Fiscal salió en búsqueda de parecidos para un reconocimiento de una rapiña





Dos delincuentes, uno mayor y otro menor de edad, se acercaron a una pareja que circulaba por una calle del Cerro. A punta de cuchillo, los asaltaron y lograron llevarse el poco dinero que tenían, pero fueron detenidos por la Policía minutos después.

Este sería el relato de una de las muchas rapiñas que ocurren cada día en Montevideo, pero todo cambió cuando el fiscal Gustavo Zubía intentó llevar el caso a una audiencia de formalización. En esa instancia, la defensa del mayor de edad pidió suspender la etapa de reconocimiento, en la que las víctimas deben demostrar su capacidad de reconocer a su atacante al señalarlo entre un grupo de personas con similares características, porque, según argumentó, las personas elegidas por la Fiscalía no eran lo suficientemente parecidas al acusado.

Según explicó Zubía, este recurso presentado por la defensa fue añadido con el nuevo Código del Proceso Penal, vigente desde el 1º de noviembre.

El argumento de la ley es que se debe colocar a los acusados junto a personas que se le parezcan lo más posible, para asegurar que la capacidad de las víctimas de identificar a sus agresores es lo suficientemente fuerte como para servir de prueba.

Y aunque esta forma de trabajo ya se aplicaba en el Código anterior, el nuevo sistema penal llevó a aumentar los requerimientos en este sentido, apuntó Zubía. A raíz de esta situación, y viendo que ninguna de las personas puestas junto al acusado convencían a la defensa, el fiscal debió salir del juzgado de Juan Carlos Gómez, donde tenía lugar la audiencia, para buscar en la Ciudad Vieja a una persona que se pareciera físicamente al delincuente y pedirle de favor que pose en la audiencia de identificación.

Según dijo Zubía a El Observador, antes era más fácil encontrar candidatos para este tipo de procedimientos, porque había más casos de personas detenidas en dependencias de Poder Judicial y la Policía que esperaban para dar declaración, pero que ahora el número de indagados en etapa previa a la audiencia de formalización –paso en el que se define si hay o no proceso judicial- es “bajo”.

El fiscal dijo que esta obligación de buscar parecidos suma más trabajo a los fiscales, quienes señalan que con la implementación del nuevo Código del Proceso Penal vieron incrementada su carga horaria, al punto de trabajar hasta 24 horas de corrido.

El nuevo sistema penal puso la tarea de liderar la investigación en los fiscales, cuando ese rol antes lo cumplían los jueces. Sin embargo, quienes debían buscar parecidos no eran los magistrados, sino en funcionarios administrativos del Poder Judicial.

Sin embargo, el caso no pudo ser resuelto. Pese al esfuerzo del fiscal por salir en la búsqueda de parecidos, las víctimas no pudieron reconocer al presunto victimario.

Fuente: El Observador

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