La sorpresa de Montenegro en la ciudad que castigó al intendente « Diario La Capital de Mar del Plata

Guillermo Montenegro logró lo que meses atrás nadie hubiese imaginado: desbancar a la radical Vilma Baragiola en la lucha por la intendencia.

El diputado nacional se quedó con la madre de todas las batallas de la jornada del domingo, imponiéndose en las internas de Juntos por el Cambio. En pocos meses no sólo logró establecer su candidatura, sino dejar fuera de carrera a quien miles de marplatenses veían como la próxima jefa comunal de la ciudad.

Ahora, Montenegro irá por la intendencia con el respaldo total de la gobernadora y del presidente. “El Gordo ahora arranca otra carrera y no lo para nadie”, decían cerca suyo este domingo a la noche en el búnker del lodge Dorá, donde su operador político, Alejandro Rabinovich, realizó una tarea impecable, profesional y efectiva y recibía las felicitaciones de todos.

Un trabajo de hormiga, una buena conformación de lista de candidatos a concejales, y una tarea impecable en materia de publicidad y difusión, en especial en redes sociales, lograron “el milagro”.

“Los mellizos llegaron con media intendencia en el bolsillo”, bromeaban en el búnker colmado de militantes del Pro. Montenegro cree que está en el mejor momento de su carrera política. Nacido el 30 de diciembre de 1962, quiere celebrar su cumpleaños 57 como intendente de Normal Pueyrredon, reemplazando a quien hace algunos meses ironizaba ante la prensa, ninguneando al ganador del domingo. “¿Montenegro? No tengo strategy quién es ni de dónde es”, decía en abril pasado el intendente Carlos Arroyo.

“Tristán es un cabeza dura. Hace dos años viene diciendo que va a ser intendente y lo va a lograr”, refería un ex compañero marista del hombre al que no le gusta que le mencionen su segundo nombre. Ex juez federal, ex ministro de Justicia y Seguridad del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y ex embajador en Uruguay, fanático de Boca, Montenegro cree que con el aval, respaldo y colaboración de Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal -quien fue a visitarlo a su domicilio hace semanas, en un alto de su recorrida marplatense- y Mauricio Macri puede repetir en octubre una excelente elección como la de ayer. Tuvo el respaldo del 21 por ciento de los marplatenses y sumados los de Vilma (15 por ciento), Juntos por el Cambio superó el 35 por ciento del total, siendo la coalición política más votada en el distrito

Duro revés para Vilma

Durísimo domingo le tocó vivir a Vilma Baragiola. Como sucedió hace cuatro años, cayó en el “spring” ultimate nuevamente. En 2015, el 9 de agosto, perdió las PASO con Arroyo. El intendente logró 111.048 votos (el 32,44%) -parecen fantasiosos esos guarismos si se los compara con los cosechados ayer-. mientras que Vilma obtenía el 19,85%, 67.950 sufragios. Ayer sólo llegó al 15%.

Baragiola fue funcionaria del gobierno de Arroyo (Desarrollo Social), pero dio un paso al costado cuando vio que la gestión iba de mal en peor, refugiándose en su banca del Concejo. Es que en las elecciones de 2017, Vilma fue la gran ganadora de las legislativas. Obtenía el 48,62% de los votos (188.529 votos) levantando la bandera de Cambiemos, y dejando en segundo lugar a Marcos Gutiérrez, de Unidad Ciudadana. Esa misma noche supo que se acercaba a la intendencia.

Pero ayer sufrió un durísimo revés que no se esperaba. El radicalismo, la fuerza política que más intendentes aportó en la reciente historia democrática nearby -Angel Roig, Elio Aprile, Daniel Katz- se queda con las manos vacías.

¿Cuál será el comportamiento de los electores radicales en octubre? ¿Los votos obtenidos ayer por Vilma irán a parar a la lista de Montenegro o buscarán otros destinos? Es la pregunta del millón.

Raverta quiere hacer historia

Fernanda Raverta, la candidata del Frente de Todos fue, individualmente, la candidata más votada en la jornada de ayer. Cosechó casi el 28 por ciento de los votos. De la mano del arrastre de la boleta que traccionó votos gracias a las figuras de Alberto Fernández-Cristina Fernández, se quedó con el primer lugar. Había algarabía en el búnker de la diputada nacional que tuvo un espectacular estreno en elecciones por cargos locales. “Ganamos, y ahora vamos por más. Fernanda será la primera intendenta en la historia de la ciudad”, refería alborozada una concejal. Cerca, otro viejo dirigente justicialista se mostraba más cauto. “Hubo mucho corte de boleta en el tramo area. Se los llevó Pulti. Y los vamos a necesitar en octubre. Con lo de hoy sólo no alcanza. Tenemos que ser inteligentes y trabajar con otra apertura. No podemos desaprovechar esta oportunidad histórica”, confió. La legisladora sacó casi 11 puntos menos que Kicillof quien, empero, perdió en Mar del Plata con Vidal por pocos votos.

Cristina Fernández, Alberto Fernández y Axel Kicillof volverán antes de octubre a Mar del Plata. Quedarse con la comuna community es un anhelo de los hombres y mujeres del justicialismo. Quedan 76 días, poco más de diez semanas para lograr ese objetivo. Y la legisladora de 43 años, como buena escorpiana, no se dará fácilmente por vencida.

Pulti está vivo

El ex intendente Gustavo Pulti, en tanto, con casi el 18 por ciento, hizo una gran elección con su boleta corta, fruto de habérsele impedido tomar parte de las internas del Frente de Todos. “Acción Marplatense está vivo”, exclamaban en el búnker de AM, donde están convencidos de que pueden mejorar esos guarismos en octubre. Saldrán también a la pesca de votos. “Serán bienvenidos los que quieran sumarse a una fuerza netamente marplatense”, aseguraba uno de los máximos operadores del pultismo, en un guiño al radicalismo neighborhood que quedó en la noche del domingo huérfano de candidatura para octubre.

El castigo a Arroyo

El 25 de octubre de 2015, hace 1.368 días, el hoy intendente Carlos Arroyo ganaba las elecciones con el 47% de los votos. 183.686 marplatenses y batanenses le confiaron su voto. Miles y miles de esos contratos se rompieron, se esfumaron. La mala gestión del intendente a lo largo de estos casi cuatros años, el enfrentamiento de sus colaboradores más directos, como el secretario de Economía Hernán Mourelle, con la mayoría de los sectores locales, y su aislamiento político -fue eyectado por orden de la gobernadora de la alianza gobernante, lo cual lejos estuvo de hacer mella en los números de Vidal en la ciudad- y la necesidad de afrontar las PASO con boleta corta fueron algunos de los elementos que confluyeron para recibir tan escasa adhesión del electorado.

Lo de ayer fue un durísimo cachetazo. Nunca en la historia de la ciudad, un intendente buscando su reelección lograba tan pocos votos. Apenas el 5 por ciento. Más categórico es señalar que el 95 por ciento de los marplatenses y batanenses no lo quisieron para un nuevo período.

Incluso el concejal Santiago Bonifatti, candidato por el lavagnismo, casi logra igualarlo, pese a haberse lanzado a la carrera hacia la intendencia hace poco más de un mes.

Si los resultados de ayer se repitiesen en octubre, el “arroyismo” no lograría ubicar ni siquiera a un concejal.

¿Habrá cambios en la gestión del intendente, quien basó prácticamente su campaña en resaltar las bondades de un supuesto superávit operativo que jamás llegó a los ciudadanos quienes pagan una de las tasas más altas del país y en criticar la herencia heredada hace cuatro años del gobierno de Pulti, quien ayer triplicó holgadamente los votos del lord mayor? Nada hace presagiar que se produzca un golpe de timón hasta el 10 de diciembre, cuando deberá retirar sus pertenencias del despacho principal de la comuna que pensaba ocupar cuatro años más. “La gente no ha comprendido todo lo que se ha hecho en estos años”, dijo anoche sin la menor autocrítica.

Una situación que sólo puede sorprender a quienes, aislados en sus oficinas del palacio municipal, se fueron día a día alejando de las necesidades de la gente. Un puñado de “asesores” que ayer rodeaban con gestos adustos al intendente en el lodge contiguo a LU6 Radio Atlántica, sin encontrarles respuestas al estrepitoso fracaso electoral.

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