Tensa reunión entre Economía y militares que terminó en insultos





Foto: L. Carreño

“Usted es un mentiroso”, le espetó el comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, con los ojos bien abiertos y la voz firme. Lo dijo de entrada y sin titubear, una sorpresa estratégica que el subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, no previno ni había absorbido cuando el comandante volvió a insistir: “Usted es un mentiroso”.

La reunión entre representantes de las Fuerzas Armadas y los integrantes del gabinete para tratar el tema de la reforma del Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas no había empezado bien. La tensión se apoderó de la sala con rapidez en una inequívoca muestra representativa de los idas y vueltas que militares y el gobierno tenían en torno al tema.

“¿Qué le digo a mis subalternos? Cuando estamos hablando un tema y se lo explicamos a usted que después va a la televisión y dice otra cosa. ¿Qué le digo a mis subalternos? Que el subsecretario mintió. Que mintió”, le dijo Manini Ríos, según recordó en conversación con El Observador el general (R) del Ejército Nelson Pintos, quien participó del encuentro.

Ferreri no reaccionó a la acusación, el ministro de Defensa, Jorge Menéndez, quedó petrificado y el único que salió a defender a su compañero y bajar la pelota fue el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro.

El episodio sucedió a fines de noviembre de 2016 en un encuentro que tuvo lugar a media mañana en el Ministerio de Defensa Nacional en el que, además de los mencionados, estuvieron el comandante en jefe de la Fuerzas Aérea, Alberto Zanelli, y almirante Daniel Núñez por la Armada.

El enojo de los militares se vinculaba con declaraciones que el subsecretario había hecho una semana antes –el 18 de noviembre– durante una entrevista en el programa Desayunos informales (Teledoce). Consultado por la reforma de la caja militar, Ferreri manejó algunos números que no se ajustaban a lo que una semana antes de su participación en el programa le habían presentado los militares en una reunión.

“Lo que más nos dolió es que el subsecretario saliera a hablar de cifras irreales una semana después que le habíamos pasado los números”, dijo Pintos.

Lo que molestó específicamente fue que el jerarca dijera que Rentas Generales transfiere US$ 400 millones al año para subsanar el déficit de la caja, cuando los números que presentó el Servicio de Retiros es menor. También alteró a los militares que Ferreri hiciera una comparación entre lo que el Estado destina por pasivo para cada una de las cajas. En esa comparación, Ferreri dijo que se transferían desde Rentas Generales US$ 700 anualmente por pasivo para la caja bancaria, US$ 1.600 para el Banco de Previsión Social, US$ 3.500 para la caja policial y US$ 8.100 para la caja militar.

Los militares sostienen que esa comparación es improcedente porque hay una diferencia importante entre lo que cobran en promedio y lo que cobra un policía o alguien que trabaja en el sector bancario.
“No puede ser que quien se retire cobre más como pasivo que como activo”, dijo ese día Ferreri. Las Fuerzas Armadas están de acuerdo con ese argumento y por eso están dispuestas a aceptar una reforma de su caja tal como hicieron con la de la Policía siempre y cuando ellos pasen a percibir los mismos sueldos que se pagan en el Ministerio del Interior.

“Las jubilaciones son un reconocimiento a los malos sueldos durante la vida laboral”, dijo Pintos, resumiendo lo que piensa la abrumadora mayoría de las máximas jerarquías que hoy siguen en funciones.

Una semana antes de la entrevista televisiva los representantes de las Fuerzas Armadas le habían presentado su proyecto a Ferreri, a quien el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, le había derivado el tema.

“Yo estoy sentado mirando Desayunos informales y aparece Ferreri con estos números y digo: no podés ser tan hijo de puta. Te lo expliqué la semana pasada”, le dijo Pintos a Ferreri en el mismo encuentro en el que Manini Ríos lo trató de mentiroso, contó a El Observador el general retirado.

“Creo que no nos prestó atención cuando estábamos haciendo la presentación porque no le interesaba lo que le estábamos diciendo y salió a repetir lo que se escuchaba mirando el informativo sobre las jubilaciones de privilegio. Pero no se manejó con datos reales”, dijo Pintos a casi un año del suceso.

Tras la polémica reunión y en un momento en el que otros integrantes del Frente Amplio afirmaban que los militares gozaban de jubilaciones de $ 300 mil, el Servicio de Retiro publicó en su web una “aclaración con la realidad de los datos”. Sin embargo, por orden expresa de Menéndez se dispuso que se retirara esa aclaración “para no generar más problema”, narró Pintos.

“Le demostramos a Ferreri que había una sola jubilación que superaba los $ 230 mil, que era por recomposición de la carrera y tenía un acumulado por haber sido ministro”, dijo Pintos sobre la primera reunión informativa que mantuvieron con el jerarca.

La génesis

El inicio del movimiento para la modificación de la Caja Militar comenzó en 2015 cuando un asesor ministerial presentó un proyecto que fue considerado como un “disparate” por parte de los militares, narró Pintos.

En ese momento, el entonces ministro Eleuterio Fernández Huidobro le solicitó a las Fuerzas Armadas que comenzaran a trabajar en un proyecto que, tiempo después, sería denominado como “la propuesta del Ministerio de Defensa”. En consecuencia, la dirección del Servicio de Retiro y Pensiones de las Fuerzas Armadas trabajó durante dos años con el coronel Mario Estevenazzi a la cabeza. “Hicieron un trabajo muy serio que buscaba disminuir el déficit”, dijo Pintos.

El informe del Servicio de Retiros y Pensiones comenzaba con un diagnóstico que intentaba responder la pregunta de por qué se había llegado a esa situación de desbalance.

“Había dos o tres causas fundamentales. No eran las famosas jubilaciones privilegiadas de montos exorbitantes porque no existen. El problema era que las Fuerzas Armadas pasaron de tener 50 mil efectivos aportantes en actividad y tener 25 mil retirados, a tener 50 mil retirados y 25 mil aportantes; esa fue la causa fundamental”, señaló Pintos.

Otro factor fue la cantidad de personas a quienes se les “reconstituyó” la carrera, lo que generó algunas de las jubilaciones con montos más elevados.

Además del diagnósitco se hizo una propuesta concreta que incluía la eliminación de bonificaciones y elevaba las edades actuales de retiro obligatorio, al tiempo que mantenía las tasas de reemplazo (el porcentaje del sueldo con el que militar se va). El proyecto de Defensa desestimulaba, a su vez, los incentivos para el retiro voluntario.

Un tema importante para los militares es “ser respetuoso con los derechos adquiridos” algo que, según Pintos, el entonces ministro Eleuterio Fernández Huidobro respetaba y comprendía a la perfección. “Cuando se hizo el proyecto lo primero que él dijo es que la modificación de retiro se aplicaría para los nuevos ingresos”, afirmó.

Para el general retirado, existe una diferencia importante entre el compromiso que tenía Huidobro y el del ministro actual. “Menéndez no ha defendido ninguno de los principios”, dijo.

Nuevo desbalance para la caja militar

Para el general Nelson Pintos la propuesta del Frente Amplio de reducir las Fuerzas Armadas, que dio a conocer El País la semana pasada, volverá a generar una nueva situación de desbalance en la medida en que volverá a reducir la cantidad de aportantes. “Yo comparto lo que dice el expresidente (José) Mujica que una cosa tiene que ir de la mano de la otra. Primero modificar la ley orgánica y después ver el tema del retiro”.

Fuente: El Observador

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