Policía fue a prisión por brutal golpiza a un joven

Un policía, que realizaba tareas de “pistero” en una estación de servicios y que en el juzgado penal se sospechó que efectuaba un “223” encubierto, fue a prisión por golpear a un joven, amenazar a otros con su arma de reglamento y destrozar el celular de uno de los adolescentes que lo filmaba.

El “223” es un nuevo problema que enfrenta el Ministerio del Interior: policías que realizan servicios de seguridad informales en comercios.

El miércoles 16, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo en Fray Bentos que hay policías que cumplen tareas como “servicio 223” con el único objetivo de “incorporar más a sus ingresos, pero fuera de la planilla” y de esta forma evadir las retenciones judiciales en caso de ser divorciados con hijos.

El 10 de julio pasado, fue ultimado el policía Wilson Coronel durante una rapiña cometida en un restaurante de Pocitos.

En una nota publicada en su página web, el Ministerio del Interior informó que el propietario del comercio declaró a la Policía que había contratado al policía para realizar la tarea de seguridad particular para el local, contactándolo en forma personal y directa.

El “223 encubierto” fue prohibido y reglamentado por el Ministerio del Interior en el año 2011. Los efectivos policiales no pueden realizar ningún tipo de tareas de seguridad por fuera de los Servicios 222.

El 11 de julio, al día siguiente de la muerte de Coronel, la presidenta del Sindicato de Funcionarios Policiales de Montevideo (Sifpom), Patricia Rodríguez, dijo que “es verdad” que Coronel no estaba haciendo algo regulado por el Ministerio del Interior, pero “tampoco estaba delinquiendo”. Enseguida agregó: “El compañero estaba trabajando porque necesitaba hacerlo. Es solo hablar con su familia y ver cómo viven”.

Agresividad.
A las 22:30 horas del viernes 25, el policía preso —tiene el grado de cabo— se encontraba dentro de su vehículo ubicado en el estacionamiento de la estación de servicio situada en el barrio La Comercial. El agente estaba próximo a retirarse de su trabajo. En ese momento, llegó al comercio un grupo de jóvenes a comprar bebidas, pero no ingresaron todos al interior del local.

Dos integrantes del grupo, —Hernán A., de 17 años y su hermano Juan A., de 23— aguardaron al resto en un lugar muy próximo a la puerta del automóvil del policía.

En la filmación aportada por la estación de servicio, la jueza Fanny Canessa y el fiscal Pablo Rivas constataron, claramente, que el acusado descendió del vehículo y “arrinconó” a los jóvenes contra el ángulo de la pared intimidándolos con “el arma de reglamento en sus manos” que sacó del interior del vehículo, dice el auto de procesamiento al que tuvo acceso El País.

En el documento, Canessa señaló: “No se observa ninguna actitud agresiva o sospechosa en los jóvenes, que estaban conversando, inclusive, con dos chicas del grupo. El policía los intimidó para que se retiraran y los obligó a exhibirle sus manos”. Al rato, dos jóvenes volvieron a la estación de servicio. El menor de ellos, con su celular, le sacó una foto al policía reprochándole su actitud.

“Por toda respuesta, el indagado, de fornida corpulencia, le propina golpes de puño en el rostro, que le provocan la pérdida de una pieza dental (incisivo superior izquierdo) y hematuria dorsal (lesión) de nariz con presunta fractura de huesos nasales y otro hematoma frontal de 12 cm de área”, expresa Canessa en el auto de procesamiento.

Canessa relató que, enardecido porque le tomaron fotos, el policía pateó el celular de uno de los jóvenes provocando su rotura. El acusado vestía prendas de su trabajo como pistero y, según los jóvenes, nunca se identificó como policía.

La jueza señaló que la actuación del policía “denota una inusitada violencia” y “total falta de ponderación” en un funcionario policial que porta un arma. Enseguida agrega: “Increíblemente, se procedió a la detención del adolescente herido y de su hermano y sus traslados a la Seccional 4ª, cuando toda la acción delictiva la desplegó el indagado”.

El fiscal Pablo Rivas pidió el procesamiento sin prisión del policía por lesiones personales. Canessa lo remitió a la cárcel por los delitos de violencia privada agravada, con lesiones personales y un delito de daño.

Fuente: El País




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