“Tres productores por día deciden dejar la actividad”

Álvaro Rivas, vocero del movimiento “Un solo Uruguay”.

Es ingeniero agrónomo y empresario del rubro de insumos y servicios agropecuarios. Es también presidente de la Sociedad Rural de Durazno, pero habla como vocero del movimiento “Un solo Uruguay” que nuclea a los productores autoconvocados que se dieron cita en Durazno el pasado 23 de enero. Sostiene que “sistemáticamente” se ha gobernado “a espaldas del campo” y que todo el sistema político perdió “prestigio y credibilidad”.

—¿Por qué se sumó al movimiento de autoconvocados?

—Primero porque estoy desarrollando una actividad gremial. Soy el presidente de la Sociedad Rural de Durazno, mi actividad gremial viene desde hace tres o cuatro años y entendía que había una necesidad de empezar a analizar la situación de toda la cadena productiva y veía que no estábamos pudiendo generar espacios para esta instancia. Cuando surgió, desde Paysandú, la idea de tratar estos temas inmediatamente me interesé y apoyé la instancia de movilización en Durazno; pero sin la expectativa de todo lo que se pudo lograr hasta ahora.

—¿No se sintió representado por las gremiales del agro?

—En mi caso me siento representado y por algo pertenezco a la Federación Rural, pero creo que las gremiales debemos hacer la autocrítica de no haber tenido un espacio para reflejar lo que era la voz o las necesidades del sector.

—¿Integra algún partido político?.

—En absoluto.

—¿Alguna vez votó al Frente Amplio?

—Yo no tengo partido. He votado a varias opciones del espectro político, con eso creo que soy claro.

—¿Lo desilusionaron los políticos?

—Creo en la actividad política, en el sentido de que es una actividad de las más productivas que pudiera haber porque es netamente de servicio, pero lamentablemente hay un deterioro en el prestigio de la actividad política. Está devaluada en todos los partidos políticos y creo que es responsabilidad de todos. Soy muy crítico de cómo es hoy el sistema político y cómo se llega a una carrera política. No debiera ser una búsqueda de un ascenso social y económico.

—Hay quienes dicen que detrás de la movilización hay un mensaje apolítico peligroso para la democracia

—De ninguna manera, acá no se atacan las instituciones. Quiero ser categórico, de ninguna manera se ataca a la institucionalidad política o se quiere un panorama anárquico ni mucho menos. Lo que se pide es mayor conciencia de la función que cumple todo el sistema político. Tenemos que devolverle prestigio y credibilidad.

—¿Hay oportunismo político detrás de las movilizaciones del campo como sostuvo el Frente Amplio?

—El movimiento se gesta lamentablemente por el deterioro del Uruguay productivo y se gesta por una realidad que es muy elocuente, hay una pérdida continua de productores agropecuarios. Llevamos de promedio una pérdida de tres productores por día que abandonan la actividad. No es solo un cierre de empresas, implica que sea una familia que tiene que abandonar el medio rural y dedicarse a otra cosa.

—En la movilización de Durazno se vio a varios políticos. ¿Hay algún oportunista que busca sacar ventaja?

—Se vio la presencia de varios actores políticos, de varios partidos, y no tuvieron ningún tipo de protagonismo. Quienes conocemos a algunos les pedimos que tuvieran en cuenta que el protagonismo era de la gente.

—¿Es casualidad que el movimiento se conforme un año antes de las elecciones nacionales?

—Lo que puedo decir es que estamos perdiendo en los últimos cuatro años más de 36.000 puestos de trabajo en el sector agropecuario, agroindustrial y actividades relacionadas. Hemos perdido a 12.000 productores agropecuarios y se está dando un proceso de extranjerización de la tierra como nunca. Nosotros en el interior estamos visualizando cómo ha bajado el nivel de actividad y el empleo. Todo esto hizo que surgiera este movimiento en forma espontánea. Las causas están ahí. Por suerte es en el año previo de las campañas políticas, porque va a ser de alguna manera una propuesta para exigirle a todo el sistema político austeridad. Pero de ninguna manera es una cosa planificada, yo creo que ningún actor político por más medios que tenga podría ser capaz de en 20 días generar un movimiento de este tipo. Es imposible, por más profesionales o agencias publicitarias que tenga. Esto, sin la necesidad de la gente y sin la sensación de angustia que está viviendo la gente, hubiera sido imposible.

—¿Se castiga al campo por una razón ideológica?

—No lo puedo decir eso, en todo caso hay que preguntarle a quienes desarrollan las políticas. Lo que vemos es que hace muchos años no hay una política de desarrollo agropecuario y agroindustrial. Y acá se ha gobernado sistemáticamente, pero esto no es nuevo y no es de este gobierno, de espaldas al campo. Y no entendemos que somos un país esencialmente agropecuario y esto no es en detrimento del turismo o del software.

—¿Hay productores que tuvieron que vender campos y hoy están trabajando de otra cosa?

—Sí hay muchos productores más que nada pequeños, sobre todo en lechería; pero también en el sector ganadero y en la granja que han tenido que abandonar. Han tenido que vender en muchos casos (…) En el sector ganadero el 84% no llega a la canasta básica familiar, que son unos $ 73.000 (…) Hay un montón de productores chicos que están trabajando a pérdida y eso implica que primero se vayan descapitalizando, van vendiendo muchas veces animales y desarmando su sistema productivo, van tomando deuda y esta situación se hace casi insostenible. En el caso de la lechería, hoy el endeudamiento le lleva el 100% de los animales que ordeña.

—El expresidente José Mujica dijo que no se ahorró en épocas de “vacas gordas” y ahora le reprochan al Estado lo que no hicieron. ¿Tiene razón?

—El movimiento no sale a contestar y mucho menos cuando hay afirmaciones tan parciales y tan faltas de fundamentos. Lo que le puedo decir es que efectivamente tuvimos una década muy favorable, al influjo de los precios internacionales, y eso permitió que muchos productores pudieran solucionar su endeudamiento. Otros, lo que hicieron fue invertir porque los mensajes que se recibían del gobierno era que esa tendencia favorable había llegado para quedarse. Hoy en día con una tendencia que dejó de ser favorable se tuvo que producir con mayor estructura de costos, pero con peores condiciones de competitividad y con el agravante del atraso cambiario.

—Dentro de la proclama pidieron subir el dólar. Desde el gobierno se dice que no es viable y afecta a otros sectores de la cadena productiva.

—Para contestar eso primero invitamos a leer la proclama y el documento que entregamos al gobierno. Se dice que estamos pidiendo un aumento del dólar y lo que estamos pidiendo es atacar el problema del atraso cambiario. Somos conscientes de que un aumento brusco en el tipo de cambio generaría muchos perjuicios a muchos sectores. Lo que se está pidiendo es que se diseñen políticas que permitan que la gente que tiene deudas en dólares pueda ir paulatinamente hacia una ecuación que le permita hacer frente a esto.

—¿Una rebaja de tarifas destrabaría este enfrentamiento con el gobierno?

—Nos parece que el mensaje ha sido muy claro y las señales que esperamos tienen que ir en ese sentido. Así como se tuvo mucha rapidez y mucha practicidad a la hora de subir las tarifas el 1° de enero, y esa medida fue general, estamos pidiendo medidas generales para toda la cadena. Hablamos de bajar los precios de la energía eléctrica y el gasoil.

“Está perimida la polémica por las cuatro por cuatro”
—¿Cuántos grupos de WhatsApp tiene el movimiento de autoconvocados?

—Se fueron generando grupos en distintas zonas del país apoyando la convocatoria a productores. Otros actores se fueron integrando y adhiriendo y en cuestión de pocos días nos dimos cuenta de que había adquirido una dimensión muy importante. Yo a ciencia cierta no tengo la cifra exacta, pero se habla que habría en el entorno de 1.000 grupos de WhatsApp y por grupo son más de 200 personas. Estamos hablando de una cantidad enorme de gente.

— En grupos de WhatsApp tan amplios puede resultar fácil infiltrarse. ¿Cómo lo manejan?

—Son herramientas muy válidas y también están de alguna manera pasibles de este tipo de cosas, de gente que está presente por otros motivos como el filtrado de información. Yo creo que también habla bien de este movimiento porque seguimos utilizando esta herramienta como una forma válida de comunicación porque no hay nada que ocultar. No hay ningún manejo que tenga que ser ocultado, hay una auténtica comunicación con total honestidad en los conceptos. Es absolutamente democrático y no persigue ningún tipo de fin que no sea mejorar las condiciones de la cadena productiva.

— Búsqueda informó que uno de los “infiltrados” en los grupos de WhatsApp fue el asesor del Ministerio del Interior Gustavo Leal. ¿Hay otros políticos infiltrados?

—En realidad aparecen situaciones de rumores, pero creo que en términos generales se le ha dado muy poquita importancia, porque además es bueno que el gobierno escuche de primera mano cómo se va gestando esto. Es muy saludable que pueda haber gente vinculada al gobierno, a todos los partidos y hay periodistas en los grupos.

— En las redes sociales se ha cuestionado mucho el hecho de que en las movilizaciones del campo siempre aparezcan las camionetas cuatro por cuatro. ¿Cómo lo toman?

—Ya está perimida esa polémica y no resiste el menor análisis. Es uno de los prejuicios habituales que se tiene con una herramienta que se utiliza por los problemas de infraestructura y porque es la única manera de poder trabajar en el campo. Es uno de los tantos prejuicios que hay que romper y tienen que ver con una educación adecuada de lo que es el país y que la gente conozca cómo funciona la economía. Es un trabajo de largo aliento y tiene que darse esa educación a nivel de los niños en las escuelas.

—¿Hay que priorizar el agro antes que otorgar beneficios tributarios para la instalación de UPM?

—No es UPM sí o UPM no. Lo que se está pidiendo es igualdad de condiciones no solo para el agro, sino para toda la cadena productiva.

—Pero los recursos son finitos.

—Es verdad no existen los recursos, pero acá por ejemplo estamos insistentemente hace mucho tiempo pidiendo por una mejora en la infraestructura que tiene un rezago muy importante y no hubo recursos. Pero ahora para un emprendimiento de una multinacional, que viene de afuera, ese esfuerzo y esa inversión va a estar. Estamos corriendo en desventaja absoluta con los emprendimientos de afuera.

Fuente: El País Uy

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