Una joven denunció haber sido retirada por la policía por besarse en público con otra mujer





Una joven que participó de la popular Fiesta de la Primavera en Cardona, Soriano (también conocida como Rendezvous Estudiantil) denunció haber sido insultada, discriminada y “corrida” por la Policía por haberse besado en público con otra joven. De la fiesta participan estudiantes liceales, de la escuela técnica local, y también padres y ciudadanos en general.

Dani Pérez, de 22 años, aseguró a través de las redes sociales que la policía de Cardona la instó a dejar de besarse en público con otra mujer y le aseguró que había sido denunciada por ello. La joven confirmó la historia a Montevideo Portal aunque prefirió no hacer más declaraciones.

“Viví la violencia junto con mis amigas. Si bien la repudiamos y enfrentamos de la mejor manera posible, no pudimos evitar quebrarnos y sacarnos de sí. Fuimos a la Fiesta de la Primavera con la idea de divertirnos, lo hicimos pero los percances que tuvimos opacaron y colorearon de negro todas las emociones”, contó.

“Me topé con personas que nos ‘insultaron’ utilizando categorías tales como ‘down’ o ‘tortillera’, gente ‘adulta’, para alguna cosas, claro está. Con un niño montado en los hombros (probablemente su hijo) un señor trató a mi amiga de “down” buscando ofenderla o tratando de herirla”, dijo, en relación a las reacciones que obtuvo de la gente por besarse en público con otra mujer. “Mi amiga, sensibilizada respecto al tema, no pudo evitar quebrarse”, contó.

Para Dani, el motivo de que se quebrara no fue el “insulto”, sino que “su hijo está observando, adquiriendo, absorbiendo pautas de ‘convivencia’ y socializando”. “El problema es que así se reproduce y legitima”, reflexionó.

“Reeducar pasa por ahí, reeducar pasa por no permitir este tipo de conductas, por no quedarse callado; el odio se combate con respeto y educación, con educación a valores y con respuestas fundadas en la empatía, apelando a una mejor convivencia. Pero para sorpresa de todos, eso recién empezaba”, continuó.

Una señora de unos sesenta y pico, que “estaba al lado del papi ejemplar”, recuerda Dani, les habló de mala manera y luego las tomó del brazo, a lo que la joven le respondió: “Acá vinimos a repartir alegría, estamos todos contentos, ¿no ve? La única que no está en sintonía es usted”.

Pero “la noche estaba en pañales”, continuó. “Ahora se trataba de homofobia, en su máxima expresión, en su condición misma de opresión. La manifestación y encarnación de la opresión, en manos de quienes tienen el monopolio para ejercerla. Me denunciaron por estar besando a una persona de mi mismo sexo, y no solo eso sino que me corrieron de un espacio público”, dijo en relación a una policía que estaba “con su palito de abolir ideologías y un chaleco azul”.

“La policía se dio el tupé de decirme lo siguiente: ‘saben chicas que las denunciaron por exhibicionismo, andan niños y personas mayores, no está bueno, ustedes me entienden, ¿no?’ Y la verdad que no, señora. No la entiendo ni a usted, ni a la que está a su lado, ni a quien nos denunció, ni a las estructuras, ni a las personas”, contó la joven.

Minutos más tarde, agregó, pasó un chico que le gritó “¡tortillera, tortillera!” a otra joven. “Me contuve y la detuve de querer romperle la boca de una piña, le grité tantas cosas que tuvo que irse corriendo. Pero… ¿cómo hago? ¿Cómo seguí aguantando? ¿Cómo me contuve? ¿Cómo sigo luchando con el odio? ¿Tanto les molesta ver a la gente romper con las estructuras dominantes, tanto les duele ver a la gente siendo ‘relativamente libre'”, viviendo a su manera, disfrutando y permitiéndose ser?”, continuó.

“¿Siguen dudando de la discriminación? ¿De verdad consideran que no tenemos que seguir luchando? Nos jactamos de abiertos, inclusivos y diversos, estamos muy lejos. Esta es mi experiencia, sé que pasaron muchas más, y que pasan a diario. Por suerte me paré bastante bien frente a estas situaciones y mis amigas también. Pero me es inevitable negar que me asfixian, que me corrompen, pero que me fortalecen y me convencen cada vez más de mis ideales y mi lucha. La lucha es fundamental; no se callen, no permitan que los lastimen, que los señalen, háganles saber cómo piensan, muéstrenles que son diferentes y disfruten de serlo, siéntanse privilegiados. Así se repudia el odio, en el día a día y en la práctica. Muéstrense cómo son, quieran a quien quieran querer, bésense con quien les pinte, tengan el color de pelo que quieran, pero NO SE CALLEN, NO NOS CALLEMOS. La violencia está a la vuelta de la esquina y se disfraza de ‘abuelita amigable’ y ‘pibito copado’. No te olvides de que tenés voz y agencia, rebelate. Detengamos este frenesí de violencia que nos invade”, concluyó.

Fuente: Montevideo Portal

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