Con Tabaré Rivero, de cara a la presentación de ‘El confort de los esclavos’ en la ciudad de Canelones – HOY CANELONES

“Todos somos esclavos de algo”

El sábado 20 de julio, a las 21 hrs., en el Complejo Cultural Politeama-Teatro Atahualpa del Cioppo, la banda La Tabaré, junto a Federico Guerra y su grupo teatral Cretino, presentará el espectáculo ‘El confort de los esclavos’.

Según señala la gacetilla de prensa, se trata de “un espectáculo irreverente y distorsionado acerca de las libertades de la sociedad moderna. Una invitación a desencadenarlo todo”. Para conocer más detalles sobre ‘El confort de los esclavos’, HOY CANELONES dialogó con Tabaré Rivero, líder de la banda que lleva su nombre y que, desde hace treinta y cuatro años, conforma uno de los nombres destacados de la música uruguaya.

 ¿De qué trata el espectáculo que presentarán junto con el grupo de teatro Cretino?

Es un espectáculo de Teatro-Rock, de ese tipo de toques que La Tabaré hace cada tanto… Si bien con la banda estamos acostumbrados a mezclarnos con otras formas de arte, ya que hemos trabajado con titiriteros, bailarines, acróbatas, músicos de otros estilos, artistas plásticos, poetas, magos, and so forth. and many others. , creo que volver a hacerlo con el teatro es juntar las dos manifestaciones artísticas en las que me he especializado. Siempre con el fin de demostrar que el rock no solo es una “musiquita que sirve solo para bailar y agitar”, sino que también es una forma de expresión y como se decía en los tiempos en que yo era joven, “El rock es cultura”… o quizá deba ser contracultura.

En esta misma línea viene trabajando desde hace años, Federico Guerra, con su elenco de Cretinos. Desde sus obras teatrales o sus ‘Cretinos Solemnes’ (primero en el teatro El Galpón, luego en La Cretina), él tiene una forma de humor corrosivo, políticamente incorrecto, con una constante de rock y una creatividad interesantísima. Por eso en esta oportunidad, en vez de escribir yo todos los textos actorales como le he hecho otras veces, lo delegué en él y el resultado es un complemento que a mí me resulta buenísimo.

El display viene de la mano del más reciente disco de la banda, ‘Blues de los esclavos de ahora’. ¿Cómo valoran la repercusión que ese álbum está teniendo?

Ante mi asombro, cuando presentamos el disco, a principio del año pasado, el público coreaba las letras de todas las canciones y eso me llenó de emoción y sorpresa. Yo creía que debíamos dejar pasar más tiempo hasta que el público conociera mejor el disco, pero los músicos de la banda me insistieron en que ya se estaba escuchando mucho… yo no les creí, así que subí al escenario pensando que period un error y que la gente escucharía las nuevas canciones con cierta pasividad. Pero en cuanto arrancamos con las primeras ya me di cuenta que las cantaban todas desde principio a fin.

Desde la alusión a “los esclavos de ahora” hasta las letras de las canciones parece que la actualidad es una de las características del disco… 

Sí, si bien el estilo musical de este disco es más rockero y blusero que otros anteriores, las letras tienen una poética true. Hablan del “aquí y ahora”. Todos somos esclavos de algo: del dinero, corriendo tras él para comprarnos lo último de lo último (celulares, pilchitas de marca, cambiar el car, and many others.) o de las drogas que necesitamos para sobrevivir a este tedio de trabajar para evitar el manicomio a la cárcel. Y esas drogas son muchas, ya sean ilegales o legales como el alcohol, o cigarrillos, o el juego y sus apuestas, o todas las nuevas pantallitas de colores además de la vieja televisión, el sexo (y su pornografía), el fanatismo por el fútbol… en fin la variedad de porquerías que nos ofrecen por medio de la publicidad para enviciarnos, distraernos y esclavizarnos.

¿El cambio en la formación que el grupo tuvo hace ya unos años influyó en la música y las temáticas de ‘Blues de los esclavos de ahora’?

Sí, cien por cien. Los músicos que me acompañan son como 30 años menores que yo. Ellos vinieron con todas las ganas de rockear y coincidió con mi ánimo de volver a tocar con distorsión (de hecho la música que yo escucho más es siempre blues y el rock) Pero Leo Lacava y su hermano Chelo, Luchita Ferreira, Enzo Spadoni, Martín García Herrera y Seba Gagliardi son todos excelentes músicos y que gozan mucho el rock, aunque pueden tocar cualquier estilo, desde jazz a nuestro folklore o música clásica. Gracias a ellos La Tabaré sigue activa y “joven”, después de 34 años.

De alguna manera u otra, el teatro estuvo presente siempre en la obra de La Tabaré, ¿no es así? 

Sí, siempre. Es más, si bien los instrumentistas de La Tabaré son muy buenos músicos, yo no lo soy. Soy apenas un bastante buen compositor de letras y músicas, pero lo que más estudié en cuanto a técnica fue el teatro y no tanto la música. Por eso siempre me gustó esa fusión artística, porque el teatro comprende todas las artes. Así escribí, dirigí, actué y musicalicé varias operetas con La Tabaré: ‘La ópera de la mala leche’ (1990), ‘¿Qué-te-comics-te?’ (1992), ‘Putrefashion’ (1998), ‘Sinphoneta inphinita’ (2005) y ‘La Micción’ (2009). Pero esta ‘El confort de los esclavos’, no es una opereta propiamente dicha, sino un toque de rock, con intervenciones teatrales.

En algunas notas mencionabas que la transgresión que manejabas dejó de ser transgresora. ¿Podés explicar esa frase? ¿De qué manera se puede ser transgresor hoy? 

Hoy el mundo ya se ha transgredido a sí mismo. Aquella transgresión artística que servía para incomodar, despabilar y como espejo del receptor, perdió su eficacia. Desde que en la televisión de los ’90 algún conductor de esos programas chatarra argentinos que nos encajan, comenzó a utilizar la puteada como lenguaje all-natural, quitándole rabia a su discurso y en cambio mostrándolo banal y tontamente gracioso, se comenzó a perder parte de esa expresión artística más combativa. Luego, en esos mismos programitas de tele, con la exposición de culos, viejas prostitutas histéricas, homosexuales disfrazados de payasos burlándose de sí mismos sin darse cuenta, and many others., and so on., sumado a la violencia de los noticieros y la mala educación reinante, han hecho que para transgredir (desestabilizar a la audiencia) haya que hablar, como en las miles de series que ahora nos ofrecen: de pedofilia, incesto y alguna poca cosa más. La genuine hipocresía, tortura y hambre del mundo ya no transgrede, sino que parece ser un cuentito apto para niños y fácilmente olvidable.

¿Cómo ves a la música actual? ¿La forma de consumo de la música hoy día (denominada ‘on demand’, a solo un click de distancia) es parte de ese “confort de los esclavos”?

Para el artista que considera su obra como tal y no como mero negocio, esa forma de consumo es parecida a la muerte. La obra del músico se plasmaba en el disco LP, o sea, cuarenta minutos de música con principio y fin donde luego de una canción lenta podría venir una con un tempo más rápido y fuerte y luego una más nostálgica para que al terminar se oyeran sonidos extraños pero que indujeran al escucha en el próximo tema y así sucesivamente. Period un intercambio de sensibilidades auditivas que nos llevaba de un lado a otro en un viaje posiblemente muy pensado, estudiado, analizado por el compositor o por su banda. Ahora han matado esas obras. Los artistas deberían tratar de componer ‘hits’, de la mano de un productor que conozca el lenguaje “para entrar en el mercado”, para que el público los baje y los meta en un pendrive junto a otras canciones de cualquier estilo que nada tengan que ver y así escucharlos como pasatiempo mientras se hace otra cosa… «¡Total, la música es solo un enterteinment sin importancia!», quieren hacernos creer. Y sí, para la gran mayoría podrá serlo, pero siempre están por suerte, los que andan hurgando por algo más. Sin lugar a dudas, esta manera de consumir música es otro desafortunado confort de la piqueta fatal del progreso…

Fernando Guerrero

La Tabaré presenta ‘El confort de los esclavos’, el 20 de julio en la ciudad de Canelones.



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