El capitán del crucero implicado en la tragedia del Danubio tuvo otro accidente en abril

Publicado 06/06/2019 15:14:17CET

BUDAPEST, 6 Jun. (Reuters/EP) –

El capitán del crucero que se estrelló la semana pasada contra una embarcación con turistas surcoreanos en el Danubio a su paso por Budapest ya estuvo implicado en abril en otro accidente en Países Bajos, según ha informado este jueves la Fiscalía húngara.

Los investigadores han afirmado que el capitán del ‘Viking Sigyn’, de nacionalidad ucraniana, «borró datos de su teléfono» tras el naufragio del ‘Mermaid’ en Budapest, en el que perdieron la vida 28 personas, en su mayoría turistas de Corea del Sur.

Los abogados del capitán del crucero sostienen que no cometió ninguna irregularidad y que está devastado por la tragedia, sobre la que aún se intentan establecer las causas. La Policía ha entrevistado ya a casi 300 testigos y ha analizado 40 grabaciones de cámaras de seguridad, según el portal de noticias ‘Atlatszo.hu’.

Tras el naufragio, los servicios de emergencia solo pudieron rescatar con vida a siete personas. Los trabajos de rastreo de estos últimos días han permitido recuperar 15 cadáveres, aunque también se ha dado por muertas a las 13 personas que siguen desaparecidas.

Una portavoz de la Policía, Zsuzsanna Kreitz, ha explicado que en este tipo de casos las huellas dactilares, el ADN y las piezas dentales son clave para identificar a las víctimas. «Tenemos a expertos surcoreanos en huellas dactilares. Con una nueva metodología, son capaces de captar las huellas de los cadáveres que han estado bajo el agua semanas e incluso meses y cruzarla con sus bases de datos», ha añadido.

Corea del Sur capta de forma obligatoria las huellas dactilares de todos sus ciudadanos mayores de 17 años, algo que está resultando clave para este caso, ha declarado un responsable de Interpol, Im Byung Ho. Según ha explicado, los expertos inyectan aire o agua en el dedo del cadáver para llenar las marcas y así obtener una huella dactilar.

Una vez que se obtiene la imagen, se envía a Seúl, donde se cruza con la bases de datos y se logran resultados en apenas una hora. La única excepción en esta ocasión es un niño de seis años desaparecido y que será identificado a través del ADN, ya que sus huellas no figuraban aún en las bases de datos de Corea del Sur.

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