Luego de matar a Florencia Cabrera el Kiki se fue de fiesta

Foto: Fernando Ponzetto

En la tarde del sábado 17, Christian Damian Pastorni, alias el Kiki, llegó al supermercado Super Vero de Luis Alberto de Herrera y Urquiza, redujo al guardia de seguridad, a quien le disparó estando en el suelo, se llevó $2.000 y antes de huir volvió a disparar, esta vez, contra Florencia Cabrera, una de las cajeras del supermercado, lo que más tarde le causaría la muerte. Su rostro quedó grabado por una de las cámara de seguridad del supermercado, lo que rápidamente lo convirtió en hombre “más buscado del país”, según reconoció el fiscal que tomó el caso en un primer momento, Gilberto Rodríguez.

Tras cometer el crimen, y con un importante operativo policial ocupado en su búsqueda, el Kiki viajó hasta Villa García (Ruta 8, kilómetro 20) para asistir a una fiesta callejera. Allí conoció a una joven, escuchó música y bebió alcohol hasta las cuatro de la mañana, cuando, decidido a desaparecer, abandonó el lugar.

Se dirigió hasta la casa de un conocido, de 19 años, quien acabaría trasladándolo hasta una vivienda en el kilómetro 84 de la Ruta 8 (Solis de Mataojo, Lavalleja). El lugar oficiaba de escondite perfecto. Ubicada en medio del campo, a 12 kilómetros de la ruta, en esa casa se refugió el Kiki durante noche del domingo 18 y todo el lunes 19.

Según contó el fiscal especializado en homicidios, Juan Gómez, el joven cómplice, que este jueves fue acusado de encubrimiento y se le decretó 90 días de prisión domiciliaria, aseguró que ayudó al Kiki porque lo había amenazado con hacerle daño a su familia. Gómez dijo que ese argumento no es verosímil, ya que incluso salió de la casa a buscar comida, una oportunidad perfecta para entregarlo a la Policía.

El lunes, el Kiki volvió a Montevideo para refugiarse en el asentamiento El Monarca (Ruta 8 kilómetro 23), donde un adolescente de 15 años le consiguió una pequeña casa de madera.

La vivienda no pertenecía al menor, sino a una mujer que le había encargado el cuidado de la propiedad a un adulto. Pero el adolescente le pidió al cuidador de la propiedad que se la dejara por algunas horas para poder llevar a su novia.El Kiki pasó la noche del lunes en ese lugar. El martes lavó su ropa, y junto a su amigo de 15 años, cocinaron y almorzaron en calma.

Sobre las 17 horas del martes se terminó su suerte. Primero se escuchó el ruido de un helicóptero; luego unos 60 policías ingresaron al asentamiento El Monarca, se metieron en las viviendas que rodeaban la pequeña casa de madera.

Un policía se disponía a entrar en la vivienda cuando se escuchó un disparo. El Kiki, que se escondía debajo de una cama, se pegó un tiro en la sien.

Como pudieron, los policías cargaron al joven sobre unas sábanas, lo subieron a una camioneta y lo trasladaron a la policlínica de Jardines del Hipódromo a dónde llegó con muerte cerebral. Desde allí fue enviado rápidamente hasta el Hospital Español, donde falleció este miércoles.

En el lugar se incautaron $ 4.300 y US$ 3. A su vez, encontraron tres armas calibre 32 y el morral que utilizó el Kiki durante el asalto del sábado. El joven de 15 años que se encontraba en la vivienda también fue detenido y está a disposición de la Justicia de Adolescentes.

Alicia, la madre del Kiki, dijo al diario El País que está pasando por un duelo terrible “al ser la madre del causante de tanto dolor en otras familias”. “Estoy destrozada, quiero pedir perdón, no pude evitar todo esto”, agregó.

El Kiki venía siendo buscado por la Policía desde el 9 de diciembre, luego de que matara a su pareja de varios disparos.

El asesinato perpetrado contra la cajera del supermercado de La Blanqueada, llevó a que la Policía destinara más recursos para atraparlo. Las escuchas telefónicas y el trabajo de inteligencia Desarrollado por los efectivos policiales, permitieron dar finalmente con su paradero.

Fuente: EL Observador




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