Mercado laboral estancado y prevén que siga así este año





Foto: El País

El mercado laboral no muestra los mismos signos de recuperación que la economía en su conjunto y los economistas prevén que seguirá así en lo que resta del año.

Ayer, el Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer los datos de empleo, desempleo y actividad de junio.

Por un lado, el desempleo en el mes se ubicó en 7,8% de la Población Económicamente Activa (PEA) —una décima menos que en mayo y tres décimas más que en junio de 2016—, lo que implicaba unas 137.000 que buscaban empleo sin encontrarlo. A su vez, la tasa de empleo llegó a 57,3% de la Población en Edad de Trabajar (PET) —0,5 puntos porcentuales menos que en mayo y casi 1 punto menos que en junio de 2016—, es decir a 1.628.000 personas.

Así, en el último año se destruyeron 23.000 puestos de trabajo, según cálculos de El País.

En tanto, en el segundo trimestre el desempleo promedio fue de 8,1% de la PEA (frente a 8,5% en enero-marzo y 7,8% de abril-junio de 2016). A su vez, la tasa de empleo alcanzó a 57,8% de la PET en abril-junio (mismo guarismo que en el primer trimestre y menor a la de abril-junio de 2016 58,2%). Por su parte, la tasa de actividad (empleados y aquellos que buscan trabajo) fue de 63% de la PET en el segundo trimestre (frente a 63,2% del primero y 63,2% de abril-junio de 2016).

Esto muestra que en materia de creación de puestos de trabajo, el mercado laboral se mostró estancado en el segundo trimestre frente al primero y mostró un leve deterioro (destrucción de puestos) respecto a igual trimestre de 2016.

En cambio, el desempleo bajó en el segundo trimestre respecto al primero, pero fue levemente mayor al de abril-junio de 2016. ¿Cómo se explica esa baja del desempleo en el segundo trimestre frente a enero-marzo? Por la menor tasa de actividad, es decir hubo personas que dejaron de buscar trabajo entre el primer trimestre del año y el segundo y eso llevó a la baja en el porcentaje de desocupados.

“Si bien el desempleo ha tendido a estabilizarse en el entorno de 8%, eso ha ocurrido en el contexto de estancamiento interanual de la ocupación y la prolongación de una menor participación laboral”, resumió el socio de Vixion Consultores, Aldo Lema.

“Durante el segundo trimestre el número de ocupados es muy similar al registrado en igual período del año anterior. La mayor demanda de trabajo asociada al crecimiento del orden de 4% del Producto Interno Bruto (PIB) sigue compensada por una expansión similar de los salarios reales”, señaló Lema a El País.

En ese sentido, coincidió la senior manager de Servicios Económicos de PwC, Mercedes Comas. La economista dijo a El País que el dato de empleo no mejora porque “además del cambio técnico y de la automatización de procesos que es un cambio estructural, la baja de la competitividad está pesando en las empresas, en particular en las volcadas al mercado externo, en un contexto donde los salarios reales siguen aumentando”.

Comas agregó que “este último dato que conocimos ubica la tasa de empleo en niveles similares a los del segundo trimestre del año 2010, y la tasa de desempleo no ha subido en mayor medida porque ha bajado la proporción de personas activas en el mercado laboral”.

La analista indicó que se sigue “con preocupación la situación del mercado laboral. Las exportaciones en volumen han crecido a mayor ritmo, algunos sectores industriales se recuperan, la recaudación del IVA crece a una mayor tasa indicando recuperación en el consumo, pero el aumento del nivel de actividad económica no se está traduciendo en una mayor demanda laboral”.

En esa línea, Germán Deagosto del Departamento de Economía de CPA Ferrere dijo a El País que el dato del segundo trimestre “no cambia nuestro diagnóstico, y efectivamente confirma que el repunte del PIB sigue sin derramar sobre el mercado laboral”. Eso se explica por varios factores. Por un lado, “los sectores que están impulsando el PIB son los que tienen menor impacto en términos de la generación de empleo” y además “los márgenes de las empresas siguen estando tensionados, producto de los incrementos reales en los costos salariales, por lo que postergan sus decisiones de contratación”, señaló Deagosto.

Para Pablo Moya de la consultora Oikos, hay “debilidad de las tasas de actividad y empleo, que determinan una marginal mejora (puntual) del desempleo. Si comparamos, por ejemplo, el leve crecimiento de la producción industrial no demandó (proporcionalmente) más trabajadores ni horas trabajadas”.

El propio ministro de Economía, Danilo Astori dijo el miércoles en la Cámara Oficial Española de Comercio y Navegación que el mercado laboral exhibe “un resultado preocupante”.

Perspectiva.
Para el segundo semestre, la perspectiva del mercado laboral “no debería cambiar significativamente”, dijo Lema, ya que “se debería mantener una expansión similar del PIB, pero también de los salarios reales”. Por eso, señaló que “el desafío clave para que el panorama mejore en 2018 y 2019 y el empleo retome la expansión, es que el crecimiento del PIB supere al de los salarios reales”.

En tanto, Moya espera “una muy leve mejora de los indicadores de empleo”.

Comas enfatizó en que “por lo menos en el corto plazo, no vemos que pueda darse un cambio en la tendencia de la baja del empleo, y es de las variables que seguimos con mayor preocupación y alerta en la coyuntura económica”.

Por región e Ingresos.
Al analizar qué ocurre con el empleo en Montevideo e Interior, se observa que en el segundo trimestre la situación mejora en la capital pero empeora fuera. En efecto, la tasa de empleo en Montevideo fue de 60,2% de la PET frente a 59,9% en enero-marzo (aunque en abril-junio de 2016 era de 60,4%). En el Interior, la tasa de empleo en el segundo trimestre alcanzó a 56,3% frente a 56,4% del primero (y 56,8% del segundo trimestre de 2016). En cambio, en materia de desempleo se da a la inversa: fue 8,7% de la PEA en Montevideo en el segundo trimestre (frente a 8,6% del primero y 8,4% de igual lapso de 2016), mientras en el Interior alcanzó a 7,7% de la PEA (frente a 8,4% y 7,4% respectivamente). A su vez, el ingreso medio de los hogares bajó 1,8% en el segundo trimestre frente al primero y se ubicó en $ 55.426.

Fuente: El País

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