Descripción

Utilizar un medio de protesta como la huelga de hambre, es algo sumamente arriesgado y delicado, que tiene que ser supervisado por personal médico y a lo largo de la historia, ha habido casos muy sugestivos, donde se ha dado esa clase de resistencia, cimentando diferentes causas.




Desde la huelga que llevó adelante el líder indio Mahatma Gandhi, cuando se encontraba en prisión, como forma de presionar al imperio Británico, ha habido muchos casos en el mundo, donde se ha utilizado esta forma de protesta tan radical, para lograr un objetivo. Sin lugar a dudas que la huelga que llevó adelante Gandhi en su momento, fue la más publicitada en todo el mundo, pues de pronto nos encontramos con una nueva forma de enfrentar al poder y no era como tradicionalmente había ocurrido en la historia, a través de las armas, sino todo lo contrario, el camino elegido por dicho líder político y espiritual, era el de la protesta pacífica.

Por otro lado, los expertos médicos dicen que a una huelga de hambre, se puede sobrevivir en un promedio de entre 60 y 90 días, pero transcurrido ese tiempo, el ser humano ya pierde posibilidades de salir con vida o sin secuelas de esa medida.

Para irnos más cerca en el tiempo y también en el lugar, todos los uruguayos todavía tenemos presente la huelga de hambre, que llevó adelante en su momento el refugiado sirio, Jihad Diyab, protestando ante el gobierno de nuestro país, pues solicitaba que se lo recibiera en un país árabe. Enorme cantidad de portadas de medios de prensa uruguayos e internacionales, le dedicaron espacio a Diyab, por la protesta asumida.

Ahora, aún más cerca en el tiempo y también mucho más cerca en el espacio físico, para ser más precisos, en el departamento de Maldonado, hay una persona que está realizando justamente una protesta, llevando a cabo, la sumamente extrema medida de una huelga de hambre. Pero no se trata de una persona cualquiera, pues quien lleva adelante esta singular protesta, es un recluso de la cárcel de Las Rosas; que no sólo está llevando adelante una huelga de hambre, sino que además se ha cosido la boca, como podemos ver en la fotografía que nos han enviado otros reclusos desde ese centro carcelario.

Esta persona, se llama Johan Javier Peña Do Santos, tiene 27 años y tenía como domicilio la ciudad de Montevideo; cuenta con varios antecedentes penales y como habíamos señalado, se encuentra en Las Rosas desde principios del año 2017.

Johan ha decidido llevar adelante esta protesta tan riesgosa para su integridad física, con el solo motivo de “ser escuchado” por las autoridades judiciales que actuaron en su proceso.
EL CASO JOHAN

Para comprender y entrar en detalles sobre este caso de la justicia Penal, debemos de comenzar desde el inicio de las actuaciones, que se produjeron el día 10 de Enero del 2017, cuando Johan Javier Peña Do Santos fuera procesado, por intentar hurtar en un Hotel ubicado en el departamento de Maldonado y fue sorprendido por los moradores del apartamento y al tratar de huir, en condiciones poco claras, termina cayendo por un balcón, sufriendo heridas bastante importantes.

Luego de haber caído al vacío, Johan se golpea y queda inconsciente, pero según los testimonios de los denunciantes y de testigos del propio hotel, algunos de los cuales trabajan en el mismo, Peña Do Santos, luego de dejar un charco de sangre y parecer estar muerto, producto de una herida en su cabeza al impactar contra el piso, se va incorporando lentamente y en forma defensiva, esgrime una barreta de hierro (la cual habría llevado para producir el ilícito), para que nadie se le acercara y poder huir del lugar sin ser atrapado por la Policía. El recluso dice que en ningún momento tuvo un enfrentamiento, ni verbal ni físico con nadie, y que su único objetivo, era huir sin lastimar a nadie y sin ser lastimado.

Allí es donde comienzan las contradicciones de este caso, pues la justicia por parte del juez Dr. Gerardo Fogliacco, la fiscal Dra. Andrea Naupp, encontraron a Johan Javier Peña Do Santos, culpable en primera instancia de un delito de rapiña especialmente agravada. Tenemos que precisar, que para que se pueda tipificar el delito de rapiña, el delincuente en cuestión, debería de haber aplicado según expresa claramente el Código Penal, “violencias o amenazas”, para apoderarse de cosa mueble, sustrayéndola a su tenedor… Este delito no es excarcelable, quiere decir, que no se puede pedir su libertad en cualquier parte del proceso, ya que es castigado, con cuatro a dieciséis años de penitenciaría.

Justamente, allí entra a tallar, la interpretación que hizo la Justicia sobre el uso de la famosa barreta de metal, que habría esgrimido el delincuente en su accionar.

EL ODONTÓLOGO ARGENTINO

Uno de los ocupantes del apartamento número 26, donde se produjo el hurto o el intento del mismo, se trata de un odontólogo argentino de iniciales P.E.B y que se encontraba en ese hotel domiciliado transitoriamente.

Esta persona relata que esa noche, a eso de las 22.30, habían llegado de cenar con su esposa y mientras la misma subía a la habitación, él escuchaba gritos que decían: “ladrón, ladrón”, al mismo tiempo que golpes y que por ello, había pensado que un niño se había caído por el balcón.

Luego agrega, que cuando sube a la habitación del hotel, su señora le dice que hay un ladrón y que el mismo se había tirado por el balcón. El ciudadano argentino manifiesta que cuando se asoma por dicho balcón, ve tirado al delincuente ensangrentado y con la plata desparramada alrededor.

En ese momento el odontólogo manifiesta que le avisa al chico de la recepción del hotel y que juntos ven que el delincuente en cuestión, se empieza a incorporar y que por ese motivo no se le acerca, porque no sabía si tenía un arma. De pronto este ciudadano argentino observa, que Peña Do Santos tiene una barreta de metal en la mano y que se la exhibía, como que le iba a pegar con la misma. El damnificado dice que el herido se puso a correr y que se escondió, pero que finalmente la intervención de la Policía, pudo dar con el mismo y atraparlo.

También agrega que cuando sube a su habitación, se encuentra con que le faltaban $ 15.000 y que estaba todo revuelto y además, el ladrón había dejado una mochila, en cuyo interior se encontraban dos destornilladores, pinzas de corte, trincheta y un mantel blanco que envolvía estos objetos.
P.E.B manifiesta que Peña Do Santos, al incorporarse tenía un celular y llamaba a alguien, mientras en la otra mano esgrimía, la famosa barreta de metal.

Hasta ahora se podría interpretar que la exhibición de la barreta de metal por parte del delincuente, era una acción amenazante, pero luego en su declaración, el ciudadano argentino, cuando le preguntan en sede judicial, qué le decía el ladrón cuando estaba en el piso, manifiesta que Peña Do Santos le decía que no se acercara y le exhibía la barreta en el aire y luego remata afirmando, que dicho delincuente, “se quería ir”.

Esa frase: “se quería ir”, justamente dicha por una de las personas damnificadas por el ilícito, puede tener algo que coincida con la versión de Peña Do Santos, que manifiesta que nunca amenazó a nadie y que lo que quería, era huir sin lastimar a nadie.

Así como en otro pasaje más explícito de la declaración de P.E.B, afirma que el ladrón “lo que quería era irse y que había priorizado el escape”.

Resulta que si los dichos del delincuente procesado en esta causa son reales, su situación judicial cambia sustancialmente, pues pasaría del delito de rapiña, al de hurto o hasta quizás, intento de hurto o puede ser intento de hurto y amenazas. En todos estos casos, delitos excarcelables en cualquier parte del proceso.

LA ESPOSA DEL ODOTÓLOGO

En tanto la esposa del odontólogo, dijo que había subido a su habitación y que se había cruzado con una persona que bajaba por las escaleras y que creyó que era alguien de mantenimiento, porque justamente había pedido para que revisaran el secador de pelo, pero de pronto dice ver a Peña Do Santos con las manos llenas de billetes y que su hijo le avisa que tenía una barreta en la mano.

Según esta mujer, dice que el delincuente bajaba muy rápido y aquí viene una parte muy importante de su declaración: pues dijo no recordar si se le había tirado encima, pero sabía que había ido hacia el delincuente y lo había seguido y que el mismo se llevaba todo por delante en su escape y que en determinado momento, golpeó contra el mosquitero con mucha fuerza y lo tiró y cae contra la mesa del balcón, que fue hacia la izquierda y se tiró por el balcón y que para ella, se había resbalado por la lluvia y que había caído de cabeza en el piso.

Cuando en la sede penal, le preguntan si había visto la barreta de metal que supuestamente ostentaba el delincuente, la mujer dijo que no, que sólo había visto que tenía algo en la mano, pero no había reparado en ello.

SEGÚN PEÑA DO SANTOS

Johan Peña Do Santos admite en sede judicial que vino al departamento de Maldonado con una persona llamada Martín, haciendo dedo y que lo había conocido en plaza 5.

Luego detalla que fue hasta el hotel con ese tal Martín, que se había escondido, mientras él ingresaba por la ventana a la habitación de los denunciantes y que abrió la caja fuerte con la uña de metal (la barra metálica de la que se hace referencia) y que sacó el dinero y en el momento en que se percata que encienden la luz abajo, sale corriendo con la uña en la mano y que alguien lo empujó de atrás y que se cayó por el balcón, pero que jamás había amenazado a nadie.

Es entonces que este hombre, que tiene varios antecedentes penales, confiesa todo su ánimo de cometer un hurto, incluso con un cómplice, pero también manifiesta que jamás amenazó a nadie y que lo único que quería hacer, era escapar del lugar y manifiesta que lo empujaron desde el balcón al vacío.

NUESTRAS FUENTES JUDICIALES

Respecto de este caso, Crónicas del Este, conversó con fuentes judiciales, que explicaron que la tipificación del delito estaba totalmente encuadrada a la situación que se había vivido. Johan Peña Do Santos, tenía el ánimo de venir a robar al departamento de Maldonado y admitió incluso, el haber participado con un cómplice, que extrañamente dijo, que ni siquiera lo conocía.

Debemos agregar, que también atestiguaron en esta causa un empleado del hotel y un comerciante, que agregaron algunos datos más, sobre el accionar de este sujeto en el ilícito en cuestión.

Por otro lado, la famosa barreta de metal esgrimida en forma amenazante, bien puede tomarse en cuenta para la tipificación de un delito de rapiña, donde ya explicamos que tiene que haber amenaza o violencia.

SITUACIÓN SANITARIA DEL RECLUSO

Como en toda historia que se plasma en un expediente judicial, siempre hay varias versiones y por supuesto, que no vamos a llegar a un análisis exhaustivo de lo que realmente sucedió con un simple artículo periodístico y por eso establecimos las pautas del proceso judicial hasta ahora, con los elementos aportados en la Justicia por cada uno de ellos.

Lo importante aquí, es la situación sanitaria de este recluso, observar las causas por las cuales el mismo está protestando, haciendo una huelga de hambre y además, cosiéndose la boca, con el riesgo desde todo punto de vista que ello implica.

Esperemos que la actitud de este recluso, sea racional y que las autoridades del caso tomen las medidas necesarias, para evitar males mayores, pues siempre que se pone en peligro la vida de alguien, aunque sea un recluso, el Estado debe velar por ella.

Fuente: Crónicas del Este

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