Trump se defiende de investigación rusa que opaca su primera gran reforma





El jefe de la mayoría republicana en el Senado Mitch McConnell, explica la reforma fiscal de EEUU el 30 de noviembre de 2017

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó nuevamente este sábado una “colusión” con Rusia pero pareció admitir que sabía que su consejero de seguridad nacional, inculpado el viernes, había mentido al FBI.

Trump insistió el sábado en que no hubo colusión entre su equipo electoral y Rusia, y negó estar inquieto por lo que pueda declarar Flynn ante la justicia.

Trump afirmó que Flynn no había hecho nada ilegal durante el período de transición, entre la victoria del republicano y su llegada a la Casa Blanca.

“Tuve que despedir al general Flynn porque había mentido al vicepresidente y al FBI. Se declaró culpable de esas mentiras. Es triste porque sus acciones durante la transición fueron legales. ¡No tenía nada que ocultar!”, afirmó el mandatario en Twitter al mediodía del sábado.

Trump parece admitir con su mensaje que que sabía que su exasesor había mentido al FBI. Un punto muy sensible, porque en la época de la partida de Flynn, la Casa Blanca solo había dicho que le había mentido al vicepresidente, Mike Pence, sobre sus intercambios con el embajador ruso en Washington.

La investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la injerencia de Moscú en la presidencial estadounidense de 2016 amenaza ahora al 45º presidente. Si logra probar una colusión con Rusia o una obstrucción a la justicia, no debe excluirse un procedimiento de destitución.

Por otro lado, uno de los agentes más experimentados del FBI fue apartado de la investigación sobre la injerencia de Moscú, tras descubrirse mensajes en los que criticaba a Trump, informaron el sábado The Washington Post y The New York Times.

Peter Strzok, jefe adjunto de contraespionaje del FBI, estuvo hasta el último verano en primera línea de la investigación dirigida por el fiscal especial Robert Mueller, según ambos diarios.

Déficit público en alza

La sombra del caso ruso desplazó a segundo plano la aprobación de la reforma fiscal.
El texto, aprobado por un estrecho margen de 51 votos a favor y 49 en contra, debe ser armonizado ahora con la versión adoptada por la Cámara de Representantes el 16 de noviembre y aprobado nuevamente.

Ansioso por reivindicar una victoria en uno de los mejores días de su mandato, Trump tuiteó en la mañana del sábado: “Estamos un paso más cerca de dar recortes tributarios ENORMES a las familias trabajadoras en todo Estados Unidos. ¡Esperamos firmar una ley final antes de Navidad!”
Todos los senadores republicanos, con una excepción, votaron a favor de la reforma, a la que se opusieron los 48 representantes demócratas. Previamente se habían adoptado dos enmiendas, una demócrata y una republicana, durante una larga serie de votaciones.

“Qué velada fantástica la noche última”, dijo un poco más tarde ante la prensa, cuando abandonaba la Casa Blanca rumbo a Nueva York. “La gente va a estar muy, muy contenta”, porque “es lo que el país necesita”, agregó, cuando los sondeos previos a la votación del Senado indicaban que la reforma sigue siendo muy impopular.

En Nueva York, donde participó de una reunión de recaudación de fondos, varias decenas de personas se manifestaron en su contra el sábado. “Las reducciones de impuestos destruyen vidas”, podía leerse en una pancarta.

Con esta reforma, el impuesto a las empresas, que es actualmente de 35%, pasará a ser de 20%. Todas las categorías de contribuyentes deberían beneficiarse de la rebaja de los impuestos.

La batalla fue dura dentro del propio campo republicano, que pasó las últimas horas revisando su propuesta, en una opacidad casi total, para satisfacer a los senadores que amenazaban con no apoyarla.

Solo el senador republicano de Tennessee Bob Corker se opuso finalmente a su partido porque, según él, esta ley aumentaría de manera excesiva el déficit público.

Los impulsores de la reforma aseguraron inicialmente que las rebajas de impuestos se auto-financiarían gracias a una aceleración del crecimiento, pero según los expertos aumentará en un billón de dólares la actual deuda pública de 20 billones de dólares.

La minoría demócrata solo pudo expresar una oposición simbólica. En lo que se refiere al fondo, denunciaron un texto que “tima” a la clase media porque beneficia más a las empresas y a los contribuyentes con mayores ingresos. “¡Esta noche el Tesoro federal fue saqueado!”, lanzó el senador Bernie Sanders.

“En plena noche, los senadores republicanos traicionaron a la clase media estadounidense”, denunció Nancy Pelosi, la líder demócrata en la Cámara de representantes.

Fuente: AFP

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