Habla «July», la abogada bajo sospecha: «Estoy tranquila porque soy inocente» – 10/06/2019

Julieta Bonanno tiene 30 años. En algunas cosas aparenta menos. En otras aparenta más. Por un lado, no parece afectada por el año que lleva presa, acusada de entregar a uno de sus clientes y a su hijo, ambos asesinados por un sicario la tardecita del 4 de junio de 2018 en el marco de un crimen ligado al narcotráfico internacional. Por otro, cierto esfuerzo por plantarse como una mujer aplomada y madura denota su juventud.

«Estoy tranquila porque soy inocente. Estoy muy segura de cómo actué. Esto en el juicio oral se cae, no tengo la menor duda«, le dijo Bonanno a Clarín en una entrevista realizada en el Complejo Penitenciario N° 4 de Ezeiza. Es la primera vez que habla. Nunca antes había aceptado un reportaje. Ni siquiera declaró en el expediente que la tiene como única sospechosa.

Durante los 40 minutos que duró la charla (tiempo límite estipulado por el Servicio Penitenciario Federal), se presentó como víctima de un complot policial-judicial, alguien incriminado sólo por prueba circunstancial.

Puntualmente Bonanno apuntó contra el juez federal de Campana Adrián González Charvay -que la detuvo y procesó- y contra a la DEA estadounidense.

Incluso aseguró que la «apretaron» para que entrara al Programa de Testigos Protegidos del Ministerio de Justicia de la Nación y aportara datos sobre la la causa en la que era defensora: «Bobinas Blancas», el decomiso, en junio de 2017 en Bahía Blanca, de casi una tonelada y media de cocaína perteneciente a un cartel mexicano.

«Los del Ministerio de Justicia me dijeron textual: ‘no importa que no sepas nada de los homicidios, hablá con el fiscal sobre la causa de narcotráfico y entrás al Programa de Testigos Protegidos, vos sabés cómo es esto’. Me negué, por supuesto», contó Bonanno, quien sostiene que la principal razón para su detención fue, precisamente, forzarla a que de información sobre «Bobinas Blancas». «Culparme de los crímenes de Naged Ramírez y su hijo John les dio una excusa para allanarme y ver mis papeles», detalló.  

-Usted enfrentará un juicio acusada de entregar a dos personas para que las mataran: el mexicano Rodrigo Alexander Naged Ramírez y su hijo John Naged. ¿No teme una venganza narco?

-Yo soy una persona calma. Tengo un temperamento tranquilo. Tanto es así que acá trataron de prender fuego al lugar donde yo estaba y yo siempre mantuve la calma. ¿Qué pasó? Alojaron mal a una interna que estaba en ‘buzones’ (celda de castigo). Incendió una celda contigua y nos evacuaron a todas.

-Entonces no fue contra usted.

-Seee, bueno…

-¿Tuvo contacto con la familia de Naged Ramírez y su hijo John luego de los asesinatos?

-En su momento hablé con la esposa de Naged Ramírez porque ella quería repatriar los cuerpos a México. Pero eso no se puede hacer hasta que termine el proceso judicial. Ellos siempre confiaron en mí porque me manejé con honestidad. Siempre fui transparente. El narcotráfico es un delito complejo: si le mentís a un cliente ya sabés dónde vas a terminar. Ahora no tengo más contacto.

-Por eso le pregunto si tiene miedo.

-Si ellos pensaran que yo tuve algo que ver podrían haber tomado represalias cuando aún estaba en libertad. Podrían tomarlas acá en el penal, tranquilamente.

-Pero usted pidió protección para su familia. 

-Sí, ellos viven con custodia. Al principio era de la Federal. Hoy tienen una custodia ‘dinámica’ de la Policía bonaerense. Pasan varias veces por día para controlar que todo esté bien. Es que sufrieron episodios extraños.

-¿Cuáles?

-En total hay tres denuncias hechas. El 2 de septiembre, luego de venir a visitarme a la cárcel, mi mamá iba en auto y entrando en la autopista le cruzaron una moto y le apuntaron con un arma. Logró desviarse y escapar. En otra oportunidad entraron a su casa en Ituzaingó, dejaron dos puertas abiertas, había cosas revueltas. Otra vez, frente a la custodia de la Federal, pasó un supuesto ‘linyera’ y le dijo a mi mamá, que estaba parada en la puerta con la Policía pegada al lado: ‘alguien en el barrio va a morir’.

-Usted se declara inocente.

-Por supuesto. A mí se me detuvo para tener acceso al expediente de Bobinas Blancas. Aunque los homicidios fueron en Capital Federal, el juez González Charvay pidió la competencia e inmediatamente ordenó un allanamiento en un domicilio que figuraba como mío pero, en realidad, era la casa de mi mamá. Allí yo tenía temporalmente el estudio jurídico. Usando ese allanamiento y como había personas prófugas en Bobinas Blancas, Charvay siguió investigando, aunque la causa por el cargamento ya tenía competencia en Bahía Blanca, ya no le pertenecía.

-¿Usted sugiere que el juez usó su detención en el doble homicidio para seguir interviniendo indirectamente en Bobinas Blancas?

-Exactamente. Acá tiene que ver la DEA norteamericana. Yo no puedo afirmarlo porque no tengo pruebas. Pero acá hay mucho amiguismo del juez con Operaciones Federales de la Policía Federal y con la DEA norteamericana. La DEA no puede operar acá y opera acá. Eso se ve en todas las causas grandes.

-¿Por eso usted pidió declarar en la causa que el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, en la que se investiga espionaje ilegal?

-Claro. Aparentemente el falso abogado Marcelo D’Alessio trabajó en Bobinas Blancas. Lo que investiga Ramos Padilla es realmente así. La realidad es esa. Tenemos muchos clientes a los que les pasa. Le dicen ‘entongue’. Se enteran de una movida, le plantan evidencia, para poder ir más arriba. ¿Usted sabe por qué yo estoy detenida en realidad? Hay una causa que inició Charvay de oficio porque yo le cuestioné, cara a cara, el tema de que la DEA estaba metida en el expediente.

-Según su planteo, sus clientes también eran inocentes.

-Yo defiendo a gente inocente. Acá lo que pasó -lo que suele pasar en otros casos, pero no tengo manera de probarlo-, es que un agente encubierto de la DEA trajo gente a trabajar sin que ellos supieran lo que estaban haciendo exactamente. Por eso a mis clientes no los encontraron con nada, no los agarraron in fraganti.

-Un poco conspirativo su planteo. ¿Y qué vinieron a  hacer acá?

-A trabajar.

-Pero ¿de qué?

-Ehhh, mmmmmm. A ellos les dijeron que era una empresa de minerales.

-Ok, supongamos que ellos no tenían nada que ver con el narcotráfico ¿y de dónde salieron los 1.300 kilos de cocaína que secuestró el juez González Charvay en Bahía Blanca?

-Habría que preguntarle a la DEA.

-Esa es una respuesta demasiado sencilla. Fue el cuco, fue la DEA.

-No, no es el cuco. Pero lo que le digo existe.

-¿Usted sostiene que el juez la involucró en el doble homicidio porque había denunciado que Bobinas Blancas era droga de la DEA?

-Suena rebuscado, pero bueno, es así, sí.

 -Pero en la causa hay muchos indicios en su contra. Entre ellos el video que la muestra en la puerta del edificio de las víctimas con el sicario parado detrás.

 -Antes que nada le voy a decir que yo voy a declarar en el juicio oral. Así que ahora cuestiones del hecho en sí no le voy a decir.

-¿Pero no se dio cuenta que un hombre estaba parado detrás suyo? ¿No notó nada raro?

-No, no me di cuenta. Yo soy confiada y la verdad es que el celular te atonta. Estaba paveando con el celular, no me di cuenta. Recién lo vi cuando me mostraron el video de las cámaras de seguridad. Por otro lado, Naged y John eran gente de mucha calle, de mucha experiencia, tenían como un sexto sentido. Y el hombre pasó igual frente a ellos. Lo que hay contra mí es muy subjetivo. Además, la pericia de barrido electrónico para detectar pólvora me dio negativo esa misma noche. 

-No es lo que determinaron las pericias posteriores.

-Lo que pasó fue que al juez se le venía encima el auto de procesamiento. Tenían que justificar algo. Así que hicieron un segundo allanamiento en la casa de mi mamá y se llevaron ropa de ella. Yo no tenía ropa ahí. Secuestraron un pantalón de ella ¡y dio positiva la pericia como si alguien se hubiera limpiado las manos en el pantalón! Eso fue…¡Estallé!

-¿Puede probar que el pantalón era de su mamá?

-Por supuesto. En el juicio, pero mientras sigo presa.

Doble crimen de Belgrano: las víctimas fueron John Alexander Naged Aguilar y su padre, Rodrigo Alexander Naged Ramírez (izq).

Doble crimen de Belgrano: las víctimas fueron John Alexander Naged Aguilar y su padre, Rodrigo Alexander Naged Ramírez (izq).

-¿Por qué un sicario que fusila a dos personas la dejaría vivir? ¿Por qué dejaría un testigo?

-La realidad es que no es raro que me haya dejado viva. Este tipo de crímenes son así. Fíjese en el doble crimen de Unicenter, fíjese en el colombiano que mataron en Palermo cuando iba en bicicleta con su novia (el colombiano Carlos Alberto Gutiérrez Camacho, en marzo de 2014).

-Pero esos casos ocurrieron en lugares públicos. Eliminar testigos hubiera significado una masacre.

-A los sicarios no les importa dejar testigos, está comprobado a nivel mundial. Eso, claro, si estamos hablando de un sicariato. Porque, hoy por hoy, no tenemos una hipótesis de lo que pasó ahí. Y tampoco la tiene la Justicia.

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-Usted dijo que cuando el sicario entró al departamento en el que estaba con las víctimas gritó: ‘¿dónde esta la plata donde esta la droga?’.

-Yo nunca declaré en la causa.

-Es lo que declaran los policías que usted dijo cuando ellos llegaron al lugar.

-Pero la Policía te puede decir 10 mil cosas. La Policía de la Ciudad estuvo sola un montón de tiempo en el lugar.

-Insinúa que la incriminaron ¿Por qué lo harían?

-Por cómo declararon, por cómo actuaron. No hubo contención, la única que me contuvo fue la psicóloga. Ella fue impecable. Pero ellos estuvieron solos todo el tiempo.

-¿Me explica la nota que se encontró en la casa de su madre? Estoy hablando del papel que tiene los nombres de los acusados, con sus fechas de nacimiento y debajo del de Naged Ramírez dice ‘Muerto’.

– Esoooo (se ríe).

-¿Cree en la numerología?

-No, no, yo me enteré de la existencia de ese papel por los diarios.

-¿Pero el papel era suyo?

– Sí, eso… es mi letra, la de los nombres y las fechas. El resto no, son agregados. Los nombres de los acusados, sus datos, son cosas que siempre se toman.

-Pero es raro que también figure su propio nombre con su fecha de nacimiento.

– ¿Estaba la mía también? Ehhh, mmmm. Y, se pone todo en realidad.

-¿Por qué piensa que los mataron?

-No sé.

La detención de Julieta Estefanía Bonanno.

La detención de Julieta Estefanía Bonanno.

-¿Nunca lo pensó? Lleva un año presa por ese doble homicidio.

-No sé. Sinceramente no sé. No sé qué pasó, no sé con quiénes hablaban ellos. Yo no tuve nada que ver. Yo fui la que se ocupó de Naged cuando tuvo el ACV. El juez Charvay lo dejaba morir en el hospital de Ezeiza y yo me hice cargo. Y si realmente yo tuviera algo que ver con su muerte lo hubiera dejado morir, porque se moría en el hospital de Ezeiza.

-Hay capturas del teléfono celular de John Naged en la que, en diálogo con su novia, sugiere que desconfía de usted, de que los entregue.

-La verdad es que no sé si se refiere a mí. No sé lo que hacían ellos en su esfera privada. A veces tenés mucho trabajo y no le podés dar al cliente 100% la atención que ellos pretenden. Ellos pretendían que estuviera a disposición las 24 horas. Y no se puede.

John Naged Aguilar desconfiaba de la abogada de su padre, Julieta Estefanía Bonanno.

John Naged Aguilar desconfiaba de la abogada de su padre, Julieta Estefanía Bonanno.

-¿La noche del doble homicidio usted llevaba dinero para pagarles el alquiler?

-Sí, 22 mil pesos. Ellos lloraban que no les llegaba la plata de México. Yo soy abogada pero también tengo una parte humana. Lamentablemente soy así de ingenua: si me llorás, yo te voy a prestar. ‘Si se vence el alquiler, nos van a echar’, me decían. La esposa le mandaba plata porque él tenía muchos alquileres allá en Cancún. Hasta que la mujer le girara yo lo bancaba. Era en préstamo. Por eso fui a la casa a la noche. Si me pedís un favor yo voy a ir cuando yo puedo.

-En la causa figura que debían casi un millón de pesos a una clínica privada donde fue atendido Naged Ramírez después del ACV.

-Ellos debían plata por todos lados. Yo puse la plata de entrada de la internación, por ejemplo. Incluso hubo un preso del Módulo VI de Ezeiza, un preso del IRIC (Sistema de Intervención para la Reducción de Índices de Corruptibilidad) que le prestó 36 mil dólares para pagar la clínica.

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-En el sistema IRIC están alojados los pesados. ¿Quién le prestó ese dinero?

-Un compañero.

-Una hipótesis sostiene que Naged estaba mejorando y lo mataron porque temían que declarara.

-Naged estuvo bien siempre. Cuando le dieron el alta ya estaba bien. Es curioso: yo a Charvay le pedí una internación en hospital o una domiciliaria, y él le dio directamente la libertad. Naged estaba bien hacía rato, pero bueno.

-¿Si estaba bien porque el juez lo dejaría libre?

-Pregúntele a Charvay. El hijo de Naged viajó desde México para hacerse cargo. Yo soy muy honesta como abogada, lo que se puede hacer por mi cliente se va a hacer. 

Más de una tonelada y media de cocaína en bobinas de acero en Bahía Blanca.

Más de una tonelada y media de cocaína en bobinas de acero en Bahía Blanca.

-¿Si Naged mejoraba iba preso nuevamente? 

– Sí.

-¿Y que dieron las últimas pericias sobre su salud?

-No se hicieron. Iban a fijar una fecha y no ocurrió. Yo eso lo denuncié ya estando presa: Naged le habría pagado a Charvay, pero eso lo manejó John solo. Charvay se cubre con mi detención. Cuando las papas queman, me detiene a mí.

EMJ

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