“Tenemos un problema que son las pantallas, pero no se tiran. Estamos acopiando en Werba, buscando tecnologías y lugares o destinos donde puedan volver a generar nuevos materiales”, dijo Alejandro Martínez.

Reciclaje educativo
Plan Ceibal se ocupa de hacer las gestiones para generar materiales que puedan ser reutilizados para tener el menor impacto ambiental posible. Pero las ideas de qué hacer con estos no salen solo de la institución. El área de Formación del proyecto creó una oportunidad de trabajo con centros educativos para que los propios estudiantes sean partícipes del proceso de reciclaje y de la toma de decisiones sobre qué soluciones se pueden encontrar con los residuos.

En este contexto es que, en agosto de 2017 y en el área de Formación de Plan Ceibal, surgió el programa PrendeTEC, que busca involucrar en este sentido a los propios niños.

“Empezamos un pequeño piloto con algunos centros educativos. La propuesta permite tomar conciencia sobre los desechos que se generan a través de Ceibal y, al mismo tiempo, poder intervenir en sus centros educativos y generar un producto concreto haciendo uso de este material”, dijo a Cromo Martina Bailón, jefa de formación de Plan Ceibal.

Con esta idea en mente, Ceibal involucró a seis CEA (centros educativos asociados) de Montevideo y un grupo de escuelas de Colonia. Según explicó Bailón, la propuesta era conformar un equipo de trabajo entre niños de sexto año de escuela y primer año de UTU y, a través de la metodología de pensamiento de diseño, identificar un problema a resolver en cada centro y generar una propuesta con una solución.
El pensamiento de diseño trabaja en cuatro etapas que implican identificar algo sobre lo que intervenir, imaginar o diseñar qué hacer para cambiarlo, generar la solución y finalmente comunicarla.

Los proyectos presentados por los distintos centros educativos fueron diversos: la recuperación de tableros de una cancha de básquetbol, soluciones para generar sombra en un patio, un pequeño invernadero para una escuela que ya tenía una huerta y espacios de juego.

Para involucrarse más en esta causa, los niños de los centros educativos que participaron en este programa visitaron la planta de Werba para conocer de primera mano el proceso de reciclaje de los materiales.

“Para ellos es bien impactante conocer cómo funciona esta industria y también la lógica del reciclaje para tomar conciencia sobre la huella que uno deja”, dijo Bailón.

Luego de la visita a la planta, los distintos grupos fueron invitados a compartir sus proyectos en la plataforma Crea de Ceibal para que otros estudiantes pudieran conocer más sobre este trabajo.
Los niños también estuvieron en contacto con un diseñador para lograr convertir en realidad los proyectos que idearon en maquetas.

El primer fruto finalizado de PrendeTEC fue instalado en diciembre en el CEA 183 de Carrasco Norte. Allí, los alumnos de sexto año de escuela y primer año de UTU diseñaron un juego para los niños de educación inicial.

“Encontramos una oportunidad para unir dos cuestiones: abordar temas de educación ambiental y economía sustentable, y resolverlos con materiales en desuso de computadoras”, expresó la jefa de formación.

Luego de un piloto exitoso, el programa PrendeTEC continuará en 2018 con nuevas propuestas que buscan involucrar a los niños y los centros educativos, fomentando el desarrollo de competencias y poniendo a los estudiantes como protagonistas. La propuesta se extenderá también a los estudiantes de educación secundaria.

“En un principio nosotros imaginamos mesas y bancos. Pero, ¿qué necesitan los niños? ¿Qué necesidades identifican ellos en sus centros educativos?”, reflexionó Bailón.

Fuente: Cromo




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