Pobres contra pobres: barrios vulnerables sufren más la delincuencia

Foto: Diego Battiste

El crecimiento del delito en Uruguay no ha sido homogéneo: los hechos más violentos se concentran en las zonas más pobres de la ciudad, aunque son “amplificados” por los medios cuando alcanzan a los barrios de clase alta.

Esta conclusión del Ministerio del interior es publicada este jueves por el semanario Búsqueda en base al libro “¿Cómo evitar el delito urbano?” El Programa de Alta Dedicación Operativa en la Nueva Policía Uruguaya” editado en conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La publicación cuenta con artículos del ministro Eduardo Bonomi, el director nacional de Policía Mario Layera y otros jerarcas. El propio Layera recomienda el escrito por el sociólogo y subcomisario de la Dirección de Inteligencia, Francois Jacottet, que aborda esta singularidad del mapa delictivo uruguayo.

Cruzando datos, Jacottet sostiene que existe una “tormenta perfecta” entre los datos de delitos en Montevideo y el de las necesidades básicas insatisfechas con los hogares a nivel educativo, inserción laboral y las tasas de fecundidad.

La periferia de la capital, la zona con peores condiciones de vida, es la zona más caliente en cuanto amenazas, ataques sexuales, homicidios, lesiones, problemas vecinales, rapiñas, suicidios y violencia doméstica.

El experto, que analiza el 90% de los delitos ocurridos entre 2013 y 2015, fue concluyente sobre la percepción social: cuando el delito alcanza a los sectores de mayores ingresos los éstos se magnifican y aumentan los reclamos de más represión por parte d elos sectores más “conservadores”.

El libro recomienda restarle “centralidad” a las medidas represivas en el combate a la delincuencia a favor de aquellas que buscan limitar los factores precursores de la violencia.

El resultado de estos estudios incide e incidirá en el despliegue policial, señala Layera.

también será definitorio para establecer perfiles delictivos, perfiles de las víctimas y las características urbanísticas.

La “exposición mediática de los hechos que amplifica y difunde los detalles más atroces y el dolor de las víctimas” ha establecido un sentimiento de inseguridad en la población.

Jacottet sugiere que “hay que tomar distancia” de la “hiperrrealidad” creada a partir de la”construcción mediática” para buscar respuestas.

Según el estudio, de los lugares donde existe un elevado ejercicio de la violencia y delitos contra las personas, casi el 38.83% de los hogares posee al menos una necesidad básica insatisfecha, el 43,19% alcanzó la formación primaria como nivel máximo y el 70% de las mujeres en edad reproductiva tienen al menos un hijo.

En esas zonas por cada delito contra las personas se registran 0.41 delitos y violencias contra bienes materiales.

El hurto es el delito más denunciado (36.2%), pero también tienen peso las rapiñas (20.8%), la violencia doméstica (16.2%) y las amenazas (10.2%).

En otro contexto, en el que prevalecen los delitos contra bienes materiales, reside 558.849 personas, el 42.36% de la población.

Allí es donde se encuentra el mayor nivel de bienestar de la ciudad.

Sólo el 14% de los hogares tiene una necesidad básica insatisfecha, el 39.2% alcanzó el nivel terciario, y el 41.81% de las mujeres en edad reproductiva tiene al menos un hijo.

En la zona, por cada delito contra la persona se registran 2.59 casos de ataques contra bienes materiales.

Los hurtos allí representan el 63% y las rapiñas apenas el 12%.

Fuente: Subrayado

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