Interior cree que atrás de falsas denuncias está el crimen organizado

La denuncia falsa sobre el secuestro de una niña de seis años en el barrio Marconi generó una profunda preocupación y malestar en el Ministerio del Interior. La disconformidad en la Policía responde al perjuicio económico y las consecuencias logísticas que implican un gran operativo policial que respondió a lo que parecía ser otro secuestro de un niño, como ya hubo dos en las últimas dos semanas que terminaron de la peor forma, explicó a El Observador el director de la Unidad de Comunicación (Unicom) del ministerio, Fernando Gil.

“Medido en cantidad de horas invertidas, de hombres involucrados, de vehículos, gastos, tecnología y distracción de la fuerza operativa”, los gastos implicados son “muy importantes”, sostuvo. A ello debe sumarse la consecuencia natural de destinar esa cantidad de recursos a una zona determinada: “Dejar muchas otras desprotegidas”.

Por ese motivo, Gil explicó que creen que detrás de las falsas denuncias, hay una estrategia “de distracción” del crimen organizado. “Nos preguntamos si no hay una intencionalidad” de parte de alguna banda delictiva, indicó, “de desviar la atención de la Policía en un punto de la ciudad, para enfocarla en otro”.

Con respecto al último caso, Gil explicó que se va a seguir investigando dado la desconfianza que generó el “cambio de versiones” en que incurrió la mujer, cuando finalmente fue hallada su hija en la sala de espera de un centro de salud, en donde la había dejado olvidada. “No podemos descartar nada… Todas las hipótesis son plausibles”, dijo el director de la Unicom.

Los llamados falsos constituyen un fenómeno que la secretaría de Estado identifica como “problemático”, y que ha incrementado su frecuencia “sustancialmente” en los últimos tiempos.
Precisamente, el ministro Eduardo Bonomi se refirió al asunto este miércoles: “Hace algunas semanas hubo una serie de denuncias de desapariciones, algunas de carácter muy grave. Pero fueron varios elementos falsos que al igual que este caso generaron una alarma pública muy fuerte”, declaró.

Entre lo que para el Ministerio del Interior fue una “ola de rumores infundados” mencionaron el secuestro de varios niños en los alrededores de un colegio ubicado en camino Maldonado. Incluso, tras la viralización de un audio por WhatsApp que hablaba de un secuestro a un niño de 5 años en la puerta del centro educativo, concurrieron a una reunión de padres el jefe de Policía de Montevideo, Ricardo Pérez, el director general de Lucha contra el Crimen Organizado e Interpol, Julio Sena, y el director del programa de Mesas Locales, Gustavo Leal.

El objetivo era transmitir “tranquilidad”, alertar sobre el peligro de los falsos rumores, y difundir la necesidad de que todas las denuncias cursen los canales formales en las seccionales que correspondan.

Olvidada

Sobre el mediodía de este martes, la Policía cercó 40 cuadras en el barrio Marconi, y detuvo a todos los autos rojos que coincidían con las características del coche donde, supuestamente, una niña había sido subida a la fuerza, según el relato que brindó su propia madre en la seccional 17. La mujer también había aportado detalles del aspecto físico del presunto secuestrador – “40 años, pelado, de cutis blanco”– lo que condujo a que la Policía detuviera a un hombre con esas características.

Minutos después, cuando un médico de la policlínica Santa Rita –a donde había ido esa mañana la mujer con la niña– informó a las autoridades que la menor se encontraba allí, olvidada, jugando en la sala de espera, la fiscal de Flagrancia de 7º Turno, Adriana Edelman, ordenó la inmediata liberación del detenido y que “le pidieran disculpas por lo ocurrido y nada más”, según relató a El Observador.

Una vez conocido cómo habían sido los hechos, interrogada por policías para que diera una explicación de su error, la mujer cambió la versión de lo sucedido. Sostuvo que su hija no había sido “arrebatada” como lo había descrito en una primera instancia, sino que fue un transeúnte quien le indicó que su hija había abordado un coche obligada por un adulto.

La simulación de delito y el falso testimonio son dos figuras que están penadas en el Código Penal con tres meses de prisión a ocho años de penitenciaría, pero la fiscal sostuvo que aunque “podría haberla acusado” de esos delitos, entiende que el derecho debe aplicarse “con criterio de racionalidad”. Es decir, atendiendo al “marco de psicosis colectiva” que la sociedad uruguayo está viviendo por estos días, desde que fueron violadas y asesinadas las niñas Valentina Walter (9) y Brissa González (12) en las últimas dos semanas.

“El objetivo de la mujer no fue movilizar el aparato policial con su denuncia. Simplemente se asustó”, señaló la fiscal.

El ministerio entiende que la fiscal debería haber solicitado a la Justicia un castigo “ejemplar” porque “alguien debería hacerse responsable” por provocar una movilización policial que supuso “altos costos” para la cartera.

Gil fue explícito: “No pretendemos que la metan presa, pero creemos que podría desempeñar algún trabajo de tipo comunitario o algo por el estilo, porque alguien tiene que hacerse responsable de todo esto. De lo contrario –siguió– se da pie para que se genere un efecto de impunidad a la hora de hacer denuncias falsas”.

Fuente: El Observador




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