«Vos fuiste el entregador»: la pesadilla de un empresario preso por error – 26/05/2019

Le cuesta armar una oración y la angustia no sólo le roba las palabras, también lo pone más y más colorado. Esconde la cara entre las manos, avergonzado, para que no se vea que está llorando, pero no logra evitar que brote un sollozo que guarda bronca, impotencia y la necesidad de salvar su honor.

“Quiero que se esclarezca y limpiar mi nombre. Pero también que no se la lleven de arriba”, le dice a Clarín Andrés Alloggio (46) después de haber recuperado su libertad y tras haber permanecido preso un día por mistake. Y denuncia que fue presionado para confesar un crimen que no cometió: “Los policías me apretaban en todo momento. Me decían: ‘¿Adónde están tus compañeros?”».

Alloggio, captado por las cámaras de seguridad de Ciudadela previo al robo. Por eso lo detuvieron.

Alloggio, captado por las cámaras de seguridad de Ciudadela previo al robo. Por eso lo detuvieron.

Andrés, empresario del calzado, iba a hacer un trámite a la sucursal del Galicia de avenida Gaona al 4100, en Ciudadela (Tres de Febrero), cuando quedó en el medio de un violento asalto a los empleados de la Axion Electricity de esa misma cuadra. No sólo fue uno de los cuatro heridos en esa lluvia de balas que sacudió el mediodía del 20 de mayo, sino que terminó preso, acusado de haber sido el ‘marcador del robo cuando sólo iba al banco.

Dormí en un calabozo, solo con un perrito. Period una cucha de 2×2 (metros) y, encima, se largó a llover. Adentro había más agua que afuera. Sólo pensaba que me estaba comiendo un garrón, que los canas me querían involucrar y no tenía nada que ver”, se queja y la cara se le transforma al recordar que tardó dos horas en ser liberado: en la comisaría 2° de Ciudadela habían perdido las llaves de sus esposas.

El cheque que salvó a Alloggio de quedar preso, y el reloj y la pulsera donde pegó el balazo de los delincuentes. Foto Guillermo Rodríguez Adami

El cheque que salvó a Alloggio de quedar preso, y el reloj y la pulsera donde pegó el balazo de los delincuentes. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Aquella mañana del 20 de mayo, Andrés pasó a ver cómo estaban sus padres. Su papá, Nicolás (74), de nacionalidad italiana, es discapacitado y su mamá, Ángela, tiene varios problemas de salud a sus 83.

Tranquilo porque todo estaba en orden, partió hacia Ramos Mejía para hacer trámites. Fue entonces que recibió el mensaje de su amigo bombero, Ricardo Bonini: le pedía encontrarse en la sucursal del Galicia de Ciudadela a las 12.15 para cambiar un cheque. Y hacia allí fue el empresario, sin saber que le esperarían horas de locura y desesperación.

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“Llegué temprano. Como estaba todo lleno para estacionar, metí el auto en la playa de la Axion y pensé que podía hacer tiempo en la estación de servicio. Me pedí un cortado y una medialuna. Estaba tomando el café cuando veo que pasa el car de mi amigo”, relata. Entonces compró tres bombones, pagó y salió.

“Venía re colgado. No vi el (Volkswagen) Suran, pero sí a un chabón que bajó armado”, recuerda Andrés, como también que detrás de él venían el encargado de la Axion y un custodio. Lo que no sabía era que llevaban $ 568 mil hacia el mismo banco que iba él. No habían hecho ni 30 metros cuando comenzaron los tiros.

Así se iba Andrés Alloggio de la comisaría 2° de Ciudadela tras haber estado preso por error por 24 horas. (Mario Sayes)

Así se iba Andrés Alloggio de la comisaría 2° de Ciudadela tras haber estado preso por error por 24 horas. (Mario Sayes)

Si hubiera estado detrás del playero y el custodio me fusilaban. Escuché un movimiento raro y, cuando miré, había un tipo con un arma. Salí en un pique. Cuando llegué al banco sentí un golpe en la mano”, narra Andrés la locura de ese día.

Como pudo entró a la sucursal y, cuando se sacó la campera, notó que sangraba, que tenía el reloj y la pulsera de oro rotos y que ahí había pegado la bala que le lastimó la muñeca izquiera: le dieron cinco puntos de sutura. “Duró como 40 segundos el tiroteo”, explica.

A los tiros, robaron la recaudación de una estación de servicio Axion Energy: hubo cuatro los heridos, uno fue Alloggio.

A los tiros, robaron la recaudación de una estación de servicio Axion Electrical power: hubo cuatro los heridos, uno fue Alloggio.

A Andrés lo llevaron al clinic Carrillo en la misma ambulancia que al custodio, que había recibido tres disparos. “Me vieron los médicos y, como no era nada grave, dejaron que me apretaran. ‘Si querés hablar ahora, vamos a arreglar. Vos fuiste el entregador‘, me decían los policías», se enfurece, y lanza: “Me gustaría agarrarlos uno por uno a piñas. Son más mafiosos que los ladrones».

Después de que lo curaron, lo llevaron a la comisaría: “Me dijeron que iba a declarar pero me sacaron el teléfono. Querían que se los desbloquee y me negué. Me quisieron hacer firmar el acta de notificación y no firmé”. Igual quedó preso.

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Para ese entonces, la imagen de Andrés de las cámaras de seguridad de la Axion y su foto inundaba los medios mientras las fuentes policiales aseguraban haber arrestado al ‘marcador’ del robo.

Claudio, el hermano del empresario, al ver las noticias, decidió cortarles el cable a sus padres para que no se enteraran. Mientras, a los abogados Leandro Kabakian y Agustin Bastard les informaban que Andrés estaba incomunicado. La fiscal Marcela Costa, de la UFI N° 6 de San Martín, les negaría haber tomado esa medida.

Andres Alloggio junto a sus abogados Leandro Kabakian y Agustin Bastard. (Guillermo Rodríguez Adami)

Andres Alloggio junto a sus abogados Leandro Kabakian y Agustin Bastard. (Guillermo Rodríguez Adami)

Andrés declaró durante dos horas ante la fiscal, le desbloqueó el teléfono para que lo revise y lo perite, y también testificó su amigo el bombero: presentó el cheque que iban a cambiar en el Banco Galicia. Y entonces se aclaró el mistake. El empresario había pasado 24 horas detenido siendo inocente.

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“Ni disculpas me pidió la fiscal, y encima me tuve que comer el garrón de que la Policía me apretara para arreglar”, se enoja Andrés mientras sus abogados anuncian que evalúan presentar una denuncia civil por «daños y perjuicios«, y otra al Consejo de la Magistratura por «mal desempeño« de la funcionaria judicial.

“La Policía actuó por orden de ella. Esto fue un atropello a las garantías individuales”, asegura. Andrés deja de llorar pero sigue avergonzado porque mancharon su nombre. «Salgo a la calle y siento que me miran: mi foto estuvo por todos lados y no tuve nada que ver”.

EMJ

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