Redes sociales y la industria del porno.





El Mundo del Porno.

Sabias que las páginas porno son más vistas que Amazon, Netflix o Twitter juntas?

Las estrellas porno dejaron de ser esas chicas de calendario para dejar paso a amateurs, que mediante vídeos caseros y fotos colgadas en sus redes, se convierten en las nuevas porno Star.

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Las redes sociales son para las chicas su nueva forma de promocionarse, adquiriendo “Me Gusta”, “Likes” o “Seguidores” de una manera exponencial, llegando a alcanzar cientos de miles en apenas días.

Quizás inspiradas por sus referentes, que con el uso de su cuerpo, lograron junto a otros talentos promocionarse cada una en su profesión.

Las estrellas de hoy, ya sea en el mundo de la música o de la tv, usan constantemente su cuerpo como forma de promocionarse y venderse, sin tener en cuenta la imagen que están fomentando en jóvenes que están comenzando a vivir la vida y ven en sus fotos o vídeos escenas normalizadas dentro de un contexto, pero utilizadas en su caso como escape de realidades diferentes o posibles formas de acceder a un mundo distinto al que las futuras aspirantes a estrellas quieren estar.



En la era de internet, las estrellas porno que hacen de la vecinita, son sustituidas por chicas de la vida real.

Una buena foto o selfie colgada en las redes puede convertir casi a cualquiera en una estrella o celebridad. Textos y tweet sugerentes se confunden entre millones de mensajes en las redes sociales.

“Belle Knox” estudiante porno.


Una estudiante universitaria que paga su carrera rodando escenas porno. Belle, ve porno desde que tenía 12 años, demostrando lo accesible que resulta acceder al material en la red.

Cada día, en Estados unidos, como media cinco chicas entre 18 y 21 años empiezan su carrera en el porno.

Una nueva cara, gana unos 800 dólares por escenas (5 horas de rodaje).

La facilidad con la que la industria del porno puede hacerse con caras nuevas es sorprendente. Vemos con asombro la cantidad de chicas que se inician en el mundo del sexo, pero tenemos totalmente asumido como normal el consumo de material porno por parte de la sociedad.

Las nuevas tendencias en la industria, llevan a producir material casero, donde el punto de realidad sea el componente principal de cada vídeo o película. Por ello y para ellos es que graban escenas del tipo real, donde pueden ofrecerles una cierta cantidad de dinero a cualquier chica que pase por la calle y que se deje grabar, sumas realmente importantes que resulta para alguna de ellas difícil de rechazar, pero lo cierto es que todo está montado y preparado para hacer creer al público que eso pasa en la vida real, dejando de lado que una gran parte de la sociedad, desconocerá que todo es un montaje y asumirá la degradación de la mujer por unos cuantos dolares.

Las chicas inician su carrera, generalmente lejos de su ciudad natal, con la esperanza de que nunca, sus padres, amigos o familiares, lleguen a descubrir a que se dedican.

Una vez dentro del mundo del porno amateur, se enteran y descubren muchas caras conocidas, consumidores habituales del material que ellas producen. Al cabo de un mes como máximo, tanto sus padres como amigos, sabrán lo que está haciendo y sus videos correrán como pólvora por toda su ciudad.

Otro dato más que alarmante, es que como máximo, cualquiera de estas nuevas chicas, en el mejor de los casos puede dedicarse un año a grabar porno amateur. La media se encuentra en los 6 meses y para aquellas que no soportan la presión o la culpa, suelen abandonar entre el primer y segundo mes de haber comenzado a rodar porno, tiempo más que suficiente para haber dejado una huella imborrable en las redes para el resto de su vida.

El camino más duro, aparte del trabajo propiamente dicho, para estas chicas, es el retorno a casa, a su hogar, enfrentarse a los rostros de sus padres. La mirada cómplice de una madre esperando que de una buena vez comience a hablar sobre lo que ella ya sabe o dedujo.
Si para una joven es difícil enfrentar a su madre, contarles los motivos y las formas, lo que se hace, las prevenciones que se tienen o dejan de tener en su trabajo en cuanto a salud sexual o reproductiva, imagínense lo difícil que puede llegar a ser, con tan solo 18 años, tener que sacarle la venda de los ojos a su padre.

Muchos suelen ser los motivos por los cuales se inician en el mundo del porno amateur. Encuentran en esta industria una manera fácil de alejarse de su entorno, dejar su vida actual, no querer ser la continuidad de la vida de sus padres o ver como una deshonra el trabajar durante ocho horas para ganar en un mes lo que ellas pueden llegar a ganar en un día.

Sea cual sea el motivo, a la industria no le interesa. Ellos ponen todo servido en bandeja para que se puedan iniciar. Viajes, lujos, comodidades.
Vale aclarar, que los viajes siempre son por temas de negocios o para rodar diferentes películas, los lujos a los que se exponen las chicas, suelen ser el gancho perfecto para hacerles ver de que la vida puede ser de otra manera, que tienen derecho a disfrutar de esos lujos. Lo que no suelen aclarar, es que nunca serán de su propiedad. Autos, casas, viajes, todo a cambio de sexo y en cuanto dejes de ser un producto vendible, puffff, todo desaparece, menos tus escenas en internet.

Puede decirse que una chica puede llegar a ganar en 4 meses unos 25 mil dólares, una suma que a la mayoría de adolescentes les puede llegar a resultar alentadoras para tomar la decisión y dar el salto hacia la industria. Lo que no te van a contar, es que los gastos para mantener ese ritmo de vida y trabajo, durante los mismos 4 meses, pueden llegar a salirte por 20 mil dólares. Habiendo obtenido solo una ganancia de 5 mil.

Entre esos gastos podemos detallar y destacar la inmensa cantidad de ropa de la que tienen que disponer, ropa que por cierto no suele ser nada económica. Gastos de alquiler de casa, donde generalmente viven varias chicas compartiendo y que dista mucho de ser un piso de lujo, donde el orden brilla por su ausencia, donde se ve reflejado ese detalle de abandono al que están sometidas. Soportan altas dosis de presión emocional y no es justo en ese piso, donde ellas regresan a ponerse amas de casa, más bien, se convierte en el lugar perfecto para esconderse de tanta realidad que les ha golpeado, un sitio donde las chicas son iguales entre sí, donde no serán juzgadas por lo que hacen, ni en que condiciones tienen su cuarto.

Para las chicas que pasan los primeros períodos como material “fresco o nuevo “, su vida no pasará a mejor, más bien comienzan una segunda etapa donde los trabajos o películas a rodar ya son más específicas, dependiendo de la temática. Punto este donde el humillar a la mujer pasa a ser un punto clave, rozando el límite de vejaciones y todo tipo de actos que harían descomponerse a cualquier persona que no comparta ciertas prácticas.
Las chicas en estas etapas suelen haber disociado todo lo relativo a su cuerpo de su mente, por lo menos, mientras dure su profesión.

Luego de su experiencia, ya en su hogar, habiendo pasado todo lo inimaginable, desde el lujo a las peores humillaciones como mujer, comienzan una nueva vida. Con el mismo dinero que antes, pero con una historia imborrable en las redes e internet.

Mientras tanto, la industria del porno, continúa recibiendo nuevas chicas que al haber cumplido sus 18 años, son aptas para todo tipo de rodajes del tipo amateur. Para alimentar el contenido, los vídeo, el material, las caras nuevas, para un público que en supuesto anonimato, vive de espaldas a una realidad que daña y humilla a la mujer. Un público moralista que juzga el producto pero no el consumidor, un público hipócrita que legisla sobre lo que consume o sobre lo que se beneficia, sin importarles en lo más mínimo la mujer como tal, como ser humano, como futura madre o como ser que tendrá que superar la experiencia, junto al apoyo de aquellos familiares o amigos que solo por amor, continuaran a su lado.

 

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