Operador penitenciario de Comcar renuncia por extremas insuficiencias y violencia

El jueves pasado presentó renuncia en el Instituto Nacional de Rehabilitación el Operador Penitenciario Lic. César Acosta quién trabajando en el módulo 10 del Comcar vivió situaciones de extrema violencia, una de ellas en la que su integridad física y la de una compañera estuvo expuesta seriamente.

A finales de junio de 2017, mientras realizaban controles en uno de los sectores del módulo, un funcionario policial les pidió la llave de las celdas para abrir una de ellas, mientras los operadores estaban en el fondo del sector, el policía abre una de las celdas momento en que los 6 reclusos de ella se escapan y atacan al fajinero y ranchero del sector. Allí se genera una pelea con cortes entre 8 reclusos mientras los dos operadores estaban en medio del incidente; en ese momento de tensión Acosta tiende a abrazar a su compañera y protegerla ante cualquier intento de agresión por parte de los reclusos, hasta el momento de la intervención policial en que César recibió disparos de balas de goma en su cuerpo por proteger a su compañera que se encontraba sumamente nerviosa y alterada considerando que a escasos metros se estaba dando una pelea muy violenta.

Como consecuencia del hecho, 3 internos fueron trasladados al módulo 8, y los operadores continuaron con sus tareas “normalmente”.

Hoy, meses después de esta situación Acosta decide renunciar a su trabajo, dónde no se valoró su capacidad y conocimientos, ni reconoció debidamente su trabajo eficiente y actitud destacable ante una situación límite a la que estuvo expuesto junto a una compañera a la que protegió anteponiendo su integridad.

Aquí vemos como el sistema es perverso e ingrato con aquellos funcionario que tienen interés en trabajar, sufriendo fugas de recursos humanos con gran potencial que podrían marcar la diferencia.

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