¿Qué se debe esperar del empleo,el dolar y los precios en el 2018?





Con una economía que confirmará su mejor desempeño en 2018 y crecerá a una tasa superior al 3%, los principales desafíos del gobierno continuarán siendo que ese progreso se traduzca en más generación de empleo y sirva como palanca para enderezar el resultado de las cuentas públicas. Mientras tanto, la inflación se mantendrá dentro o cercana al rango meta del Banco Central (BCU) —entre 3% y 7%— y el dólar se fortalecerá levemente en el mercado local.

Ese es el panorama que prevén los economistas que participaron de la Encuesta de Expectativas Económicas de El País, presentando sus proyecciones para 2018 y analizando los retos que enfrentará Uruguay el año entrante.

En promedio, los analistas esperan que el Producto Interno Bruto (PIB) local crezca al 3,1% con respuestas que varían entre 2% y 4,1%. De esta forma, hay consenso en que la economía mantendrá los niveles de crecimiento mostrado en los últimos datos —la actividad aumentó 4,3%, 2,8% y 2,2% interanual en el primer, segundo y tercer trimestre del año respectivamente— y completará 15 años de expansión de forma consecutiva.

En tanto, la inflación anualizada en 2018 alcanzará 7,3% según lo proyectado, con 6,6% como el pronóstico mínimo y 7,8% el máximo.

Los economistas coinciden que el déficit seguirá siendo un “dolor de cabeza” para el gobierno y al término del año entrante se ubicará en -3,4% del PIB. Solo el más optimista colocó el rojo de las cuentas públicas alineado con el objetivo de las autoridades para 2018 en -2,9%, mientras que en el otro extremo de las respuestas aparece la predicción de un déficit de -3,7%.

El mercado de trabajo no logrará repuntar el año próximo y se mantendrán los problemas para crear empleo. En promedio los analistas esperan una tasa de desempleo anual de 7,9% con pronósticos que varían entre 7,5% y 8,5%.

Por último, el dólar aumentará gradualmente su cotización y se espera que culmine 2018 con un valor de $ 31,1, siendo $ 27,5 y $ 32 las proyecciones de mínima y máxima.

Desafíos.
Aparte de las proyecciones sobre las variables económicas, El País consultó a los analistas sobre cuál entendían que era el principal reto que enfrentará la economía en 2018. La reducción del déficit fiscal fue la respuesta más repetida, seguida por la recuperación de los niveles de empleo y la mejora de la competitividad.

Los economistas Horacio Bafico y Gustavo Michelín señalaron dos puntos: por un lado “la creciente pérdida de competitividad que afecta seriamente al sector productivo”, y por otro “la falta de expectativas de una mejora fiscal, que lentamente va deteriorando los indicadores de deuda pública”.

El director ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), Hernán Bonilla, coincidió que el mayor desafío hacia el año entrante está “en el control del frente fiscal”, cuyo déficit no se logró reducir “con el ajuste fiscal dinámico que se aplica desde 2015”. Agregó que “la discusión económica en 2018” estará marcada por “las presiones para aumentar el gasto”, que deberán ser encaradas priorizando “la estabilidad macroeconómica” ya que el gobierno no puede seguir incrementando el rojo del sector público “sin poner en riesgo el grado inversor”.

Para Soledad Castagna, coordinadora de Economía de la consultora Equipos, hay “tres grandes problemas macroeconómicos” a resolver: “el elevado y persistente déficit fiscal, que hace insostenible la trayectoria de la deuda pública en el mediano plazo con las actuales tasas de crecimiento del PIB; los elevados costos en dólares, que llevan a que ciertos sectores transables tengan severos problemas de competitividad; y el crecimiento heterogéneo de la actividad económica, con escaso dinamismo de los sectores intensivos en factor trabajo”.

En una línea similar, Germán Deagosto del Departamento de Economía de CPA Ferrere, opinó que los objetivos principales “continúan alojados en el frente fiscal (por su importancia macro) y en la competitividad, que determina directamente la heterogeneidad sectorial, los problemas de empleo y la falta de inversión”.

Antonio Elías de la Red de Economistas de Izquierda consideró que “uno de los principales desafíos es comenzar a salir del atraso cambiario en forma gradual y con políticas compensatorias”. Esto es encontrar la forma para “reducir al mínimo los altos costos económicos y sociales de salir del atraso cambiario en un contexto externo desfavorable para economías, como la nuestra, cada vez más dependientes de los precios internacionales de las materias primas y de la inversión extranjera directa”, añadió.

El socio y presidente de Vixion Consultores, Aldo Lema, planteó que el objetivo en materia económica para 2018 debería ser que la reactivación económica “se refleje en el mercado laboral”, junto con “avanzar más rápido en la consolidación fiscal”. Para recuperar los niveles de empleo, dijo que “la prudencia en las negociaciones salariales será clave” y advirtió que más allá del cuidado del gasto público que debe mantener el gobierno, hacia el segundo semestre es probable una “política más expansiva por el inicio del nuevo ciclo electoral”.

Al tiempo que para la consultora PwC, los principales desafíos para el año próximo son “la mejora de las cuentas públicas, reducción de la inflación, el acuerdo de convenios colectivos en un contexto de caída del empleo y la necesaria mejora de la competitividad”.

Gabriela Mordecki, directora del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, expresó que “el déficit fiscal y la sostenibilidad de la deuda son los factores fundamentales que el equipo económico deberá mantener bajo control e intentar cumplir con las metas trazadas” para 2018.

Para el director del Departamento de Análisis de Coyuntura Económica y Proyecciones de la consultora Oikos, Pablo Moya, el principal desafío económico “será mejorar la competitividad de manera de dinamizar el sector industrial, principal demandante de trabajo”.

Juan Manuel Pazos, Head Strategist de la financiera Puente, identificó como meta primordial “cerrar las negociaciones salariales en una cifra que sea consistente con el mantenimiento de la actual tasa de inflación”. Explicó que si se fijan “incrementos nominales en torno al 7% interanual en promedio, entonces la economía va a poder mantenerse sobre el actual sendero de expansión económica sin presiones sobre la tasa de inflación”.

Lucía Rosich del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) coincidió con varios de sus colegas en que la reducción del déficit fiscal es el objetivo hacia 2018.

Por su parte, la directora de Asesoramiento Financiero de Deloitte, Tamara Schandy, marcó “dos hitos claves”: uno es la definición de los lineamientos para la próxima ronda salarial, que señaló tendrían que apuntar “a una moderación adicional en términos nominales, privilegiando la necesidad de cuidar el empleo” por sobre los aumentos del salario real; y el otro es la Rendición de Cuentas, que entiende “debería aprobarse sin gasto incremental” por la situación fiscal.

El gerente de Asesoramiento Económico y Financiero de KPMG, Marcelo Sibille, dijo que el desafío hacia el año entrante es “que el crecimiento económico venga acompañado de creación de empleo en el sector privado”. Para eso “sería ideal que el gobierno pudiera promover la mayor creación de empleo a través de incentivos fiscales a las Pymes, que son las principales generadoras de empleo”, aunque estás políticas se ven limitadas por “el déficit fiscal, cuya reducción constituye el otro gran desafío del gobierno”, analizó.

Mientras que Agustina Trapp del Centro Economía, Sociedad y Empresa del Instituto de Estudios Empresariales de Montevideo (IEEM) puso en primer lugar “la reactivación de la inversión”, porque “la caída que viene registrando afecta la sostenibilidad del crecimiento económico que presenta Uruguay”.

Gobierno.
La última proyección oficial para 2018 que divulgó el equipo económico liderado por Danilo Astori es la incluida en la Rendición de Cuentas, donde espera un crecimiento de 2,5% del PIB el año próximo. En lo que refiere a la inflación, también en la Rendición de Cuentas se augura un aumento de los precios de 6% el año próximo.

El déficit fiscal es “el desafío más importante del gobierno” según explicitó Astori públicamente. La última medición lo ubica en -3,5% del PIB en los 12 meses cerrados a octubre y el objetivo oficial es reducirlo a -3,3% al cerrar 2017. Para finales del año entrante la meta es llevarlo a -2,9% para acercarse al plan original de bajar el rojo de las cuentas públicas a -2,5% al finalizar el mandato en 2019.

Fuente: El País

Loading...
inseguridaduruguay.com3 más

Comentar la noticia

Deja una respuesta

Su Email no será publicado.


*


cuatro × 2 =