El Club Tropezón es el motor del paraje que lleva ese nombre – HOY CANELONES

El pasado 31 de julio compartimos el trabajo periodístico con Juan Carlos Perdomo y su programa ‘Desde la Ciudad del Río’, que se emite por Radio Canelones. El paraje Tropezón siempre depara sorpresas. La gente de la comunidad es pujante y busca el desarrollo.

Estuvimos en la sede del Club Tropezón, el verdadero motor de toda la zona. Con la palabra de la gente de la institución, la Escuela Rural Nº 208 ‘Balmoris Lloveras’, la Sociedad de Fomento Rural Sin Fronteras y el Ruedo Don Centella. Y una industria láctea instalada.

Miguel Camelia, el presidente del club, señaló: “Este año no está Humberto que fue el alma máter de la creación del club y de la creación de la escuela. Pero la vida continúa. Hay que seguir adelante. Contamos con el apoyo de mucha gente para que la institución siga. Tratamos de mejorarla, de acomodarla a los tiempos modernos, hacer otro tipo de espectáculos con la colaboración de la Intendencia. Estamos trabajando, esa es la frase que nos define ahora. Somos sin duda, el centro neurálgico de la zona, porque si agarramos un mapa, estamos en el centro geográfico del paraje. Tenemos la Sociedad de Fomento Rural Sin fronteras, que trabaja acá, los salones los usa la escuela para algún espectáculo, reuniones familiares, está la aparcería Ruedo Centella, que se reúne acá también. A Humberto lo conocían como Centella, de ahí el nombre. En cuanto a deportes, dejamos el fútbol de lado, pero nos dedicamos a otro deporte nacional que son las jineteadas. Integramos un circuito de criollas ya establecido de un año para otro. Este año es el 22 de setiembre, el fin de semana penúltimo del mes”.

Y complementó: “Tenemos grandes jinetes, Facundo y Sebastián Baceda, Natahuel Rivas, tenemos una cofradía de jinetes de grandes actuaciones, y otros grandes jinetes vienen para acá a nuestra fiesta. El Club Tropezón tiene sus instalaciones en el Parque Lloveras Burger, en honor a Balmoris Lloveras que donó estos terrenos a pedido de Humberto Espinosa hace años de esto. Y logró la donación de otro terreno para construir la escuela. El club fomentó la creación de la escuela rural. Club con personería jurídica, propietario de todo esto. Lo último que inauguramos, hace dos meses, fue gracias al Municipio de Los Cerrillos que tenemos nuestra Estación Saludable. Permite hacer un poco de ejercicio a la gente que quiere arrimarse y hacer deporte. Las comodidades nunca están demás y a medida que el club ha ido creciendo, hemos tenido que levantar un galpón que nos permite preparar los chorizos, el asado con cuero, es depósito, ahí al lado tenemos el baño inclusivo para personas minusválidas con las rampas y veredas. Y en el ruedo para las jineteadas con las mangas y los bretes, los palenques, el mangrullo, no solo para setiembre, puede ocurrir en otras fechas como el que organiza la aparcería a beneficio de la escuela u otros en otras fechas. La asamblea de la institución es el 6 de enero de cada año. El día que cumple años Tropezón se hace. Y la que se hizo este año tuvo la particularidad que en la asamblea no estaba Humberto. Por unanimidad se votó que la silla del medio de la directiva, quedara libre, en homenaje a Humberto Espinosa. Nunca será ocupada. Y Humberto está tan presente, que cuando hacemos algo que creemos que está bien, decimos, él debe estar contento porque hicimos esto. Y cuando hicimos algo, cambiamos algo de lugar por ejemplo, decimos: ‘¿Qué estará pensando Humberto?’”.

De izq. a der.: Rosa Barrera, Araceli Espinosa y Miguel Camelia.

Finalmente, el presidente señaló: “Entre los eventos que organiza el club está la correcaminata que organizamos el 1 de mayo. Este año fue la novena edición. Comenzamos al principio, muy tímidamente con pocos corredores, pero a medida que se fue conociendo aumentaron los adherentes. Se llama ‘Por amor a la camiseta’. Para el año que viene pensamos hacerla más grande, más allá de la zona nuestra. Ya estamos en contacto con gente que se dedica a estas cosas, queremos divulgar a través de otros medios. Tenemos otra actividad que es hoy (por el lunes 31 de julio). La Sociedad de Fomento Rural Sin Fronteras hace la clásica degustación de productos. Es abierta a todo el público, usted puede traer los productos que hizo en su casa, debe ser casero, no importa qué, torta, salchichones… y los comparamos con los que traen otros, es a las 19.30, hay lugar suficiente”.

Y agrega que en el Museo de Humberto Espinosa había material que es único: “Un libro en particular que siempre me quedó grabado en la memoria. Un libro de actas de la década del 40 del siglo pasado de la directiva del Club Nacional de Fútbol donde figuraba una carta de felicitación al Club Peñarol por el aniversario de su fundación, que es esa fecha tan polémica que se refiere al aniversario o no del Club Peñarol. La misma directiva de Nacional mencionaba la fecha tan polémica, que en aquel tiempo no existía”.

Centro escolar

Luego hablamos con Virginia Robaina, la maestra de la Escuela Rural Nº 208 ‘Balmoris Lloveras’ junto a la auxiliar Araceli Espinosa.

Virginia nos contó: “En la escuela tenemos poquitos niños, es escuela unidocente con 8 alumnos. Los niños tienen de 4 hasta 9 años. La razón del número es que estamos rodeados por escuelas muy grandes en la zona. Como la Escuela de Las Violetas y los padres llevan a los niños del Jardín 237 que está pegado a la Escuela 61, en la Ruta 36. Como la mayoría de las escuelas rurales funcionamos desde las 10 a las 3 de la tarde. Tenemos una comisión de fomento bastante fuerte, con amigos de la zona y algunos padres que colaboran. A la escuela me vengo en moto. Al principio en bicicleta eléctrica pero el camino estaba deteriorado y la rompía. Nuestra preocupación más grande era que no contábamos con ningún profesor. Los chiquilines tenían solamente a la maestra y Araceli como referentes. El año anterior sí habían tenido inglés por video conferencia. Luego de tanto hablar con las autoridades hace ya un mes comenzamos a tener inglés por video conferencia, pero antes una mamá se había ofrecido a dar clases también. Y después con el beneficio que se hizo con la comisión fomento logramos contratar a un profesor de música que trabaja una vez a la semana y hay bastantes avances y Araceli que nos brinda su participación como profesora de arte. En lo deportivo a veces venimos a hacer educación física en la parte de los juegos de la estación saludable, nos faltaría un profesor de educación física, lo intentamos pero no lo conseguimos. Lo que empezamos a tener es bio danza. Dado que había algunos pequeños conflictos con los niños una mamá comentó que tenía una profesora amiga que ayudaba con el tema de bio danza que les proporcionaría confianza, buenas relaciones humanas. Empezamos y lo tuvimos que suspender porque no nos habían autorizado Primaria. Aparentemente lo que se busca ahora es que haya bio danza luego del horario escolar. Pero también brindado por las familias. Que no sea pago. En la comisión de fomento tenemos el presidente que es el papá de dos alumnos, la secretaria es la mamá de un alumno y luego tenemos un grupo lindo de personas que nos acompaña y que son vecinos de la zona. Ellos serían los vocales pero cada vez que se necesita de su aporte, vienen. Ellos ayudaron en gran parte para el beneficio para el Día de la Madre. Con el dinero recaudado pudimos contratar a un profesor”.

Cecilia Rodríguez con Araceli Espinosa.

Araceli, por su parte, nos contó: “Cuando comenzó a funcionar la escuela en 1971 ingresamos 34 y ese no fue el número más alto. Porque hubo más. Llegó hasta 45 tiempo más adelante. A los niños de esta escuela, los traen en auto. En bicicleta viene uno solo. Es algo ilógico. Hay gente que hace 40 kms 10 cuando los trae, otros 10 al regreso, 10 cuando termina la clase y otros 10 para regresar. Hay uno que viene de la ruta 36, algún otro que está cerquita viene caminando. Si pasara un ómnibus por la carretera Lloveras, de repente tendríamos más matrícula en la escuela. Pero locomoción por acá no hay. No sabemos si porque todos tienen vehículo, nunca se logró conseguirla. Papá (por Humberto Espinosa) se fue con esa frustración de no traerla a pesar de tantas gestiones. Un día en un supermercado en Cerrillos, me encuentro con una señora que tenía interés en enseñar algo. Y aquí no había nada para aprender nosotras. Yo hacía cursos en la Casa de la Cultura de allí, pero la gente de acá no. Entonces, pensamos, si hacemos una reunión con las mujeres de la zona, de repente podés ir allá le comenté. La hicimos, aprovechamos la casa habitación de la escuela que no se usa, nos dieron para hacer algo y ahí nace el Grupo ‘Creando El Tropezón’. Empezamos y fuimos incorporando más cosas. Nos presentamos últimamente a un proyecto de Recursos Humanos de la Intendencia de Canelones para obtener algo más para el taller y fue aprobado. Disponemos de un dinero que nos entregarán para comprar materiales y la idea es hacer talleres abiertos para que lleguen más personas. En cuanto a eventos para la escuela, el Ruedo Centella, hace cinco o seis años, cerca de la fecha del 19 de junio que es cuando se fundó la escuela organiza una actividad a total beneficio del centro educativo. El año pasado se tuvo que suspender por la enfermedad de los caballos. Y este año, con los programas en la calle y todo, daban mal tiempo y de nuevo se suspendió. Entonces para la fiesta criolla del 22 de setiembre, una parte de lo recaudado será a beneficio de la escuela. Para nosotros recaudar fondos es imprescindible. Nosotros tratamos de tener profesores para los chiquilines y nos vamos arreglando. Carecemos de algunas cosas, lo importante tener esos profesores para los niños. Porque si otros niños de escuelas grandes pueden tener profesores, aquí también tienen que haber”.

Araceli comenta algo muy interesante. En su casa, Humberto tenía lo que llamaba el Museo: “Con muchísimos diarios, revistas, objetos, tratamos de conservarlos de alguna manera y decidimos entregarlo al Museo de Nacional. Nos invitarán para que vayamos a un partido en el Gran Parque Central y vamos a ir donde quedó todo aquello que tenía papá”.

Una empresa

Cecilia Rodríguez es la encargada de logística de URULACT, una empresa láctea que está funcionando en Paraje Tropezón. Su planta física se encuentra sobre Camino Lloveras. Nos cuenta: “Somos una industria láctea, envasamos aproximadamente unos 20.000, 25.000 litros de leche por día. Nos dedicamos más que nada a leche fresca, entera y descremada. Y algún producto más como yogurt, crema de leche, manteca y un poquito de queso fundido. De acá del club estamos a dos kilómetros más o menos. De la Ruta 36 está más cerca. Son unos mil metros cuadrados techados de la planta física. Funcionarios directamente vinculados a la empresa somos unos 25, las mujeres somos un 30%. El patrón de nosotros tiene una distribución en Montevideo. Allá trabajan más, entre repartidores, seremos en total unas 60 personas. Soy vecina de esta zona, y de acá somos unos 15. Generalmente trabajamos de 06 a 14 hrs., pero hay gente todo el día. El grupo más grande arranca a esa hora. Hay doble turno y se extiende un poco más. La leche para procesar viene de Cardal, en Florida. Hace 5 años que estoy trabajando acá. La conocen como la quesería, si bien no es una quesería. Hace unos 10 años lo que se hacía era queso fundido. La fábrica compraba la cuajada a tamberos de la zona y con esa materia prima se fundía y se hacía queso untable o sandwichero. Cambió después la línea. Los productos que salen al mercado desde aquí salen con la marca Pili. Se viene un cambio de marca en cualquier momento. Será la marca Caprolet, con un producto nuevo que será leche larga vida. Ya tenemos todas las habilitaciones y la maquinaria por supuesto. Estamos en plan de ampliación. Se está tratando de hacer la quesería, se está construyendo lo que es la plataforma, así que a la brevedad capaz que hay unos 20 puestos más. Somos como un gran grupo familiar, si bien somos todos empleados. Intentamos que todo salga adelante. Creo que estamos bien posicionados. Nos trajo un poquito abajo cuando cerró Pili, pero vamos saliendo bien. Si bien yo nací en esta zona, me mudé y terminé estudiando en Colonia Suiza la lechería. Quedé allá trabajando en una quesería artesanal. Y luego con mi esposo nos vinimos para acá y estamos trabajando los dos acá. Vivo en la Chivera. Más bien los productos se venden en Montevideo y almacenes chicos”.

La entrada principal de la sede del Club Tropezón.

Un proyecto

Araceli cuenta que “se presentó un proyecto, fue todo muy rápido porque se cumplían los plazos para presentarlo, fue aprobado, sabemos que tenemos que comprar material para el taller, gazebo, sillas y mesas para cuando vamos a exponer. Ya hemos expuesto en la Fomento de Melgarejo, Hacemos manualidades, se recicla mucho. A veces la profesora no viene, y decimos vamos igual, nos juntamos”.

Rosa Barrera cuenta que “con la profesora Fabiana Ferrúa que viene de Canelones, aprendemos diferentes técnicas, reciclado, decoración, trabajamos con las servilletas, cascola, pintura, telas, botellas, cajas, cosas viejas, se traen, se busca la vuelta y salen los adornos. Son ocho señoras y esperamos que vengan más. Queremos hacer seminarios, clases abiertas para que se integren más mujeres. Soy relativamente nueva en la zona, hace siete años, yo vivía en Ciudad de la Costa. Allí no se conoce tanto la gente como acá. Acá se tiende la mano, es diferente, la paz y la tranquilidad que se vive es espectacular. La solidaridad de las personas, que siempre están atentas a las necesidades de los demás. En casa tenemos animales también. Una inquietud que yo tenía allá en Ciudad de la Costa, era volver a las raíces. Y las raíces están en la tierra. No planto, porque no me llama mucho la atención, soy nacida en Montevideo pero criada en Canelones. Algunas tienen pirograbador, lijadoras, es muy reciente la aprobación del proyecto. Tiene cinco años de antigüedad Creando Tropezón. Están por empezar un curso para procesar lana virgen o cruda. Que comienza en la Fomento de Melgarejo. Estamos en el Grupo en Red de Mujeres Rurales Oeste”.

Una herrería

También supimos de la presencia en la Fiesta de la Chacra, en San Jacinto, con una herrería de las de antes. Araceli dice que “es la primera vez que se plantea ir a esa fiesta. El Club Tropezón se va a repartir. Tropezón va a apoyar a la Sociedad de Fomento Rural Sin Fronteras, pero el equipo de mujeres se queda acá para la fiesta criolla”.

La planta de URULACT en Paraje Tropezón, Camino Lloveras.

Miguel dice que “siempre tuvimos el mismo norte de integrar a la mujer rural lo más posible. La Fiesta de la Chacra en San Jacinto, este año traslada al 22 de setiembre. Un grupo irá para allá, llevaremos la bandera del club, armaremos una herrería como hace 100 años. Haremos un galpón que esté operativa la herrería, con la fragua, los fuelles, como se hace una herradura, como se pica una reja, la de Aníbal Espinosa, está a nombre de la Sociedad Fomento Rural Sin Fronteras, coincide con la criolla que se hace acá. Las estructuras quedarán para el año que viene… habrá gente trabajando… hacemos algo bien tradicional”

Teresa Beittone, que integra el grupo, nos dice: “Me siento encantada de venir, se trabaja de la mejor manera, sale todo lindo, nos apoyan mucho. Es un placer. Los sábados sale lo de los socios vianda. Que nos compran una vianda una vez al mes. La gente se prendió de muy buena manera. La vianda se debe sostener por sí misma. Con esos fondos embellecemos el club, la pintura por ejemplo. Dos veces a la semana hay Taekwondo, viene Virginia y somos 16 o 17 para el baile latino”.



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