La confesión del crimen del diácono en un video: «Quiso obligarme a tener relaciones» – 11/06/2019

Dos jóvenes de 18 y 20 años fueron detenidos durante la madrugada de este martes acusados del asesinato del diácono Guillermo Luquin, quien fue hallado degollado el domingo último en su casa de Temperley.

Una de las huellas que la Policía Científica levantó de una copa en la escena del crimen fue el puntapié inicial para identificar a uno de los sospechosos, según revelaron fuentes de la investigación.

De todos modos, un online video grabado por uno de los acusados detalla cómo period la relación con Luquin y por qué pasó lo que pasó. «Hola, me llamo Roberto Javier Céspedes, hablo por el caso de Luquin, Guillermo… Empezó esto cuando yo tenía unos 15 años…», comienza el relato, tomado con la cámara de un celular y con un audio de mala calidad.

El diácono Guillermo Luquin tenía 52 años y vivía solo en su casa de Lomas de Zamora. Fue encontrado asesinado, con golpes en la cabeza y cinco puñaladas.

El diácono Guillermo Luquin tenía 52 años y vivía solo en su casa de Lomas de Zamora. Fue encontrado asesinado, con golpes en la cabeza y cinco puñaladas.

El substance dura 7.38 minutos y en el closing, Céspedes cuenta que habló con su familia y que decidió entregarse para contarle todo a la Justicia. Muestra sus manos. «Estas son mordeduras, signos de lucha… Acá me quiso clavar con el cuchillo (muestra una de sus muñecas) y no pudo. Y bueno, eso…», explain.

El contenido es el siguiente:

«Hola, me llamo Roberto Javier Céspedes, hablo por el caso de Guillermo, de Luquin. Empezó esto cuando tenía 15 años, cuando me iba para el colegio, cada vez que salía de mi casa, acosándome, preguntándome si quería algo, si necesitaba algo. Si quería ir a tomar un café, si quería que me saque del colegio».

«(…) El chabón seguía insistiendo, el chabón me pasó su número. Me dijo que se llamaba Guillermo, que si tenía algún trámite o alguna dudita, que anotara su número».

«Por si me quieren hundir, me estoy entregando voluntariamente a declarar como corresponde, como toda persona que se tiene que hacer cargo de lo que hizo».

«Llega la noche del sábado, el chabón nos contactó por Telegram, nos invitó a que tengamos una charla con él, a que tomemos una Coca porque se sentía muy solo. yo estaba con mi pareja, le conté que tenía novio, que tenía una pareja, que si le molestaba que fuera con mi novio me dijo que no, que no tenía problema, llegamos 23.57».

«Nos abrió la puerta, nos ofreció una gaseosa, tomamos. Tomé yo, mi pareja no tomó. hablamos, nos preguntó cómo fue la semana, nos dijo que tenía unos cuadros en la habitación de él, le dijimos que sí, mi novio fue al baño, yo fui a la habitación. Yo tomé, le dije que iba a tomar gaseosa, tomé la copa, al dejé en la punta del mueble. Lo encuentro a Guillermo que se estaba masturbando en la cama, completamente desnudo. A lo que le digo que era una falta de respeto, que no era lo acordado, que habíamos acordado comer una pizza, tomar un café».

«Nos quería meter en su religión, le dijimos que sí, que nos interesaba saber de Dios. Cuando le dije que era una falta de respeto, se enojó, empezó a forcejear conmigo, como para obligarme a tener relaciones con él. Me empuja contra la cama, me baja el pantalón y mete el dedo en la cola, él estaba forcejeando conmigo, mi novio me quiso defender. No pudimos, Guillermo tenía un cuchillo en la mano, cuando le quiero sacar la cabeza porque me quería chupar el cuello, me muerde con su boca, y bueno lo vio mi novio, lo quiso sacar de encima, él me quiso sacar de encima, ahí fue cuando forcejeamos con un cuchillo que tenía él, cómo el me lo quería clavar a mí, con la misma mano de él, y obviamente mi mano sobre sus puños se lo llevé a la carótida».

«Hubo forcejeo y lucha. Él para salvar su vida, mi novio y yo para salvar la nuestra».

«Nos hacía preguntas sexuales, si nos gustaría hacer un trío, estar con alguien mayor. Pasó eso, nos retiramos, salí, dejé la puerta con la llave adentro y salimos por Bombero Ariño hacia Pasaje Allemandri, y de Ceballos a 14 de Julio para el lado de mi casa. Teníamos miedo, no le queríamos contar a mi mamá. Nos bañamos, pasó una hora o dos horas hasta que nos sentamos a contarle a mi mamá y nos ayudaron a hacer esto que es lo correcto».

Los detenidos son Roberto Javier Céspedes (18) y Leonel Iván Martínez (20). Ambos quedaron alojados en la comisaría 8° de Villa Galicia. Se espera que sean indagados en las próximas horas.

La clave para identificar a los sospechosos fue una huella digital que los peritos de la Delegación Lomas de Zamora y Casos Especiales de la Superintendencia de Policía Científica levantaron de una de las dos copas de vidrio que fueron halladas en la mesa de la cocina junto a una gaseosa.

Marcha por el crimen del diácono Guillermo Luquin, asesinado en su casa Lomas de Zamora (Marcelo Carroll)

Marcha por el crimen del diácono Guillermo Luquin, asesinado en su casa Lomas de Zamora (Marcelo Carroll)

Todas las improntas dactilares recolectadas en la escena fueron enviadas a analizar y fue el Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad (SIBIOS), quien le puso a esa huella el nombre de Céspedes.

La investigación policial determinó que Céspedes conocía al diácono desde hacía algunos años y que la noche del pasado sábado fue con su pareja, Martínez, a visitarlo a su casa de Temperley.

Los investigadores, que desde el inicio sospechaban que el o los autores eran conocidos de la víctima, dijeron que se aguarda que presten declaración indagatoria ante el fiscal de Lomas de Zamora Gerardo Mohoraz para establecer el motivo del ataque.

Tras la autopsia de rigor, se determinó que Luquin (52) murió degollado y que previamente fue golpeado en la cabeza con un objeto contundente que podría ser un velador roto que fue hallado sobre su cama.

Además presentaba otras heridas cortantes en distintas partes del cuerpo y signos de defensa.

Su cuerpo desnudo y envuelto en una sábana fue encontrado a un costado de su cama, donde se halló una gran mancha de sangre a la altura del cabezal y el velador roto.

Luquin period diácono de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, de la Diócesis de Lomas de Zamora y, por lo que pudieron reconstruir los investigadores, la tarde del sábado estuvo en la misa de las 18 y se retiró a las 19 de la iglesia.

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Como el domingo para la misa de las 11 no había llegado a la parroquia ni contestaba llamados, su sobrino fue hasta su casa, en Bombero Ariño 829, de Temperley y lo halló asesinado cerca de las 12.30.

A raíz del crimen, se decretó un día de duelo en el Instituto Nuestra Señora del Carmen de Lomas de Zamora, al que pertenecía Luquin, por lo que ayer no se dictaron clases.

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