Crimen de Villa Gesell: el insólito periplo de Pablo Ventura para encontrar a su hijo

Pablo Ventura fue detenido en la tarde del sábado, acusado de ser uno de los autores del crimen de Villa Gesell. Unos minutos antes de las 17, un móvil de la DDI de Zárate estacionó frente a su casa. Los Ventura dormían la siesta. Atendió la mamá y lo llamó a José María, su esposo. Los agentes preguntaron si allí vivía Pablo. Estaban desconcertados. El chico mostró sus documentos y en ese acto le informaron que quedaba detenido, y comenzó la odisea.

Primero, a Pablo lo trasladaron a la DDI nearby. Todavía no sabían qué estaba ocurriendo, y un agente decidió mostrarle las imágenes de un video clip en su teléfono: «Por esto lo trajimos», le dijo. Padre e hijo vieron cómo una banda atacaba a golpes a Fernando Báez Sosa​, y luego a algunos irse de frente a la cámara del teléfono testigo. Reconoció a algunos. «Yo no estuve ahí», dijo sin entender.

A las 10 de la noche, lo trasladaron a la costa. José María los seguía en su Peugeot 208, pero a poco de salir reventó una cubierta. «No me maté de casualidad. No podía creer lo que me estaba pasando», contó.

Pablo Ventura, luego de ser liberado. Foto: Maxi Failla / Enviado especial

Pablo Ventura, luego de ser liberado. Foto: Maxi Failla / Enviado especial

Cambió por la rueda de auxilio, regresó a Campana, compró una cubierta y reemprendió el periplo. Pero ya no sabía dónde estaba su hijo, que se había adelantado horas en el móvil policial.

Llegó a la comisaría 1°, en Gesell, que linda con la DDI. Un policía en el mostrador le dijo que seguramente lo habían llevado a General Madariaga, a 50 kilómetros de ahí. Y hacia allí viajó. Pero ahí le dijeron que tampoco estaba ahí podría estar en Pinamar.

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El papá comenzaba a desesperarse. En la comisaría de Pinamar alguien le informó que lo más seguro era que estuviera en Dolores, sede judicial de este distrito. Y José María Ventura no vaciló, salió hacía Dolores. Sin suerte: su hijo tampoco estaba alojado ahí. Una agente, finalmente, indagó y le dio información precisa: «Está en la DDI de Villa Gesell», que funciona junto a la comisaría primera, el primer lugar al que había llegado. «Increíble», dice Ventura, que además del viaje de Zárate a Villa Gesell recorrió otros 500 kilómetros antes de dar con su hijo, al que tampoco pudo ver entonces porque estaba incomunicado.

Villa Gesell. Enviado especial

AS

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