Médicos uruguayos piden ayuda para ir a atender a refugiados sirios

El martes pasado, los integrantes de la Comisión de Salud del Senado se vieron sorprendidos con una visita fuera de lo común.

Un grupo de médicos y otros especialistas fueron a plantearles su decisión personal de viajar a Jordania y prestar atención, en forma honoraria, en el campo de refugiados de Naciones Unidas más grande que existe en el mundo, donde se concentran casi 200 mil desplazados por la guerra civil en Siria.

Todos son miembros de la Asociación Cristiana Uruguaya de Profesionales de la Salud. Partirán a esa misión porque entienden “que algo debíamos hacer”, dijo a los legisladores uno de sus integrantes, Eliezer Da Motta.

Más allá de las intenciones, las trece personas que irán en la misión deberán asumir el costo que supondrá su voluntad de ir a prestar servicio a los refugiados. Cada uno de los médicos pagará de su bolsillo unos US$ 4000, para costearse traslados, estadía y alimentación.

A esa cifra habrá que sumarle unos US$ 6000, que es lo que destinarán a la compra de los medicamentos que llevarán para utilizar en el campo. Por lo tanto, el costo total de la misión fue calculado en unos US$ 60 mil.

De allí que la intención de la visita al Parlamento fue en lo posible obtener una colaboración a nivel nacional.

Hasta el momento lo único que lograron es que la Dirección Nacional de Infraestructura Aeronáutica (Dinacia) los exonere del impuesto del 7% a los pasajes, algo más de US$ 100 por persona. Pero para eso, la misión deberá ser declarada de interés por el Ministerio de Salud Pública o el de Educación y Cultura.

Los médicos plantearon a su vez la posibilidad de que aquellos que trabajan en el Estado, ya sea ASSE o en las Fuerzas Armadas, pudieran obtener una licencia paga.

“La mayoría de los que estamos acá somos trabajadores de la salud y sabemos muy bien que lo que ganamos no da para tirar manteca al techo”, dijo Da Motta, luego de dar cuenta de la fe que comparten los integrantes de la asociación. “Somos cristianos pero no católicos, sino evangélicos”, precisó.

Es por eso que entre las iglesias de esa denominación se está promocionando la actividad y obteniendo colaboraciones, entre ellas canastas de alimentos que le permita a una familia de refugiados, integrada por cuatro personas, subsistir durante un mes. Su costo es de $ 1500.

El equipo se compone de médicos, nurses, enfermeros y fonoaudiólogos, entre otros especialistas.

Según explicó Da Motta, están en coordinación con una ONG local, que les brindará en el lugar una base logística. “Les pareció increíble que desde un país sudamericano estemos organizando esto”, afirmó. “Están muy esperanzados de que será muy interesante, tal vez la puerta de algo que tenga más continuidad en el futuro”.

Dicha organización es la que se encuentra contactando a los cerca de 150 pacientes que, se estima, la asociación tendrá capacidad de antender. El plan es estar ya instalados en el campo en febrero del año próximo.

Más allá de destacar el gesto solidario que están dispuestos a emprender, los legisladores no pudieron comprometerse a mucho más. “Se trata de una resolución del Poder Ejecutivo,” les aclaró la senadora frenteamplista Mónica Xavier (PS) ,con respecto su solicitud de declaración de interés.

Por casualidad, luego que los profesionales se retiraran, ingresó a la comisión el ministro de Salud Pública, Jorge Basso, para exponer sobre el proyecto de ley de regulación del alcohol. Los legisladores le dieron cuenta del pedido de la delegación que lo antecedió, pero el jerarca eludió expresarse.

Antecedentes

La guerra que viene devastando Siria desde 2011 dejó más de 5 millones de desplazados en los países de su entorno. Solo en Jordania, donde está situado el campo, hay un millón y medio, lo que representa más del 10% de su población, por lo que la capacidad de esa nación para atenderlos está totalmente desbordada.

La misión que están dispuestos a emprender los uruguayos no se tratará de una actividad improvisada, según se preocupó en aclarar De Motta a los legisladores.

Un trabajo similar había sido desplegado a nivel local, luego de la crisis de 2002, cuando la asociación recorrió diversos asentamientos con una unidad móvil.

El salto al exterior llegó en 2004 en Sri Lanka, donde fue el único equipo sudamericano presente, durante un mes, para atender a las víctimas del tsunami que ese año devastó el sudeste Asiático.

Los médicos también brindaron ayuda en Haití, Marruecos y en varios países de América Latina.

La asociación, formada hace treinta años, brinda servicio de asistencia médica, odontológica y psicológica a través de una policlínica en Montevideo. A partir de este año es miembro registrado de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Fuente: Ecos Uy




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