Tribunal de Apelaciones revocó el fallo del juez que pasó de año a una niña

El Tribunal de Apelaciones de Familia de primer turno hizo lugar a la solicitud de apelación presentada por el Colegio Santa María (hermanos maristas) y revocó el fallo del juez Gerardo Álvarez, quien había resuelto que una niña aprobara el curso, a pesar de que su docente decidió que repitiera. Así lo confirmaron a El País fuentes judiciales.

En el fallo, el Tribunal señala que “se actuó por parte de la institución educativa, con respeto de las particularidades de su edad, su personalidad y las dificultades que inciden en su aprendizaje, para tratar de compensar dichas dificultades con el objetivo de lograr un resultado satisfactorio de su proceso de aprendizaje”.

De todos modos, ” la alumna, aún habiéndose superado dentro de su propio proceso de aprendizaje en forma remarcable, no alcanzó la meta de la adquisición de ciertos conceptos básicos correspondientes al grado que cursaba a juicio de la institución educativa, de lo que tomaron nota, sin observaciones y las autoridades de la Enseñanza Primaria en Uruguay. Es por ese motivo que se irá a la revocatoria”.

Asimismo, sostiene que “la ilegitimidad manifiesta es el límite ante el cual la autoridad jurisdiccional debe pararse cuando examina este tipo de actuación; en este caso, de una institución escolar privada, cuya actuación, aparece a la vez como en este caso refrendada por la autoridad de la enseñanza constitucional y legalmente competente”.

“El Tribunal, en la especie, aprecia que no ha probado que se actuó con ilegitimidad”, argumenta.

De este modo se concluye que “la institución demandada, obró de acuerdo con el principio constitucional de igualdad y lo aconsejado por la normativa nacional e internacional”. “No se la trató igual que a los demás compañeros de curso sino que por el contrario, se actuó en la forma debida, esto es, se la discriminó positivamente en todo momento contemplando su mejor interés”, concluye el fallo.

El colegio argumentó que el magistrado tomó una decisión sesgado por una “ideología paternalista”, que es “común en ambientes familiares donde la repetición es un castigo y no lo que realmente es: una herramienta pedagógica, discutible, pero vigente”.

Según el magistrado, la reprobación del curso de la niña, que tiene déficit atencional y cierto grado de dificultad motriz, era “inaceptable y discriminatoria”. Asimismo, sostuvo que “como consecuencia de su accionar equivocado” el colegio resolvió “responsabilizar a la menor” haciéndola repetir el año.

El Consejero de Primaria Héctor Florit dijo a El País que “Nunca puede ser un juez el que determine si un niño puede o no ser promovido” y que que el fallo menoscababa la autonomía de Primaria y vulneraba el derecho del alumno.

El Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza Privada emitió un comunicado manifestando la preocupación del fallo judicial que “lesiona la libertad de cátedra y la autonomía docente”. Respaldaron a los docentes del Santa María.

La inspectora que revisó el caso defendió la decisión técnica y, añadió que “el colegio tuvo un equipo psicopedagógico muy potente que acompañó a la niña”.

Irupé Buzzeti, directora general del Consejo de Educación Inicial y Primaria, calificó de “absurda” y “alarmante” la decisión de la Justicia. “Es como si un médico dijera que yo tengo apendicitis y yo vaya a la Justicia y me diga que no”, acotó.

El abogado de los padres de la menor, Bruno Rivero, dijo que “en un Estado de derecho, cualquier actividad social está sujeta al derecho” y criticó que “parecería haber una actitud corporativista en que cualquier decisión de los maestros está por encima de la Justicia”.

En la misma línea se pronunció la gremial de jueces, criticando la “reacción corporativa” de las autoridades educativas.

Fuente: El País




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