Era millonaria, pero vivía como mendiga. Esta es la historia de la mujer más tacaña del mundo





Conocida como la bruja de Wall Street, aparece en el libro de récords Guinness como la mujer más avara de la historia.

Hetty Green es toda una leyenda en Wall Street, una mujer con un audaz ojo para los negocios y una de las pioneras en el mundo de las finanzas. Llegó a tener una de las fortunas más abultadas de la época, pero la gente la confundía con una mendiga y hasta le daba limosna en la calle.

Era demasiado tacaña, se preocupaba solo de acumular dinero, pero nunca se esforzó en gastarlo. Vivió como un persona pobre y el libro de records Guinness la nombró la mujer más avara de la historia.

La mujer siempre vestía un viejo y hediondo vestido negro que rara vez lavaba para ahorrar detergente, su aspecto no era el típico de una persona millonaria, lucía como una mendiga, incluso la gente de daba limosna, cosa que a Green no le molestaba en los más mínimo y se apresuraba a guardar entre los bolsillos el dinero regalado.

Atesoraba en el banco Chemical National de Estados Unidos la suma de $200 millones de dólares, dinero que en la época actual se traduce a unos $4 mil millones, pero era demasiado tacaña para disfrutar de lujos.

¿Cómo acumuló tanto dinero? Su padre, Edward Mott Robinson le heredó 5 millones de dólares tras su muerte, en menos de dos décadas había multiplicado ese patrimonio gracias a su gran habilidad para las inversiones. “Compro cuando las cosas están a la baja y nadie las quiere. Las mantengo hasta que suben de precio y la gente está ansiosa por comprar”, declaró al New York Times en noviembre de 1905.

Tras el nacimiento de su segundo hijo, Herry arrendó un departamento de 5 habitaciones por 23 dólares mensuales, pero luego considera que era demasiado gasto y vivió las siguientes décadas alquilando la habitación más barata en modestos hoteles (de esa forma también se ahorraba los impuestos).

Nunca tuvo empleadas domésticas (por lo menos hasta su vejez), era ella misma la que se encargaba de los quehaceres y de las compras. Se dice que compraba las galleras quebradas que estaban de rebaja y que devolvía las cajas de la fruta para recuperar 5 centavos.

Otro gasto que consideraba totalmente innecesario eran los doctores, para ella no eran más que unos”ladronzuelos”. Tanto así que cuando uno de sus hijos se lastimó la rodilla, se indignó cuando el médico quiso cobrarle honorarios y dejó que al pequeño se le infectara la herida con las deplorables condiciones sanitarias de su hogar. Pasaron dos años hasta que al niño tuvieron que amputarle la pierna gangrenada.

Lo mismo le sucedió a ella, se rehusó a pagar los $150 dólares que le cobraba un médico por una cirugía para remover una hernia. La, ya en ese momento, anciana mujer, lo trató de ratero y se negó a ser operada. Tiempo después esa misma dolencia la dejó postrada en silla de ruedas.

Ya durante los últimas años de vida de Hetty Green, sus hijos contrataron servidumbre para que la atendiera, pero tenían que vestir de civil porque Green no soportaría tanto gasto.




Finalmente falleció de un ataque al corazón provocado por una fuerte discusión con una criada, una rabieta por el alto costo de la leche la llevó directo a la tumba, dejando su fortuna prácticamente virgen.

Fuente: Upsocl

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