Interna mapuche: otro grupo pide las tierras del Mascardi y hay tensión





Aseguran que las tierras tomadas les corresponden. Recibieron amenazas de los actuales ocupantes: "Les vamos a comer el corazón", les dijeron

El cartel sobre la ruta 40 indica el camping Relmu Lafken (lago de los siete colores) a tres kilómetros, por el sendero de tierra y ripio bordeado por el amarillo de los amancay hasta el espejo de agua con una vista imponente.

Allí funciona el emprendimiento de turismo rural comunitario de la Lof Wiritray, una de las siete comunidades mapuches reconocidas por el INAI en el Parque Nahuel Huapi, bajo el sistema de comanejo con Parques Nacionales.

Entrada al predio tomado por los Mapuche en la Villa Mascardi. Otro grupo indígena asegura que esas tierras les corresponden.

El Relmu Lafken es el lago Mascardi y el camping se asienta a nueve kilómetros del predio tomado por la Lof Lafken Wincul Mapu. Wiritray es la comunidad más próxima a la tranquera improvisada a 30 metros de la ruta 40, hacia la montaña, con banderas con reivindicaciones mapuches que señalan el sitio en disputa, e incluso reclama como propio ese territorio, no contemplado en el reconocimiento que consiguió hace 18 años.

Seis integrantes de la Lof Wiritray fueron hasta la zona en los primeros días del conflicto y se cruzaron con un grupo de la Lof Lafken. La pelea por el territorio terminó con amenazas, según los integrantes de Wiritray: “Les vamos a comer el corazón”. El operativo del Grupo Albatros de Prefectura en el que murió Rafael Nahuel llevó al punto máximo la tensión en el lago.

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Miembros de la Lof Wiritray aceptaron un contacto con Clarín con la condición de no ser fotografiados ni que se publiquen sus nombres, por el temor a represalias. ”Nos dolió en el alma, es sangre inocente. No queremos violencia, ni un muerto más. Esto nos dio vuelta toda nuestra vida”, dice uno de los werken (mensajeros) en el rol de vocero, a la vez que reivindica el reclamo por la tierra en conflicto: “Es parte de nuestro territorio, caminábamos por esos senderos con nuestros abuelos. La situación está muy dura, se agarra desde lo espiritual y es muy difícil llegar a un razonamiento. En ese territorio espiritual se tiene que elevar una machi”.

La machi es Betiana, una integrante de la Lof Lafken de 16 años considerada una sanadora y consejera espiritual en proceso de elevación en ese sitio definido como sagrado. Hija de María Nahuel -tía de Rafael- su influencia abarcaría a todas las comunidades mapuches. Desde hace décadas no surge una machi y debían a cruzar a Chile para recibir una curación. “Estamos de acuerdo en que se levante la machi, no en las formas. No nos consultaron, hemos sido atropellados”, marca un miembro de la Lof Wiritray. Después de unos días la comunidad se incorporó a la mesa de diálogo y en el episcopado hubo conversaciones entre los dos grupos.

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En las formas aparecen como la contracara de la Lof Lafken: alegan presencia en la zona desde 1896 y documentos de 1902 con los que consiguieron el reconocimiento por la posesión de 6.290 hectáreas. Los terrenos ahora en conflicto habían quedado pendientes y sin uso por los espacios públicos de los alrededores: un muelle, instalaciones de Parques Nacionales, una sede del ACA. Incorporados al Consejo Intercultural de Comanejo con Parques Nacionales, montaron un emprendimiento de turismo rural comunitario con seis hectáreas de área de acampe agreste, con fogones y una proveduría que ofrece pan casero, café mapuche, curanto (carne y verduras cocinadas bajo tierra) y ñaco (harina tostada), por $150 por día para acampar y $100 para pasar el día. “Llegamos a un acuerdo entre las leyes del parque y las nuestras. Ahora queremos lograr los títulos comunitarios, estamos trabajando para eso”.

Entrada al predio tomado por los Mapuche en la Villa Mascardi. Otro grupo asegura que esas tierras les corresponden.

Integrantes de la Lof Lafken usaron un término de la lengua mapuche (mapudungu) en el tenso cruce en la montaña: “Yanaconas”, traidores, por sus vínculos con el Estado. La Wiritray vuelve a diferenciarse: “No queremos violencia. No conocemos a la RAM. ¿Resistencia Ancentral Mapuche? Nosotros resistimos al atropello, a la violencia, no fue fácil con Parques Nacionales, pero llegamos a un acuerdo y nos hemos desarrollado de esa manera”.

Fuente: Clarín 

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