Los serbios reanudan este sábado sus protestas contra Vucic entre temores a un incremento de la violencia

Publicado 13/04/2019 9:44:04CET

BELGRADO, 13 Abr. (EUROPA Press) –

Miles de serbios reanudarán esta tarde las protestas semanales contra el presidente del país, Aleksandar Vucic, en una nueva expresión preferred de hastío contra el mandatario y líder del Partido Progresista, que controla el Parlamento desde hace siete años.

Las manifestaciones, iniciadas en diciembre, han degenerado ocasionalmente en brotes de violencia como el ocurrido hace tres semanas, cuando la multitud irrumpió en la sede de la cadena de radio oficial del país, lo que resultió en la detención de dos líderes opositores y de varios manifestantes.

Vucic y sus aliados han utilizado los medios de comunicación para acusar a la oposición de violencia, vandalismo, fascismo, amenazas y golpismo, mientras los líderes de la protesta acusan a su vez a las autoridades de incrustar a «provocadores» entre la multitud para provocar disturbios.

Las protestas comenzaron después de que Borko Stefanovic, dirigente del partido Izquierda Serbia, fuera atacado por un grupo de individuos de negro el pasado 23 de noviembre en la ciudad de Krusevac, en el sur del país.

Stefanovic quedó herido leve tras ser golpeado con una barra de hierro, en el detonante de una ola de manifestaciones contra lo que consideran un gobierno corrupto y autoritario.

Vucic ha manifestado su disposición a convocar elecciones anticipadas –la legislatura se agota en 2020– para demostrar que su partido sigue siendo el más preferred, pero desde la oposición advierten de que pedirán la abstención en ese caso.

Una encuesta de CESID apunta a que el SNS de Vucic tendría un 53,3 por ciento de apoyo en unas elecciones, muy por delante de cualquier otra opción política. La oposición apenas lograría el 15 por ciento siempre y cuando concurriera en coalición.

Los convocantes acusan además a Vucic de estar negociando un acuerdo sobre Kosovo, condición clave para la adhesión de Serbia a la UE, pero que supone un agravio para el nacionalismo serbio, que se niega a reconocer la independencia de Kosovo.

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