Ninguna de las 1.500 denuncias en Montevideo por rapiña y otros delitos fue resuelta con el CPP





Foto: El Observador

“Un tractor todo podrido que está tirado en un galpón y no funciona”. Así había definido el fiscal de Corte, Jorge Díaz, al Código del Proceso Penal inquisitivo –en el que el juez juzga e investiga– que estuvo vigente hasta el 31 de octubre de este año, cuando se instauró el sistema acusatorio, con un fiscal que investiga y acusa y un juez que solo imparte justicia. Su punto era que aquel sistema tenía una baja resolución de delitos como hurtos o rapiñas, lo que de hecho en 2015 –último dato disponible– fue de 3,5% y 4,3% respectivamente.

Aunque todavía es pronto para saber si el porcentaje de resolución de delitos aumentará con el nuevo código, en un relevamiento realizado por El Observador, jueces y fiscales señalaron que hasta el momento muy pocos casos han terminado con el delincuente tras las rejas. De las 318 audiencias de formalización que los fiscales pidieron –etapa en la que se define si se inicia o no una acción penal–, la mayoría fueron por delitos menores. De hecho, en 40 casos se aplicó el llamado “principio de oportunidad”, mediante el cual el fiscal decide renunciar a la persecución penal de un delito, a pesar de conocer al responsable, por tratarse de una cuestión menor; y en nueve casos se definió el archivo del caso porque ni siquiera existía delito.

Los fiscales de Montevideo de “otros delitos”, los que investigan hurtos, rapiñas o los robos a los cajeros mediante explosiones, lesiones, entre otros (en los que no hubo detenidos en el momento) acumulan 1.500 denuncias. En ninguno de estos casos se ha hallado a los responsables y por consiguiente no se ha podido realizar la audiencia de formalización.

En el interior los datos son variables pero a modo de ejemplo, en los dos juzgados de Atlántida que abarcan la zona desde el puente del Arroyo Pando hasta Jaureguiberry, sólo hubo dos audiencias de formalización en un juzgado –una por homicidio– mientras que la otra sede, a cargo del juez Marcos Seijas no tuvo todavía ni una audiencia, dijo el magistrado.

En coincidencia con esto, una fuente del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), dijo a El Observador que en los veinte días que lleva el CPP se registró una baja en la cantidad de personas enviadas a prisión por la Justicia.

Para el fiscal Ricardo Perciballe si bien el pasaje a un sistema acusatorio es algo “positivo”, es un error pensar que el nuevo código tendrá como resultado una mejora en la seguridad, puesto que lo que se busca es agregar garantías para los acusados y dar más derechos a las víctimas, pero no aumentar la eficacia de la persecución penal.

De hecho, el nuevo código estableció algunas restricciones en la etapa de investigación. Por ejemplo, la Policía ya no puede interrogar a las personas detenidas, algo que ahora solo puede hacer el fiscal. Asimismo, se prohibió que los acusados declaren sin apoyo de la defensa, una ventaja que antes utilizaban los efectivos policiales para lograr una confesión.

Según contó un juez que pidió no ser nombrado, con frecuencia, los detenidos revelaban información ante la Policía cuando eran interrogados. A partir de esa confesión los efectivos realizaban tareas de investigación complementaria que permitían encontrar a otros implicados o aumentar las pruebas en su contra.

Ahora, la Policía solo puede detener al sospechoso de cometer un delito mediante orden del juez, previa solicitud del fiscal. Según Perciballe, antes los efectivos detenían al sospechoso sin necesidad de haberlos visto cometer el crimen, y luego, el juez, que tenía contacto directo con la policía, habilitaba esa actuación de forma directa.

Problemas de implementación

Perciballe es fiscal de “Otros delitos”. En su computadora se acumulan más de 300 denuncias ingresadas desde el 1º de noviembre. Hasta ahora, no ha logrado llevar a audiencia de formalización ninguno de estos casos, ya que carece de pruebas. La mayoría son hurtos o rapiñas en los que no hay testigos, ni filmaciones que permitan señalar responsables, y en donde la víctima es incapaz de reconocer al autor. Perciballe sabe que la mayoría de esos casos terminarán en nada.

En otros casos puede que sí tenga elementos para llevar a formalización, pero trabajar con esa bandeja de entrada es complejo. Según contó, el sistema no discrimina mensajes leídos de no leídos, un error de diseño en la plataforma le impide discriminar aquellos casos en los que ya trabajó, de los recién ingresados.

Perciballe espera que la próxima semana pueda llevar a formalizar dos casos que le tocó investigar, sin embargo, cada día se suman unos 30. “Esto es como tratar de sacar el agua del Titanic con un balde”, concluyó.

Fuente: El Observador

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