Libia llena de Crueldad: Violaciones, Torturas, Secuestros y Esclavos

Los niños que emprenden el viaje desde el África Occidental, o desde Sudán o Eritrea, hacia Libia para acabar cruzando el Mediterráneo central, son víctimas de abusos sexuales y violencia, bien sea por los traficantes de seres humanos, por sus propios compañeros de ruta o por individuos uniformados que lo mismo pueden ser guardias de frontera de los países que atraviesan o miembros de las milicias que administran prisiones en Libia.

El 14 de noviembre, CNN transmitió un reportaje en el que muestra un video de jóvenes siendo subastados como mercancía en Libia… Muestra cómo migrantes en busca de nuevas oportunidades son secuestrados para ser ofrecidos y entregados al mejor postor en subastas en donde llegan a pagar por algunos hasta 800 dólares… La esclavitud que decíamos abolida, pero sabíamos que continuaba en diversas partes del mundo, se convirtió en una realidad innegable, había que reaccionar.

Sin embargo, esto no era nuevo, en realidad no era noticia… El 11 de abril de 2017, la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) alertó que en Libia las personas migrantes y refugiadas que llegan desde África subsahariana con la intención de embarcarse rumbo a Europa, son vendidas y compradas en “mercados de esclavos”.

“Usted acude al mercado y puede pagar entre 200 y 500 dólares para tener un migrante” y utilizarlo para “sus trabajos”, lamentó el jefe de misión de la OIM para ese país, Othman Belbesi… Nadie reaccionó. No hubo respuesta internacional ni condenas de Jefes de Estado, ni manifestaciones.

Amnistía Internacional, por su parte, presentó en mayo una investigación titulada “Libia llena de crueldad: historias de secuestro, violencia sexual y abuso a migrantes y refugiados”, en la que presenta todo el horror que enfrentan estas personas durante su travesía en su intento por tener una vida mejor.

Tampoco hubo respuesta, hasta que fue televisado y mostrado al mundo por un canal de televisión. Entonces empezó el despertar ante esta cruel realidad: miles de migrantes de África subsahariana dejan sus países, azotados por guerra, violencia, hambre y desempleo, y buscando un sueño que al llegar a Libia, se convierte en la peor pesadilla.

Las reacciones desde la presentación de CNN han ido desde manifestaciones en diversos países afuera de las embajadas del país en cuestión, retiro de embajadores, protestas internacionales, solicitud de rendición de cuentas… hasta indignación por ser testigos de un crimen de esta magnitud.

Ruanda ofreció asilo a 30 mil migrantes que están atrapados en centros de detención en Libia; los presidentes de Francia y de Canadá, así como diplomáticos de decenas de países, hicieron un llamado a la comunidad internacional para dar soluciones. El secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres declaró: “Las imágenes nos han horrorizado”… La Unión Africana y el Consejo de Seguridad de la ONU solicitaron se realice una indagación profunda ante estas acciones “despreciables”. Las autoridades libias, por su parte, se dijeron dispuestas a investigar.

¿Porqué, ante todas las desgracias que vemos en el mundo cada día, este video ha movilizado de esta manera a sociedad civil, gobiernos, organismos internacionales? Se habla constantemente de violaciones a los derechos humanos, de casos terribles de abusos, torturas, secuestro, trata de personas, tráco de órganos… Verlo en un video nos lleva a una realidad que, aunque conocemos, no enfrentamos.

Una realidad en la cual los seres humanos pierden todo valor, toda dignidad. Nos recuerda un periodo histórico que nos sigue llenando de vergüenza, en el que, por más de cuatro siglos, millones murieron en un triángulo de terror, sacando gente de África, en condiciones inhumanas, para llevarlos a trabajar a tierras lejanas y enriquecer a otros; y vemos como se repite ante nuestros ojos.

Que hoy, en pleno siglo XXI, las personas puedan ser despojadas de su libertad y vendidas como mercancías, despojadas de su estatus de ser humano, es sólo una pequeña muestra de la falta de humanidad de la humanidad.

Fuente: El Universal




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