Rocha: el paraíso natural mas hermoso de Latinoamerica





Sin dudas, latinoamerica esconde muchos rincones naturales donde uno puede disfrutar al máximo en cualquier estación del año. Uno de esos lugares es Rocha, ubicado en el este de Uruguay.

El departamento de Uruguay, esta ubicado al este del país, costeado por las aguas oceánicas del pacifico, que hacen a su vez unas de las costas mas hermosas del continente.

Dentro de este pequeño rincón de latinoamerica podrás disfrutar del turismo, la playa y el sol con una belleza incomparable que ningún otro país te ofrecerá.

Parque Nacional de Santa Teresa

El parque nacional de Santa Teresa es un parque nacional ubicado en el departamento uruguayo de Rocha, en el que se encuentra la Fortaleza de Santa Teresa.

En el Parque Nacional Santa Teresa puedes conciliar turismo histórico, ecoturismo y playas con un entorno natural espectacular,  pero aún hay más, ya que el lugar está dotado de una completa infraestructura que garantiza la seguridad y comodidad de sus visitantes para que disfruten al máximo de sus vacaciones.

Se encuentra situado sobre la costa del Océano Atlántico en Rocha, entre los balnearios de Punta del Diablo y La Coronilla. Se compone de un inmenso parque de 3000 hectáreas de extensión, contando con 1400 de ellas cubiertas de bosque, con más de 2 millones de árboles exóticos y nativos. Un lugar para perderse donde la historia y la naturaleza se unen en perfecta armonía para brindar un paseo perdurable en la memoria.

A través de sus múltiples rutas auto guiadas, te encontrarás con magníficas zonas de recreo, para disfrutar de un picnic, playas, zonas de acampada, complejos de cabañas, una maravillosa piscina semi natural conocida como “El Chorro” donde relajarse y disfrutar de un agradable baño… y múltiples servicios para que no te falte de nada: supermercados, restaurantes, panaderías, servicio médico y odontológico de urgencia.

La Fortaleza de Santa Teresa es de los atractivos más visitados dentro del Parque Nacional. Construida en 1762 por los portugueses, ha sido testigo de incontables batallas y te invita a recorrer un viaje por el pasado y la historia de esta región.

Parque Nacional Cabo Polinio

El Parque Nacional Cabo Polonio es un área protegida de Uruguay, que desde 2009 integra el Sistema nacional de áreas naturales protegidas de ese país.

El Parque Nacional Cabo Polonio es un área de sugerente belleza paisajistica, que aún conserva características típicas del paisaje de la costa atlántica uruguaya, previo al proceso de transformación que se inició a mediados del siglo XX por la expansión del modelo urbano-turístico tradicional.

Esta área costero marina posee una gran heterogeneidad de ambientes naturales, que incluye playas arenosas, puntas rocosas, dunas, bosque nativo costero, pequeños humedales, ambientes oceánicos e islas. Muchos de estos ecosistemas son prioritarios para el SNAP, dada su distribución restringida en el territorio uruguayo (ecosistemas raros).

El componente más destacado -por su singularidad- es el sistema dunar de Cabo Polonio, que constituye el remanente más extenso de una faja arenosa que se extendía antiguamente a lo largo de nuestra costa. Es una de las pocas áreas de dunas móviles de la región, con zonas que superan los 20 metros de altura.

El Parque Nacional Cabo Polonio alberga varias especies prioritarias para el SNAP, incluyendo especies en peligro o amenazadas de extinción (como el sapito de Darwin), especies vegetales y animales con distribución restringida (como la banana do mato, la rana de cuatro ojos y la tortuga de canaleta) y especies migratorias de importancia regional y global (como gaviotines, ballena franca austral y tortuga verde).

También comprende sitios clave para el ciclo anual de crustáceos de interés comercial (como camarón rosado, camarón marino y langostino de mar), y para la cría y alimentación de más de 47 especies de peces (tiburón gatuso, corvina, brótola, pejerrey).

En sus islas se localiza casi la mitad de las poblaciones de lobo marino fino y león marino de Uruguay. Sus áreas son utilizadas para la reproducción y la cría de estas especies. La zona rocosa del cabo alberga el único asentamiento continental de lobo fino del país y ofrece una oportunidad única para observar de cerca a estos animales.

La Paloma

La Paloma es el principal balneario de las costas de Rocha. La Paloma cuenta con todos los servicios turísticos que necesitas para disfrutar de sus playas y de su entorno natural inigualable.

La Paloma se asienta sobre el Cabo de Santa Maria, bautizado así por el célebre navegante Solís en 1516.

El cabo, ubicado en la estratégica ruta hacia el Río de la Plata, presenta condiciones únicas como puerto debido a la bahías naturales que fueron utilizadas desde el siglo 16 por navegantes de diversas nacionalidades en la época colonial, quienes buscaban provisiones y refugio de las inclementes e imprevisibles tormentas de estas latitudes.

A pesar de la protección brindada, muchas embarcaciones perecieron en su costa, imposibilitadas de realizar las maniobras adecuadas frente al potente océano Atlántico que se manifiesta en La Paloma con imponente bravura.

Algo que caracteriza y diferencia a La Paloma de otros balnearios es su gran diversidad de playas, que presentando diferentes orientaciones, profundidades, oleaje, etc, ofrecen amplias posibilidades de recreación, tanto para baños, buceo, y deportes (surf, windsurf, kitsurfing) como para pesca deportiva, destacándose la pesca -entre otras especies- de: sargo, brótola, corvinas, pejerreyes, etc.

La playa de Los Botes, La Balconada, Anaconda y La Bahía son las más importantes y concurridas de La Paloma, junto con las playas vecinas de La Aguada y Costa Azul, como también las playas de Arachania y la Laguna de Rocha, para quienes buscan más tranquilidad.

Casi todas las playas de La Paloma cuentan con servicio de guardavidas, paradores, canchas de volley, etc.

Algunos de los principales atractivos de La Paloma -además de sus playas- son: el Faro de La Paloma, donde está permitido el acceso para observar y fotografiar el balneario desde la altura; el avistaje de la Ballena Franca en los meses de primavera; la Laguna de Rocha y su zona de reserva de flora y fauna y las olas ideales para el surfing en las playas La Aguada, Los Botes y Zanja Honda.
Durante los meses de invierno La Paloma ofrece también una interesante agenda de diversas actividades culturales.

Por otra parte, en cuanto a servicios, La Paloma tiene mucho para ofrecer. La oferta de restaurantes es amplia y variada, destacándose la gastronomía típica de pescados y mariscos, la clásica parrilla uruguaya, y pizzerías y heladerías sobre la principal avenida Solari y en otros puntos del balneario.
También las opciones de entretenimiento son variadas en La Paloma, que cuenta con un casino, centros culturales, feria de artesanos, video-juegos, bares, pubs y boliches bailables, ofreciendo así entretenimiento para toda la familia.

Las alternativas de alojamiento en La Paloma son múltiples, siendo la infraestructura de alojamiento en hoteles de La Paloma la más importante de Rocha. También existen numerosas posadas, hostels, complejos turísticos y campings.

En La Paloma se ofrecen además una importante cantidad de casas y cabañas en alquiler temporario de diversas tarifas, ubicadas a lo largo de la cadena de playas del balneario y en las playas aledañas, con zonas muy tranquilas y con mucha naturaleza para disfrutar.

Punta del Diablo

Punta del Diablo es una pequeña localidad pesquera y un centro turístico junto al mar en la costa este de Uruguay.

La Playa de los Pescadores en el centro está llena de botes pesqueros y cuenta con el monumento blanco De Artigas a Bolívar sobre sus rocas. Cerca están los puestos que venden artesanías y la playa Rivero, conocida por su fuerte oleaje.

La playa Grande de arena y con curvas bordea el Parque Nacional Santa Teresa, que se caracteriza por sus bosques de eucaliptos y pinos.

Punta del Diablo posee una rica historia como pueblo de pescadores.
En la actualidad, el desarrollo turístico permite disfrutar de la cercanía al mar con propuestas y servicios que mejoran cada año.

El balneario Punta del Diablo se ha transformado en pocos años en uno de los destinos turísticos más importantes del Uruguay. La geografía del lugar permite ver el mar desde una gran parte del balneario, lo que posibilitó el desarrollo de complejos de casas y cabañas sobre las colinas de la Viuda y el Rivero, construidas en diversos estilos, con mucha madera y color.
La oferta de hoteles, apart hoteles, hostels y posadas es muy rica y variada, ofreciendo servicios de alojamiento al turista todo el año.

Son muchos los atractivos que hacen único al balneario Punta del Diablo, comenzando por las hermosas playas, aptas para baños y buenas para la pesca y el surfing; las caminatas al Cerro de la Viuda y a Playa Grande; el paseo por la Feria de Artesanos con sus típicas empanadas y el espectáculo imperdible de ver la llegada de las barcas de los pescadores con la pesca del día, son solo algunas de las principales atracciones del pueblo.

La oferta gastronómica en Punta del Diablo es variada e interesante, encontrándose todo tipo de platos y elaboraciones con pescado y mariscos como ingrediente principal.
La noche también ofrece múltiples alternativas de diversión y entretenimiento para todas las edades, con pequeños bares con música en vivo y grandes boliches bailables para los más jóvenes, que viven las noches de Punta del Diablo con gran intensidad.

Para quienes aún no conocen este encantador destino turístico del este Uruguayo la recomendación es reservar alojamiento con tiempo, ya que al comenzar la temporada de verano resulta difícil encontrar hoteles disponibles y propiedades para alquilar.

La Pedrera

La Pedrera es uno de los balnearios más interesantes de Rocha. Pequeño, tranquilo, con mucha vegetación y hermosas playas, provoca sensaciones que te harán recordar tu estadía durante mucho tiempo.

La Pedrera es uno de las poblaciones costeras más antiguas de Rocha y se encuentra ubicada sobre un particular peñon rocoso que conecta el campo y el mar, condición que le otorga al balneario fantásticas vistas al océano Atlántico en el marco de un entorno verde inigualable.

Las características del lugar atrajeron a fines del siglo XlX a algunas familias de origen vasco e italiano, que encontraron en La Pedrera una suerte de lugar de re-encuentro con los paisajes de mar y acantilados que caracterizan sus tierras.

Los primeros amanzanamientos y construcciones comienzan en La Pedrera a principios de 1900, cuando se construyen frente al mar los primeros chalets que las familias pioneras disfrutaban durante los meses del verano.

La naturaleza impactante del lugar y el ambiente amable del pequeño poblado son las principales virtudes que anhelaban quienes volvían cada verano a La Pedrera; virtudes que hasta el día de hoy -a pesar del desarrollo turístico de la región- es posible vivenciar.

Fue con la llegada de los servicios de luz y agua en la década de los 60 cuando el balneario cobra mayor dinamismo y las actividades de verano comienzan a ganar nuevas formas, realizándose frecuentemente eventos en el Club La Pedrera, atrayendo así la atención de un mayor número de personas que desconocían el cálido ambiente de los veranos de La Pedrera.

Actualmente La Pedrera mantiene su ritmo tranquilo durante el día, y el placer de disfrutar la playa y la serenidad del verde entorno se conjuga en armonía con la dinámica nocturna de los boliches y restaurantes.

La movida cultural y de entretenimiento a la noche es rica y variada, transformándose la calle principal en un colorido escenario para el encuentro de jóvenes donde es posible presenciar espectáculos callejeros y bandas en vivo.

Las propuestas gastronómicas de La Pedrera también sorprenden por su cantidad y variedad, pudiéndose disfrutar de pastas, pescados y carnes en ambientes diversos, como en decks frente al mar o en frescos jardines al reparo de una agradable sombra.

Aguas Dulces

Aguas Dulces surgió hace más de 100 años, como un pequeño poblado de ranchos y palafitos.
Hoy por hoy, el balneario ofrece un lugar sencillo y tranquilo para disfrutar de unas verdaderas vacaciones.

Los primeros relatos sobre Aguas Dulces se remontan a fines del siglo 19, cuando los habitantes de la zona de Castillos buscaban el aire fresco del océano en los meses de verano.

Alcanzar la playa no era tarea fácil y el camino entre dunas y bañados demandaba cierto coraje y espíritu aventurero en los veraneantes, quienes mediante carros y caballos se transportaban hacia el incipiente poblado cargados con víveres y enseres elementales para las jornadas de descanso cerca del mar.

Algunos pioneros se radicaron luego en el lugar, ofreciendo servicios básicos de alojamiento y provisión para quienes visitaban en aquel entonces la zona.

El nombre ”Aguas Dulces” (o en singular “Agua Dulce”) surge a través de esas primeras épocas del balneario, en las que la abundancia de agua dulce encontrada en las cañadas y lagunas permitía a quienes se aventuraban hacia el mar contar con agua de buena calidad.

Aguas Dulces es en la actualidad un balneario con mucho verde, luminoso, de edificaciones simples, con un diseño de calles sinuosas donde se percibe la abundante presencia de las palmeras “Butiá” en los jardines, atravesado por varias cañadas naturales que desembocan en la playa.
La zona costera mantiene el carácter espontáneo de sus construcciones, sorprendiendo a más de un turista que arriban a Aguas Dulces por primera vez.

Aguas Dulces cuenta con una amplia oferta de ranchos, casas y cabañas para alquilar durante la temporada, a la que se suma el desarrollo reciente de hoteles, hostales y apart hoteles que complementan la creciente demanda de alojamiento, dirigida principalmente a un público que busca vacaciones tranquilas y en familia y que encuentra en Aguas Dulces un lugar de auténtico descanso.
Para quienes disfrutan de la movida nocturna Aguas Dulces también ofrece entretenimiento, con varios boliches donde comer, tomar algo o bailar hasta el amanecer.

La interminable playa sigue siendo el gran atractivo de Aguas Dulces, junto con las dunas, bosques, lagunas y bañados de los alrededores, como así también la simpleza y la atrapante bohemia del pueblo, donde al anochecer es un clásico la caminata hacia el centro “mateando” por la “Cachimba y Faroles” -la principal avenida de Aguas Dulces- repleta de bares, comercios y puestos de artesanos.

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