La esquina de “la pesadilla” se transformó en una plaza

El nuevo espacio de Villa Biarritz cuenta con siete juegos para niños de entre 9 meses y 4 años. Foto: F. Ponzetto

La esquina que hace poco más de un año y medio era una verdadera pesadilla para los vecinos pasó a convertirse en un espacio verde, colorido y con juegos inclusivos.

En el predio, ubicado en Vázquez Ledesma y Benito Blanco, había dos casas abandonadas que eran ocupadas por personas en situación de calle; tras las quejas de los vecinos por problemas de inseguridad, incendios y ruidos molestos, el alcalde del Municipio CH, Andrés Abt, realizó la gestión con los dueños del predio para la demolición de las casas.

Una vez que el lugar quedó libre le ofreció a la Fundación Jazmín la posibilidad de generar allí un área de juegos integradores para que niños en situación de discapacidad pudieran jugar.

El proyecto salió de un concurso realizado por la Facultad de Arquitectura. “Habíamos hecho una convocatoria de ideas para la Plaza Portugal en La Blanqueada y decidimos utilizar el proyecto que había quedado en cuarto lugar para llevarlo a cabo en la esquina de Villa Biarritz”, contó Fabián Kopel, arquitecto y presidente de la Fundación. El espacio, que será inaugurado el 23 de noviembre, costó 300 mil dólares, pero gran parte de los materiales y equipamientos fueron donados.

“Nos dieron los caños para hacer los juegos, la empresa Paramagom nos donó el piso de goma, nuestro estudio de arquitectos puso parte de la maquinaria así como el personal para la obra. La Fundación brindó el piso enrejillado —que es movible por lo que los juegos se podrían trasladar a otro lugar—, y la tierra y la plantación del césped la realizó el Municipio CH”, dijo Kopel.

Las obras llevaron cerca de un año y medio debido a que se fueron realizando en etapas. El espacio de 900 metros cuadrados cuenta con siete juegos además de un amplio espacio verde. “Entre ellos hay una casita que tiene un techo de red donde se pueden trepar, hay un asiento con forma de plato hecho de red que permite que varios niños se sienten o acuesten, y se mueve por unos rieles como si fuera un trencito. También hay un arco de fútbol que puede ser utilizado como jaula de los monos y se colocó un canasto que está despegado unos metros del suelo y puede funcionar como un aro de básquetbol o para que se meten dentro de él”, narró Kopel.

Según explica, los juegos, principalmente para pequeños de entre 9 meses y 4 años, no tienen una única forma de uso, sino que se abren a la imaginación del niño y permiten que cada uno lo utilice de la forma que prefiera.

Mural.

Además del área de juegos, el nuevo espacio cuenta con un enorme mural de una ballena que le agrega color a la zona. La obra fue realizada en honor a Roberto Bubas, un guardafauna argentino conocido como “el encantador de orcas”, por ser uno de los únicos hombres en el mundo que ha podido comunicarse y nadar junto con esos animales en su hábitat natural.

Fuente: El País




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